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Investigadores de Nueva York desarrollan una técnica para borrar los malos recuerdos

Un grupo de investigadores de la Universidad de Nueva York descubre la posibilidad de eliminar miedos sin necesidad de técnicas invasivas. Se trata de una terapia que podría ser útil en el tratamiento de trastornos de ansiedad.

Publicado en Histórico Noticias
Foto de Investigadores de Nueva York desarrollan una técnica para borrar los malos recuerdos

Investigadores del Departamento de Psicología y del Centro de Ciencia Neurológica de la Universidad de Nueva York han desarrollado una técnica no invasiva que permite bloquear y reescribir los recuerdos que causan miedo. Esta técnica, publicada recientemente en la revista Nature, permite cambiar los procesos de almacenaje de memoria permitiendo nuevos modos de tratar trastornos de ansiedad.


 


Se trata de una investigación que sugiere, tal y como ha explicado la autora principal del estudio, Daniela Schiller, que “durante la vida de la memoria hay ventanas de oportunidad donde ésta es susceptible de ser permanentemente cambiada”. De este modo, “comprendiendo la dinámica de la memoria podremos, a largo plazo, abrir nuevas vías de tratamiento para los trastornos que implican memorias emocionales anormales”.


 


Y es que, partiendo de la base de que los recuerdos que dan miedo son una reacción emocional a objetos o acontecimientos vinculados a un peligro potencial, el estudio explica cómo estas respuestas emocionales podrían disiparse a través de un proceso que permita experimentar ese acontecimiento en un ambiente seguro. De ese modo, el recuerdo del miedo se suprime, aunque no se borra, de forma que esta memoria emocional puede emerger de nuevo en ciertas condiciones, como cuando hay situaciones de estrés. En algunos casos, explica la investigación, el renacimiento de esta memoria emocional es inadaptado, conduciendo a trastornos de ansiedad. Por este motivo, los investigadores han procurado encontrar modos de prevenir la vuelta del miedo.


 


La memoria a largo plazo, en contra de lo que se ha creído tradicionalmente, no es algo fijo y resistente, sino que es dinámica y flexible. Así, el acto de recordar hace a la memoria vulnerable hasta que se almacena un nuevo recuerdo. Es decir, cuando un recuerdo se evoca, se abre una ventana temporal en la que es posible alterarlo. Así, al reactivar un miedo, es posible hacerlo desaparecer mediante una sencilla técnica de condicionamiento. Durante este periodo de inestabilidad, la nueva información podría ser incorporada en la vieja memoria. Y es en esta fase es en la que han trabajado los investigadores de la universidad americana.


 


Proceso de reconsolidación de la memoria


 


Concretamente, la investigación versó en la creación de recuerdo de miedo mostrando a participantes un objeto visual y apareándolo con choques eléctricos suaves -el proceso conocido como el clásico condicionamiento de miedo-. El condicionamiento de miedo es acertado cuando los sujetos muestran una respuesta de miedo al objeto cuando posteriormente es presentado solo. Así, durante la investigación y tras varios intentos, los sujetos mostraban una reacción de miedo ante ese elemento sin necesidad de sufrir una descarga.


 


De este modo, una vez que se formó esta memoria de miedo, recordaron a los participantes el objeto un día más tarde. Se trataba de reactivar la memoria para iniciar el proceso de reconsolidación. Durante este proceso, proporcionaron información sobre el mismo objeto, ahora de una forma segura a través de un entrenamiento de extinción. La presentación de esta nueva información “segura” durante la nueva consolidación fue diseñada para incorporarlo en la memoria de miedo inicial. El tercer día, los participantes fueron probados otra vez para ver si ellos seguían demostrando una respuesta de miedo cuando se les presentaba el objeto.


 


El entrenamiento de extinción condujo a una reducción del miedo. Pese a esto, el miedo volvía cuando la prueba se realizaba en un tiempo posterior o cuando se hacían en un contexto de estrés o tensión. Sin embargo, los investigadores se dieron cuenta de que si el entrenamiento de extinción se hizo durante el marco de reconsolidación –que dura seis horas desde que se reactiva el recuerdo-, mientras la memoria es temporalmente inestable, las respuestas de miedo no volvieron.


 


Para examinar la duración del efecto, una parte de los participantes fueron examinados un año más tarde. Incluso después de este periodo de tiempo, la memoria de miedo no volvió a aquéllos a los que se les extinguió durante el momento de reconsolidación.


 


 


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Más información:


 


Universidad de Nueva York


Revista Nature


 


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