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La OCDE vuelve a examinar la educación en los países más ricos

Tener un título universitario en nuestro país ya no supone una diferencia importante, ni por el sueldo, ni por la posibilidad de encontrar empleo, según el último informe que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha pre

Publicado en Histórico Noticias
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La tendencia general es que los mayores niveles de formación se vean remunerados con mayores sueldos, encuentren trabajo más fácilmente y tengan tasas de ocupación más elevadas. Sin embargo, de entre todos los países que han experimentado un aumento del 5% o más en el número de titulados universitarios de 25 a 44 años, sólo en España esta rápida expansión se ha correspondido con una disminución de las ventajas salariales asociadas a los estudios superiores.


 


En 1997, la distancia entre la remuneración de aquellos con estudios superiores y los que habían completado estudios secundarios obligatorios o inferiores era de 73 puntos. En 2004, la diferencia se había reducido a 47 puntos. Asimismo, el desempleo entre los españoles con estudios superiores sigue siendo ligeramente superior al de las medias de la OCDE y la UE.


 


A pesar de todo, el secretario general de Educación español, Alejandro Tiana, considera que  “educarse vale la pena, tanto individual como socialmente. Que tiene buen rendimiento para uno mismo, para el empleo, para el trabajo, para la vida personal, pero también socialmente. Porque las sociedades que tienen una población más formada y más preparada tienen un mejor rendimiento económico y una mejor cohesión social”.


 


El caso español


 


En España, la proporción de personas con estudios universitarios o de formación profesional superior (28%) está por encima de la media de la OCDE (26%) o de la UE (24%) para los grupos de edad más jóvenes. Sin embargo, el porcentaje de españoles que han finalizado el bachillerato o un ciclo de formación de grado medio (49%) está muy por debajo de la media de la OCDE (68%) para todos los grupos. El nivel de formación de la población adulta española se sitúa así a la cola de Europa, sólo por detrás de Portugal, en donde el 74% de la población no ha terminado el Bachillerato.


 


Es importante destacar el cambio de tendencia registrado por los indicadores de la educación superior en este informe. En 1995 la tasa española de titulados universitarios superaba a la de la OCDE en 4 puntos, diez años más tarde la tasa se situó 3 puntos por debajo. En compensación, el crecimiento de la tasa de titulados en ciclos formativos de grado superior ha sido muy intenso. Si en 1995 España estaba 9 puntos por debajo de la media de los países de la OCDE (11%) y 7 por debajo de la media de la UE (9%), en 2005 se encuentra 8 puntos por encima de la OCDE (9%) y 9 sobre la UE (8%).


 


Por otro lado, el informe muestra que nuestro país es uno de los que más compensa las desigualdades sociales. Los alumnos españoles con entornos menos favorecidos tienen mejores resultados que sus homólogos de la OCDE. Hay menos diferencia entre los alumnos de las diferentes clases sociales, lo que significa que en España hay mayor equidad. En este sentido, la OCDE señala que “accesos más equitativos en la educación primaria y secundaria, como en el caso de España, dan como resultado accesos más equitativos para todas las clases sociales a la educación superior”.


 


El coste de la educación en los países de la OCDE


 


Los países de la OCDE gastan una media de 7.664 dólares americanos por estudiante durante su etapa universitaria y 81.485 dólares durante primaria y secundaria. Los datos también muestran que este gasto no se relaciona directamente con el rendimiento del alumno, ya que países como Corea o los Países Bajos, cuyo gasto por alumno es inferior a la media de la OCDE, muestran el mejor rendimiento en el estudio PISA 2003.


 


Los países analizados en el informe dedican a las instituciones educativas el 13.4% del gasto público total. El 87% del gasto en todos los niveles de educación se financia con fondos públicos, si bien es cierto que en los últimos años la aportación privada ha aumentado significativamente para todos los niveles de educación. Cerca del 24% del gasto para la educación superior y del 20% del gasto para las instituciones preescolares corre a cargo de fuentes privadas.


 


En cuanto al coste de la matrícula, las tasas varían mucho de un país a otro. En una cuarta parte de los países de la OCDE (los nórdicos, la República Checa, Irlanda y Polonia) la matrícula es gratuita. En cambio, otra cuarta parte de los países de la OCDE y economías asociadas cobran cuotas de matrícula superiores a 1.500 dólares.


 


El 91% de los estudiantes españoles están matriculados en instituciones publicas y las tasas de matrícula (795 dólares de media) son bastante baratas en comparación con otros países de la OCDE, como Australia (3.855 dólares) o Canadá (3.464 dólares).


 


Más información:


 


Informe “Panorama de la Educación 2007”


 


Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)


 


 


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