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La crisis baja los salarios y acorta la jornada laboral

Con la crisis económica, muchas empresas han tenido que adoptar programas de repartición del trabajo con los que los empleados han visto reducir su jornada laboral y su salario. Unas medidas que desde la OIT se afirma que son positivas al evitar desp

Publicado en Histórico Noticias
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Estudiantes-grado-INELa crisis económica ha introducido cambios en el mercado de trabajo y no sólo por el nivel de desempleo alcanzado en algunos países. Estos cambios también están afectando a los trabajadores en activo que han visto cómo su salario se reduce y es más bajo que antes porque la jornada laboral se ha acortado y se realizan menos horas extraordinarias, según se constata en el ‘Informe Mundial sobre Salarios 2012-2013: Los salarios y el crecimiento equitativo’ de la OIT. [Ver cursos de Gestión empresarial]

 

Este estudio refleja que muchos trabajadores tienen que compartir el trabajo para evitar despidos y que se ha producido un aumento del trabajo a tiempo parcial involuntario, así como un incremento del número de empleados a tiempo parcial en relación al de empleados a tiempo completo.

 

Unos cambios que según explica Patrick Belser, coautor de este informe, “ha tenido un impacto negativo sobre los salarios”. Y es que muchas empresas de diversos países han tenido que adoptar nuevas prácticas laborales ante la crisis para permanecer a flote como la reducción de las horas de la jornada laboral como parte de los programas de repartición del trabajo. De esta manera, la semana tradicional de cinco días de trabajo ha dado paso a semanas de tres o cuatro días. Además, las horas diarias también se han visto reducidas y, en algunos casos, las fábricas se han visto abocadas al cierre por semanas e, incluso, meses.

 

Sin embargo, estos cambios son vistos desde un punto positivo desde la OIT. De hecho, Jon Messenger, investigador principal de la OIT, considera que “la reducción de horas laborales impulsada por las políticas de repartición del trabajo debería ser vista como un desarrollo positivo” en lugar de ser visto como un aspecto negativo de la crisis económica.

 

Una visión que es aportada por Jon Messenger porque estas medidas de repartición del trabajo han permitido evitar despidos y que los empleados no pierdan su puesto de trabajo, mientras que la empresa obtiene una reducción temporal del gasto salarial. “Es una medida que ayuda a estabilizar la economía”, asegura el investigador, quien añade que la repartición del trabajo es una medida temporal que debe utilizarse en períodos de crisis para permitir que las empresas “respiren” hasta que comience la recuperación.

 

Estas medidas, de promedio, tienden a utilizarse entre seis y 24 meses según los datos del informe, aunque “no es una solución milagrosa”, aclara Messenger, sino una herramienta “que debemos tener a disposición y debe ser implementada antes de que llegue la recesión”.

 

La reducción del salario tampoco debe verse como un elemento negativo puesto que con frecuencia el sueldo suele ser completado en parte por las prestaciones de desempleo financiadas por la Administración. También se debe tener en cuenta que a los empleados se les ofrece formación, lo que es beneficioso a largo plazo.

 

Según explica el propio Messenger, “si se observan sólo los efectos económicos, se podría suponer que los salarios disminuyen proporcionalmente”. Sin embargo, añade el investigador, “en la mayoría de los casos se da un apoyo a los ingresos, seguro por desempleo o indemnización por desempleo, que subvencionan una parte del salario reducido”. De este modo, el empleado recibe al menos la mitad, si no más de la mitad del sueldo que se pierde.

 

Los programas de repartición del trabajo se han llevado a cabo en 24 países de América y Europa, incluyendo Turquía, así como en Sudáfrica, según los datos del informe en el que también se señala el crecimiento de los salarios en el año 2011, período en el que se registró un aumento en los sueldos en los países emergentes, mientras que descendieron en los desarrollados en 2011. No obstante, el crecimiento medio de los salarios el pasado año fue inferior al de los años previos a la crisis, registrándose índices negativos en los países desarrollados, aunque se registró un aumento considerable en las economías emergentes.

 

El informe también recoge las previsiones para el año 2012, ejercicio en el que se espera un crecimiento salarial cero en los países desarrollados, mientras que se estiman cifras positivas para las economías en desarrollo.

 

 

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Más información:

 

Informe Mundial sobre salarios 2012-2013, de la OIT

 

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