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“La formación de investigación y doctorados en Europa está todavía muy fragmentada”

Así lo constata la Liga de Universidades de Investigación Europeas en un comunicado que hace referencia a los puntos más significativos del Proceso de Bolonia. Más inversión en la formación de investigación a nivel doctoral, más movilidad de los inve

Publicado en Histórico Noticias
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Poco falta ya para 2010, la fecha en la que se esperan ver los retos cumplidos establecidos en el Proceso de Bolonia, el nombre que se le ha dado al proceso de transformación de la Enseñanza Superior. A tres años para el cumplimiento de estas metas educativas -principalmente la construcción del Espacio Europeo de Educación Superior- todavía “la organización de la formación de investigación y doctorados en Europa está muy fragmentada, siendo más de mil las universidades que otorgan el grado de doctorado”, aseguran desde la Liga de Universidades de Investigación Europeas (LERU).


Este grupo formado por veinte universidades de toda Europa, comprometido con los valores de la enseñanza de alta calidad dentro de un entorno de investigación internacional competitiva, ha emitido un comunicado sobre el Proceso de Bolonia. En él pone de manifiesto la urgente necesidad de invertir en educación, especialmente en formación superior y de postgrado, pues son factores que influyen de manera decisiva en la economía del conocimiento y que contribuyen “a ensanchar las fronteras del conocimiento con el fin de forjarse una ventaja competitiva”, aseguran desde LERU.


Siendo la mejora de la calidad de la investigación y la enseñanza universitaria una de las principales directrices del Proceso de Bolonia, la Liga de Universidades ha analizado la situación actual a fin de dirimir las carencias en materia de formación para la investigación a nivel doctoral que, consideran, debe concretarse como una prioridad de las políticas europeas de investigación y desarrollo en los próximos años.


En el informe ‘Universidades e Innovación: El reto de Europa’

que publicó la LERU a finales de 2006, revelan que los gobiernos europeos invirtieron en 2004 más de 170.000 millones de euros en contratación pública, de los que solamente 1.640 millones se destinaron a la adquisición de tecnologías de I+D de los principales proveedores, en vez de recurrir también a los productos de nueva creación de pequeñas y medianas empresas. Este hecho ha incidido de manera especial en las universidades, donde no existen suficientes incentivos para estimular la demanda empresarial de investigación universitaria.


 


Si se empleara una mayor proporción de los presupuestos destinados a I+D para la adquisición de contratos, los países comunitarios animarían a las empresas a recurrir a la investigación académica; esto provocaría un aumento en las empresas de nueva creación y se incentivaría el crecimiento de las empresas.


El documento se refiere, asimismo, a la posibilidad de crear una versión europea del norteamericano SBIR (Small Business Innvation Research), un programa de inversión en investigación de pequeñas empresas. La base de esta iniciativa es la exigencia a todos los departamentos estatales de reservar un 2,5% de su presupuesto de I+D para los contratos de adquisición de tecnologías desarrolladas por pequeñas empresas, algo que “ha ayudado a miles de académicos a convertirse en empresarios”, como dicta el informe. Se trata de una forma de fomentar la contratación de un mayor número de investigadores expertos y crear un entorno donde se valoran de forma especial en Europa a los graduados en doctorado, considerados como un puente de unión fundamental entre el nuevo conocimiento y su aplicación en las empresas.

 
                                                                                                          


Investigación transdisciplinar


No obstante, y a pesar de la uniformidad fijada en Bolonia para las licenciaturas y masters, la LERU cree que se ha dado demasiado énfasis al modelo único de universidades centradas en la investigación básica, algo que, considera, no será beneficioso para la formación del doctorado.


En el comunicado sobre el Proceso de Bolonia explican que el aprendizaje y cualificación en la investigación difiere “de forma fundamental” de la formación de los ciclos educativos precedentes. Por ello estiman que “sería desaconsejable crear procesos de regulación uniformes descendentes, como la fijación de volúmenes de créditos para los doctorados basados en la investigación, o regular la consideración de los candidatos a doctorados como estudiantes o empleados”.


Europa debería crear un nuevo marco de instituciones de educación superior que se esfuercen en potenciar sus propias fortalezas. La mayoría de las universidades europeas aspiran a un modelo similar que tenga como base la puesta en marcha de investigaciones de máximo nivel formando personal de investigación especializado para la industria de su región.


La excelencia, aseguran los miembros de LERU, es el rasgo principal que debe diferenciar a un investigador. Constatan que las universidades son el principal caldo de cultivo de futuros expertos e investigadores que deben desempeñar un papel esencial en la sociedad como es la generación de nuevas y la resolución de problemas. Pero, para alcanzar la excelencia, consideran que se debe llevar a cabo una exigente selección y evaluación de los candidatos tanto en los procesos de admisión como durante el período de aprendizaje. Para ello, creen que las universidades necesitan más autonomía y flexibilidad para desarrollar sus propias estrategias y la organización de formación doctoral.


Con respecto a la movilidad, otro de los puntos esenciales del Proceso de Bolonia, LERU recomienda que Europa apoye la posibilidad de elegir el emplazamiento y el país más idóneo para los mejores candidatos a doctores y permita “mejores procesos de intercambio de conocimientos entre las universidades y las empresas para aumentar la colocación de doctores en el mundo empresarial”.


‘Spin Off’


La Liga de Universidades ha querido hacer mención a Wolfson Microelectronics, una empresa en escisión de un grupo de investigación de la Universidad de Edimburgo que salió a la Bolsa de Londres en 2003, y en tan sólo cuatro años, ya emplea a 300 personas, tiene un valor que supera los 500 millones de euros y patrocina cada año cinco becas de doctorado.


En el caso de España, los programas de Spin Off o programas de empresas nacidas en la universidad y centros de investigación son todavía bien escasos, aunque la tendencia apunta a un incremento en los próximos años. Datos que lo constatan llegan desde la Universidad de Zaragoza que acaba de impulsar la creación de 15 empresas, de 38 propuestas empresariales iniciales. Un ligero progreso si comparamos las cifras con las de 2004, año en que se realizó la primera convocatoria de la universidad, a la que se presentaron 14 proyectos y terminaron por crearse solamente 5, o en 2005 cuando se presentaron 11 proyectos de los que 3 acabaron convirtiéndose en empresa.


La próxima cita de los ministros europeos responsables de la Educación Superior se celebrará en Londres el próximo mes de mayo donde tratarán los aspectos más esenciales del Proceso de Bolonia y la futura implantación de los retos educativos que se proponen.


 


Más información:


Liga de Universidades de Investigación Europeas (LERU)


Comunicado de LERU sobre el Proceso de Bolonia


 


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