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Invertir en educación infantil y primaria reduciría las desigualdades educativas

El origen socioeconómico de las familias influye más sobre el rendimiento académico en las etapas educativas tempranas, cuando la escuela cumple un importante papel compensatorio para reducir las desigualdades sociales y prevenir el fracaso escolar.

Publicado en Histórico Noticias
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Estudiantes-grado-INEEn España predomina la idea de que el fracaso escolar surge en la educación secundaria, cuando se manifiesta palpablemente. Sin embargo, se podría mitigar este problema si se interviniese en las primeras fases de la vida educativa, cuando se producen las mayores desigualdades de oportunidades educativas según el origen social que sufren particularmente las familias con menos recursos y que se empiezan a acumular con el paso del tiempo. Por ello, la mejor manera de reducir estas desigualdades durante toda la vida consiste en invertir en educación infantil y primaria, cuando existe mucho margen de mejora para generar resultados más igualitarios y aún se puede prevenir el fracaso escolar.

 

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Ésta es una de las principales conclusiones extraídas del estudio de la Obra Social de la Caixa titulado Aprendizaje y ciclo vital. La desigualdad de oportunidades desde la educación preescolar hasta la edad adulta, realizado por tres sociólogos de la UNED, Leire Salazar, coordinadora del informe, junto con Héctor Cebolla y Jonas Radl. Este informe se basa en datos primarios extraídos de las pruebas internacionales de alumnos PIRLS y PISA, la de competencias de adultos PIAAC y de evaluaciones del Ministerio de Educación.

 

El informe demuestra que “el origen socioeconómico de los individuos tiene un persistente efecto en sus competencias, logros, expectativas y oportunidades educativas, desde la infancia hasta la edad de jubilación”. En este contexto, la escuela tiene una función compensatoria de igualar y reducir las desigualdades sociales, que ejerce su mayor potencial igualador en las etapas iniciales. Según los autores de este estudio, se puede llegar a la igualdad de oportunidades educativas si se aspira a resultados más iguales y parecidos, además de mejores entre todos los estudiantes.

 

Fase a fase

 

Según este estudio, España tiene un sistema educativo relativamente homogéneo, aunque de baja calidad en comparación con otros países desarrollados.

 

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El impacto bruto de la educación de los padres sobre las competencias de sus hijos durante toda la vida llega a su máximo en la escuela primaria, desciende levemente en secundaria, cae pronunciadamente en la educación universitaria y vuelve a despuntar posteriormente en la vida adulta.

 

La educación preescolar tiene efectos positivos para el aprendizaje en España, al igual quepasa en otros países desarrollados, porque reduce la desventaja temprana de los alumnos que por el hecho de proceder de familias menos favorecidas o con menores recursosse enfrentan a priori a un mayor riesgo de fracaso escolar. De esta forma, los hijos de este tipo de familias son los que más se benefician de esta formación preescolar.

 

Junto a la educación infantil, este informe destaca que en esta primera fase del ciclo educativo los padres tienen un importante papel a la hora de estimular e implicarse de forma activa en la educación de sus hijos con el fin de mejorar las oportunidades educativas de éstos. En caso de darse ambos recursos (educación preescolar y estimulación paterna temprana) se pueden incrementar las competencias lectores de los niños en primaria, aunque no suele suceder simultáneamente.



Respecto a la educación primaria y secundaria, este estudio señala que en estas etapas de enseñanza obligatoria las escuelas contribuyen a reproducir la desigualdad educativa, ya que no alteran el efecto que tiene sobre las competencias de los estudiantes el hecho de pertenecer a familias más o menos favorecidas social y económicamente.



España es uno de los países de la OCDE que presenta menos diferencias entre centros escolares, siendo la segregación escolar por origen socioeconómico el elemento central de estas diferencias. Además, este informe señala que asistir un año más a la educación infantil es el doble de beneficioso para los hijos de padres quiénes sólo han terminado la educación secundaria obligatoria que para aquellos niños de familias con formación universitaria.



Cuando se llega a la facultad, los alumnos se encuentran menos diferencias de origen social porque el fracaso escolar ha hecho que los estudiantes con peor rendimiento económico no lleguen a dar el salto a la universidad,entre los cuales predominan los jóvenes que pertenecen a hogares con menos recursos. A diferencia de otras universidades de países desarrollados, la universidad española está poco estratificada, lo que quiere decir que todas las universidades tienen un rango de calidad similar, que se sitúa en un nivel medio, por debajo de la media internacional.



Entre las páginas de este informe se argumenta que una recesión económica, como la que vive España, hace que los estudiantes tengan menos expectativas educativas a la hora de emprender con éxito las transiciones educativas, justo antes de terminar su formación obligatoria. En concreto, los hijos de familias menos favorecidas y de los estudiantes con rendimiento intermedio son los que tienen las expectativas más bajas.

 

Por último, este informe analiza las desigualdades en competencias numéricas y de lectura de adultos en España, las cuales difieren en función de la educación de sus padres, es decir, según su origen socioeconómico. Según este estudio, estas diferencias se pueden reducir si se mantiene una vida intelectual activa.

 

 

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Más información:

 

Estudio completo de la Obra Social La Caixa Aprendizaje y ciclo vital. La desigualdad de oportunidades desde la educación preescolar hasta la edad adulta