La sobrecarga física y psicológica diaria pasa factura a la salud de la mujer

Las mujeres viven más que los hombres, pero son años de vida que se caracterizan por una peor salud. La sobrecarga física y psicológica por los roles que asumen ellas en la sociedad, así como la ‘doble jornada’, la depresión y los accidentes en el hogar merman su salud, produciéndose un deterioro de la misma antes que en el hombre, aunque ellas se cuidan más y tienen hábitos más saludables que ellos.

Estudiantes-grado-INELa mujer española tiene una esperanza de vida alta. En concreto, es de 83,5 años al nacer y de 21,1 años a los 65 años de edad, siendo superior en ambos casos a la de los hombres. Sin embargo, esta mayor longevidad no significa que ellas sean más inmunes a las enfermedades, ya que aumenta el número de años en los que viven en malas condiciones de salud al presentarse diferentes discapacidades que, además, aparecen antes que en el varón. De hecho, los años de esperanza de vida en buena salud al nacer son superiores en los hombres, siendo de 56,3 años, cifra que contrasta con los 53,9 años de la mujer. [Ver cursos de Salud]
 
Esta diferencia se halla en diversos factores relacionados con la vida de la mujer. Entre las principales causas se halla la sobrecarga física y psicológica que llevan ellas por su rol de cuidadoras de la población con independencia de su edad, así como el impacto sobre su salud de la ‘doble jornada’ (laboral y hogar), la depresión y los accidentes en el hogar. Problemas todos ellos que, además, están en progresión en las mujeres españolas, según se recoge en el Estudio ‘Mujer y Salud en España’ realizado por el Instituto de la Mujer.
 
Y eso que ellas adoptan hábitos más saludables que ellos. El 23,9% de las mujeres fuma habitualmente, lo que supone un 28% menos que la prevalencia observada en los hombres en términos porcentuales. Sin embargo, las fumadoras abandonan en menor medida el tabaco: el 35,6% de las mujeres que fuman lo han conseguido. Un porcentaje que es inferior en un 8% al registrado en los hombres. No obstante, cabe aclarar que el abandono de este hábito aumenta con la edad de forma lineal, mientras que es menor en las mujeres con menor nivel de estudios y con clase social más baja.
 
Referente a otros hábitos como el alcohol, ellas también beben menos que los hombres. El 57,5% de las mujeres ha consumido bebidas alcohólicas en el último año y un 41,8% en las dos últimas semanas, prevalencias que son el 26% y 39% menores que los hombres y que se disipan en el caso de las mujeres más jóvenes cuyo comportamiento, en relación al tabaco y el alcohol, se está equiparando al de los varones.
 
Las mujeres, además, son más conscientes de los aspectos saludables de la dieta pero, por el contrario, realizan menos actividad física y duermen menos horas, teniendo una percepción de que el descanso es insuficiente. Una situación que obedece a las diferencias existentes entre hombres y mujeres en la distribución del tiempo dedicado al trabajo productivo y reproductivo, al ocio y al descanso.
 
La percepción de la salud es peor en la mujer y está asociada a una mayor carga de enfermedades y limitaciones de la actividad por problemas de salud. Una situación que se produce desde edades tempranas, aunque la presencia de problemas crónicos es creciente con la edad. No obstante, se supera ya el 50% en el grupo más joven de mujeres de 16 a 24 años. En conjunto, el 77,2% de ellas tiene algún problema crónico frente al 64,6% de los hombres.
 
No obstante, pese a estas dolencias crónicas, las mujeres son hospitalizadas en menor medida que los hombres, si no se valoran las atenciones médicas precisas relacionadas con la reproducción como los partos.
 
Las medicinas más consumidas por las mujeres son los medicamentos para el dolor –el 31,5% los ha consumido en las dos últimas semanas-, seguidos de las medicinas para la tensión arterial (18%), los tranquilizantes, relajantes y pastillas para dormir (14%).
 
Unas medicinas en las que el consumo de ellas casi dobla el de los hombres debido a que los componentes de calidad de vida relacionados con la salud en los que las diferencias son mayores por género son la percepción de dolor, de la forma física y de los problemas emocionales.
 
Las principales causas de defunción son los problemas relacionados con el sistema circulatorio (2,52 por cada 1.000 mujeres), siendo la primera causa de fallecimiento, seguida de los tumores (1,59 por 1.000 mujeres) y de las enfermedades del aparato respiratorio (0,69 por 1.000 mujeres).
 
 
Más información:
 
Instituto de la Mujer
 
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