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Formación, Educación e I+D, frenan el desarrollo de España

Basándose en estadísticas de instituciones oficiales de referencia, el IV Informe Randstad sobre la “Sociedad del Conocimiento” ha dejado en evidencia el largo camino que aún le queda a España por recorrer para alcanzar ese ansiado ideal de sociedad.

Publicado en Histórico Noticias
Foto de Formación, Educación e I+D, frenan el desarrollo de España

La sociedad del conocimiento significa para sus ciudadanos empleo de calidad, particularmente el dirigido a profesionales cualificados, asimismo, una mayor productividad que lógicamente se traduce mejores salarios, en el acceso a bienes de mayor calidad, en más riqueza y, a fin de cuentas, mayor bienestar. Pero, ¿puede considerarse España como una sociedad del conocimiento?


 


Esto es precisamente lo que trata de dilucidar el IV Informe Randstad: La sociedad del conocimiento presentado estos días por la citada empresa de trabajo temporal, de cuya realización se ha encargado la prestigiosa escuela de negocios ESADE.


 


Parte el informe de los rasgos distintivos en los que se fundamenta una sociedad del conocimiento y en este marco analiza los niveles que alcanza nuestro país comparándolos con los del resto de países desarrollados. El objetivo, en conclusión, es conocer en detalle la situación de España en referencia a Europa y la evolución que ha llevado en los últimos años.


 


Hay que decir, no obstante, que para el análisis no se han recabado datos de campo, sino que ha recurrido a las estadísticas de varios organismos de referencia, fundamentalmente los de Eurostat, -la Oficina de Información Estadística de la UE-, sirviéndose sólo puntualmente de datos procedentes de la OCDE y de otros informes promovidos por la Comisión Europea. Para los aspectos específicos de España se han utilizado datos del INE y de estudios de la Fundación Cotec.


 


Concluye el informe que las empresas españolas durante la década de los 90 han progresado de una manera lenta pero firme en su incorporación a la Sociedad del Conocimiento. Especialmente, la integración en la CEE en 1986, los desafíos de un nuevo mercado ampliado y la competencia internacional, han impulsado este cambio. Un avance que no debe hacer olvidar que nuestro país todavía está muy lejos de obtener las mejores notas y que adolece de ciertas carencias de fondo.


 


Falta inversión en I+D, eso no se le escapa a nadie, y el informe llama la atención particularmente en la inversión del sector privado en proyectos “start-up”, cuyo principal ingrediente sería el gasto en innovación. Se trata de un aspecto que no sólo a España sino también a Europa aleja decisivamente de Estados Unidos.


 


Pero también el gobierno no llega a un nivel satisfactorio en I+D, siendo, de hecho, uno de lo que menos gasta de Europa. No facilita además la transferencia de tecnología al sector privado, ni promueve reformas legales que favorezcan proyecto de I+D, ni fomenta la iniciativa empresarial. Los instrumentos creados para realizar las políticas que permitan organizar y gestionar la ciencia han sido inoperantes hasta la fecha.


 


En cuanto al Sistema Educativo, concluye el informe, todavía no se ha acertado con una fórmula eficaz para adecuarlo a las necesidades de los nuevos tiempos y, menos aún, para adecuarlo a las exigencias de la Sociedad del Conocimiento. El porcentaje de jóvenes entre 20 y 24 años que ha llegado, al menos, al nivel superior de la enseñanza media está en España casi 10 puntos por debajo del promedio de la Unión Europea, con una tasa de abandono de la formación al terminar la enseñanza obligatoria superior al promedio de los países comunitarios. En cambio el porcentaje de población entre 25 y 64 años con educación terciaria nos sitúa a su mismo nivel, siendo superior entre los españoles el porcentaje de los que, al terminar la enseñanza superior, siguen estudios académicos en vez de formación profesional. Asimismo, el índice de graduados en Ciencias e Ingeniería entre 20 y 29 años se sitúa en valores parecidos.


 


Decepciona de España con respecto a los países comunitarios la elevada tasa de desempleo de la población que tienen educación terciaria, situación sólo equiparable a la de Grecia. No existe adecuación del perfil de formación a las necesidades del mercado de trabajo, y eso nos aleja de tener un sistema educativo eficiente y por ende del ideal de Sociedad del Conocimiento. Al menos la tasa de desempleo de los españoles con baja cualificación profesional es aproximadamente de un nivel parecido al de otros países comunitarios como Francia, Finlandia, Bélgica e Italia.


 


Caracteriza a las sociedades avanzadas en conocimiento y tecnología el desempleo relativamente alto en los trabajadores con poca formación en relación con el bajo desempleo de los más formados. Señala el estudio, que algunas en de estas economías se ha conseguido, sin embargo, un nivel general de paro más bajo porque se ha procurado dar más formación a los que de otra forma no encontrarían trabajo, como ocurre en los Países Bajos y Dinamarca.


 


Cuando existen desajustes entre los distintos niveles de formación y las necesidades del mercado de trabajo lo lógico sería recurrir a la formación continua o lo que también se conoce como formación a lo largo de la vida. Y en esto, de nuevo, España obtiene una “nota” muy baja si la comparamos con nuestros vecinos Europeos. Según datos del Eurobarómetro de 2002, sólo el 4,7% de la población española entre 25 y 64 años accede a formación continua, siendo la media europea del 8,5%. Islandia, con el 23,15%, Reino Unido, con el 21,7% y Suecia, con el 21,6%, son los países en los que los trabajadores y las empresas dedican mayores esfuerzos a la formación de los empleados. España, junto a Portugal y Grecia, no se pueden comparar con el resto de los países comunitarios en lo que se refiere al número de empresas que ofrecen oportunidades para mejorar experiencias y conocimientos y al número de empleados que participan en este tipo de cursos.


 


En cambio, nuestro país está a la cabeza de los países que evalúan los resultados de estos cursos y en el aprendizaje voluntario individual, junto con Luxemburgo, Hungría y Portugal. Además, con un 22%, España se aproxima a los porcentajes de los otros países comunitarios en e-learning, es decir en el aprendizaje con medios electrónicos.


 


Un reto supone para los países desarrollados que la población con baja cualificación, desocupada o en sectores industriales en declive, adapte sus habilidades y conocimientos a las nuevas necesidades del mercado laboral. Señala el informe como un objetivo importante de una estrategia de crecimiento industrial el facilitar más oportunidades de formación a esos obreros.


 


Si difícil lo pone el sistema educativo, hay que decir que también la percepción social y actitud ante la ciencia y la tecnología de gran parte de nuestros conciudadanos supone un freno muy significativo para el desarrollo de la Sociedad del Conocimiento. En este sentido, diversas políticas de las administraciones públicas se han llevado a cabo de forma desacertada y así con resultados decepcionantes.


 


Alcanzamos, por un lado, una posición destacada en el uso de la TV y de teléfonos móviles y por otro una posición muy alejada de la media en el uso de los medios de información, el acceso de los hogares a Internet y la utilización de la banda ancha.


 


El nivel de dominio digital (medido a partir de las destrezas de la población para “Obtener el software más avanzado”, “Questioning (cuestionar) la información de Internet” y “Searching (buscar) la información requerida con el aparato adecuado”) de los jóvenes españoles menores de 25 años se sitúa en un nivel similar al del resto de europeos. Por contra la población mayor de 25 está muy por debajo de la media europea.


 


Y también el gasto en TIC sigue siendo insuficiente. La demanda interna privada y pública de bienes y servicios es fiel reflejo de un sistema productivo poco orientado hacia la la innovación tecnológica. Así, no extraña que nuestra producción sea competitiva en bienes de tecnología media-baja para satisfacer la demanda interior y sólo en bienes de tecnología alta y media-alta para la demanda de países en vías de desarrollo. En este tipo de productos se acude a la importación para abastecer el mercado nacional porque la relación calidad-precio de nuestra producción no resulta competitiva.


 


En fin, éstos son los datos. Que cada uno saque conclusiones.


 


 


*  *  *  *


 


 


Enlaces de interés:


 


IV Informe Randstad: La sociedad del conocimiento


 


Web Corporativa de Randstad-España


 


Web Institucional ESADE


 


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