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Harvard rebajará tasas ante la avalancha de críticas por su elitismo

La elitista institución de Massachussets ha anunciado próximas rebajas en las condiciones financieras necesarias para acceder a la facultad. La iniciativa llega en un momento muy difícil para el sistema educativo estadounidense en el que muchos ex al

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Foto de Harvard rebajará tasas ante la avalancha de críticas por su elitismo

Así parece que las rebajas no son sólo cosas de los grandes almacenes. Claro que, en este caso, más que la falta de ventas todo es debido a las fuertes críticas que ha recibido desde muy distintos ámbitos sociales por su actitud en extremo elitista. La cuestión es que Universidad de Harvard suavizará las condiciones financieras exigidas para acceder a sus diferentes programas a partir del próximo otoño. Revisa así su tradicional ‘política’ de admisiones para dar cabida a un mayor número de familias de clase media y asimismo aumentar la diversidad social de la facultad estadounidense, dando.


 


El cambio operado en Harvard se basa en tres principios y afectará especialmente a las familias con rentas inferiores a los 180.000 dólares anuales. La facultad estadounidense pretende, en palabras de su presidente, Drew Faust, que “todos los estudiantes que sueñen con entrar en Harvard sepan que ahora es una opción realista y asequible” desde un punto de vista económico.


 


Las medidas concretas se concentran en tres puntos. El primero de ellos es el llamado ‘Estándar del cero al 10%’ y que en el fondo es pilar de la reducción de cargas financieras. Establece una nueva lista de aportaciones que cada aspirante debe hacer en función de sus ingresos familiares. Así, una familia cuyos ingresos se sitúen entre los 120.000 y los 180.000 dólares anuales no deberá destinar más del 10% de sus ingresos a la formación de sus hijos. El plan establece una paulatina reducción de este porcentaje hasta el 0% para las familias que no alcancen los 60.000 dólares. La carga económica de la educación disminuirá así entre un tercio y un 50%, dependiendo del caso. Por ejemplo, una familia con ingresos de 180.000 dólares pasará a abonar sólo 18.000 dólares frente a los 30.000 que debe pagar con el sistema actual.


 


El segundo gran campo de actuación de Harvard intentará reducir el número de préstamos que los estudiantes deben pedir para atender a la universidad, un mal endémico de la educación estadounidense. Así, en el cálculo de los paquetes de ayuda, la facultad no esperará que los candidatos deban pedir un crédito, sino que hará frente a esta cuantía mediante un incremento de las becas que ofrece. Por último, la vivienda dejará de ser uno de los criterios a tener en cuenta para determinar las posibilidades de pago de cada familia.


 


Desde Harvard aseguran que cerca de la mitad de sus estudiantes podrán beneficiarse de estas medidas y que con los nuevos precios atender a su universidad no será más caro que hacerlo a cualquier institución pública. Al final, serán las arcas del centro quienes asuman el gasto derivado de estas ayudas, lo que incrementará sus costes financieros de 98 a 120 millones de dólares. La medida servirá, en parte, para acallar las voces críticas acerca de la riqueza de la universidad, que cuenta con un patrimonio cercano a los 35.000 millones de dólares tras aumentarlo en 5.700 millones el pasado año gracias al rendimiento de sus inversiones en fondos y las donaciones de alumnos y compañías privadas.


 


Faust considera que “se trata de una gran inversión para Harvard, pero también es la más importante que podíamos llevar a cabo”. Por su parte, el decano de la Facultad de Artes y Ciencias, Michael Smith, recalcó que “queremos hacer Harvard accesible para los estudiantes con más talento, sin importar su nivel económica. Además, una vez estén aquí, nos aseguraremos de que pueden aprovechar todas las oportunidades que les brinda la universidad para desarrollar sus conocimientos y esto no es posible si las familias están al límite económico y los estudiantes ahogados por las deudas”. Y es que en muchos casos sólo los estudiantes con mayores rentas puede permitirse acceder a trabajos de investigación que si bien son más provechosos desde el punto de vista académico no están pagados, hacer prácticas no remuneradas o tener ‘vida privada’. El resto, se ven obligados a trabajar durante el curso y en verano y a rechazar todo tipo de actividades que no lleven aparejadas el cobro de un salario.


 


No se trata de las primeras medidas que Harvard toma en este sentido. De hecho, en 2004 la universidad ya eliminó las tasas a las familias con rentas inferiores a los 40.000 dólares, que más tarde amplió a quienes ganaran hasta 60.000 dólares. Esta línea de actuación se encuentra en consonancia con las que durante los últimos años están llevando a cabo otras instituciones probadas como Columbia, Princeton, Yale o Stanford. En este sentido, la Universidad de Duke aprobó recientemente cambios similares, eliminando las contribuciones para aquellas familias que ingresen menos de 60.000 dólares y cambiando los préstamos por becas para quienes no superen los 40.000 dólares. Además, estableció un sistema de rebaja en los préstamos de forma gradual y porcentual para las ganancias entre los 60.000 y los 100.000 dólares anuales.


 


¿Crisis crediticia también en la enseñanza EEUU?


 


Iniciativas como la de Harvard o Duke, que en cierta medida ya están secundando otras universidades, no hacen sino poner de manifiesto las desigualdades del sistema educativo estadounidense y las dificultades que gran parte de la población tiene para acceder a la universidad y el mundo académico en general. Las familias deben afrontar un alto coste porque sus hijos reciban formación universitaria, lo que en el mejor de los casos se traduce en la petición de un préstamo educativo y en el peor el abandono de los estudios. Esta última es la opción que toman muchos de los estudiantes de las clases menos privilegiadas. Tanto es así que según un informe llevado a cabo por Century Foundation en 2004 apenas el 3% de los estudiantes de las 146 universidades más prestigiosas de EE.UU. proviene de las familias que se encuentran entre el 25% más pobre. Por el contrario, el 74% del alumnado pertenece al 25% más selecto en términos económicos.


 


Sin embargo, el problema del coste de la educación en el ‘país de las oportunidades’ no es algo que sólo esté relacionado con las escuelas privadas, sino que se trata de una cuestión global. Según el informe ‘Paying back, not giving back’ (que podría traducirse como ‘Devolver, no devolviendo’) publicado en 2006 por los Grupos de investigación de interés público estadounidense, el 37% de los graduados en universidades públicas y el 55% de los que lo hacen en centros privados afrontan una carga crediticia por sus estudios “inmanejable”, entendiendo este término como la superior al 20% de su renta habitual. Y lo peor de todo es que la situación no tiene visos de mejorar en este sentido. Solamente en Missouri el 29% de los graduados públicos deberá sostener una carga que le obligará a abandonar los estudios, porcentaje que se eleva al 47% en el caso de los privados.


 


La deuda media de los estudiantes ha crecido un 50% en la última década, según la asociación Proyecto sobre la Deuda Estudiantil, que además cifra en el 8% el incremento entre 2005 y 2006. Por el contrario, el salario inicial que se ofrece a los graduados apenas creció la mitad. Los universitarios asumen créditos por valor de cerca de 21.000 dólares para completar sus estudios, a los que se pueden añadir otra serie de gastos personales. Por el contrario, su sueldo una vez abandonan las aulas rara vez supera los 19.000 dólares.


 


Las notables diferencias entre la deuda asumida y el salario inicial al acabar la universidad son evidentes y han hecho saltar otra vez la alarma en el sector crediticio, que ahora se pregunta si sus estudiantes han tomado demasiado dinero prestado. De hecho, datos del Departamento Estadounidense de Educación y las agencias de bonos revelan que cerca del 12% de los préstamos federales que otorgados 2001 se encuentran en situación de impago. Y eso que según el Grupo de investigación de interés público esos alumnos pidieron menos dinero y a un interés más ventajoso. Hoy en día los universitarios requieren mayores sumas de capital y con unas tasas de interés mucho mayores y quienes no sean capaces de afrontar sus compromisos pueden verse ‘encerrados’ en una ‘trampa’ crediticia que eleve hasta un 40% su deuda en concepto de recobro.


 


Consciente del problema que puede generar otro escándalo en el sector bancario después de la crisis de las hipotecas subprime o de alto riesgo, el Gobierno estadounidense planea tomar cartas en el asunto. Así, el congreso ha creado un plan de devolución en función de los ingresos para las rentas medias y bajas que comenzará en 2009.



Más información:


Universidad de Harvard


 


Student Loan Borrowe Asistance (Asistencia para las familias de estudiantes endeudadas)


 


Informe Paying back, not giving backen PDF (ingles)


 


Grupos de investigación de interés público


 


Proyecto sobre la Deuda Estudiantil


 


Century Foundation


 


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