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La discriminación positiva hace a las mujeres más competitivas

Las medidas de discriminación positiva o de promoción de la mujer sí tienen un efecto positivo, ya que ayudan a que compitan con sus colegas masculinos. Al menos, así se desprende de una investigación realizada en la Universidad de Innsbruck en la qu

Publicado en Histórico Noticias
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Estudiantes-grado-INELas medidas de discriminación positiva para promover a la mujer siempre han sido objeto de debate y han tenido partidarios y personas en contra que han cuestionado si realmente presentan beneficios para las mujeres. En la línea de esta discusión, economistas de la Universidad de Innsbruck han desarrollado un estudio en el que ponen de manifiesto que realmente sí tienen un efecto positivo porque hace a las mujeres más competitivas. [Ver cursos de Igualdad de género]

 

Los economistas -que para llegar a esta conclusión realizaron una serie de experimentos con 360 estudiantes universitarios para constatar la eficacia y los efectos de las diferentes intervenciones de promoción de la mujer-, explicaron que muchos estudios económicos proporcionan la evidencia de que las mujeres tienden a no competir, aunque estén igual o mejor cualificadas que sus colegas masculinos, lo que lleva a que estén en una situación de desventaja en el mercado laboral y, sobre todo, en relación a las oportunidades de ascenso y de igualdad de salario, y a que muchas empresas e instituciones introduzcan medidas de discriminación positiva.

 

Y, aunque en estudios anteriores había sido difícil obtener datos fiables, con esta investigación se han logrado, gracias a que se ha analizado científicamente cómo estas intervenciones pueden afectar a la cooperación en los equipos a medio y largo plazo.

 

Para ello, el experimento se desarrolló en varias etapas en las que los sujetos fueron distribuidos de forma aleatoria en grupos de seis personas, estando constituidos por tres mujeres y tres hombres, quienes tenían que sumar tantas series de cinco números de dos dígitos como fuera posible en tres minutos. Además, cada persona tuvo que elegir si querían que se les pagase por cada cálculo correcto o bien recibir tres veces más por el cálculo correcto si elegían el modo competitivo y formaban parte de los dos mejores competidores por su rendimiento.

 

En este experimento, los economistas estudiaron cinco tratamientos de competición diferentes. De esta manera, en el primero no se tuvieron en cuenta las diferencias de género, mientras que en el segundo se contempló una cuota mínima y en el tercero las mujeres tuvieron un trato preferencial, recibiendo un punto adicional. En el cuarto tratamiento, tuvieron dos puntos adicionales y en el quinto se permitió repetir la prueba si ninguna mujer figuraba entre los mejores competidores.

 

Con el análisis de estos cinco escenarios, se puso de manifiesto que sin las medidas de promoción de la mujer, el número de personas de sexo femenino que estaban dispuestas a competir era la mitad que el número de hombres, mientras que en las pruebas en las que había trato preferencial para la mujer no hubo efecto significativo alguno para los hombres. La opción de repetir la prueba fue el único tratamiento que no tuvo efecto significativo en la entrada de las mujeres en la competición.

 

Según los investigadores, la participación de la mujer en la competición fue más alta cuando se vieron favorecidas, si bien apuntan que el resultado más interesante de la prueba es que el rendimiento general no se vio afectado.

 

Además, se apreció que las mujeres que habían sido premiadas con algún punto adicional hubieran obtenido una mejor puntuación o, al menos, igual que la de sus colegas masculinos sin esos puntos extra. Un resultado que ha permitido que los economistas afirmen que las medias de discriminación positiva sí tienen un efecto favorable en las mujeres más cualificadas.

 

 


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Más información:

 

Universidad de Innsbruck

 

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