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España se queda sin médicos

La escasez de médicos en España es un hecho contrastado y uno de los pocos puntos en el que coinciden gobierno y asociaciones profesionales. Sobre todo faltan médicos de familia, anestesistas, radiólogos y pediatras. La cifra global podría acercarse

Publicado en Histórico Noticias
Foto de España se queda sin médicos

España comienza a mostrar síntomas de un mal que desde hace tiempo llevan alertando diferentes asociaciones médicas: la escasez de facultativos. Ahora incluso desde el propio Ministerio de Sanidad y Consumo admiten este déficit, aunque echan la culpa al anterior Ejecutivo basándose en los cerca de 10 años que tarda en formarse un médico. Al margen de disputas políticas, lo único cierto es que faltan doctores y que es muy complicado determinar cuántos exactamente. Y es que a día de hoy todavía no existe un censo oficial que los registre y existen demasiadas diferencias entre comunidades autónomas.


 


En total, la cifra de médicos colegiados en España se acerca a los 200.000, pero no todos ellos ejercen en sus puestos. Es más, según el informe ‘Oferta y necesidad de médicos especialistas en España (2006-2012)’ elaborado por la Universidad de Las Palmas el un 7% de los registrados está ya jubilado, en tanto que un 15% se dedican a ejercer en otras áreas. En esta situación, el número de tarjetas sanitarias que debe atender cada médico de familia español es de 2.000, lo que se aleja mucho de los 1.200 pacientes, cifra óptima y que desde hace tiempo vienen reclamando organizaciones como la Plataforma diez minutos. Evidentemente, esto repercute en el tiempo que cada doctor puede dedicar a sus enfermos y que en España apenas supera los cinco minutos frente a los diez deseables y los 20 por ejemplo de los que dispone un médico sueco. Según comenta Marisa López, de la Sociedad Española de Medicina General (Semergen) en el diario Público, sería necesario duplicar el número de estos profesionales para alcanzar a los países más avanzados de la Unión Europea. Esto supone la incorporación de cerca de 25.000 nuevos médicos de este tipo. Se trata de una cifra orientativa y que concuerda con la proyección del Ministerio de Sanidad y Consumo para 2016 en todo el sistema de sanidad por el efecto de las jubilaciones y el aumento de enfermedades. Y es que la población de médicos en España no es precisamente joven. Un estudio llevado a cabo por la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) desvela que el 20% de los profesionales supera los 50 años y más de 45% se encuentran entre los 40 y los 50 años.


 


La Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa a España a la cola de la Unión Europea en lo que médicos por cada mil habitantes se refiere. La estadística nacional es de 3,3 facultativos, ampliamente superada por países del entorno como Bélgica (4,49), Grecia (4,38) o Italia (4,42) y hasta once más, así como otros de la última ampliación de la como Estonia (4,48), Lituania (3,97), República Checa (3,51) y Hungría (3,33). Estos son los datos generales, que no muestran pese a todo los desajustes entre las diferentes especialidades y comunidades autónomas. Los facultativos de medicina familiar y comunitaria, radiología, anestesiología y pediatría son quienes más escasean. En total, se calcula que podrían hacer falta unos 3.000 de ellos.


 


Los motivos de esta crisis hay que buscarlos en varias fuentes. En primer lugar, la carrera de medicina es una de las más largar, sino la más, del sistema educativo. Además, para entrar en el Sistema Nacional de Salud (SNS) no sólo es necesario contar con la licenciatura, sino también con la especialización, lo que supone tener que examinarse del MIR y realizar el periodo de residencia. Pero este no es el único contratiempo. Una vez terminan la especialidad tienen que enfrentarse a un futuro incierto con trabajos temporales y escasa estabilidad. Y es que el 30% de los médicos del SNS no está en plantilla estructural.


 


Más plazas universitarias e importación


 


La inmigración se ha convertido en una solución para muchos facultativos. Se calcula que hay entre 5.000 y 7.000 médicos españoles trabajando en el extranjero y que la Administración quiere ahora repatriar. Portugal, Reino Unido y Alemania son sus principales destinos en busca de un reconocimiento social que aquí no existe y unas mejores condiciones laborales. El mayor obstáculo es, sobre todo, salarial. Un doctor cobra cerca de 40.000 euros de media en España, una cifra que prácticamente triplican los británicos y doblan los germanos, mientras que los lusos perciben un sueldo algo mayor, pero en circunstancias más favorables.


 


La otra gran línea de actuación está siendo acudir a otros estados miembros de la UE, generalmente los ‘recién llegados’ en busca de médicos. Así, por ejemplo, centenares de especialistas polacos han engrosado en el último año las nóminas de los hospitales extremeños, castellano-manchegos, de Ceuta y de Melilla. En España encuentran condiciones salariales muy por encima de las sus países de origen pese a que tengan que afrontar el desconocimiento del idioma, lo que también ralentiza su adaptación al sistema sanitario. Además, se está agilizando la homologación de títulos para quienes ya están en el territorio nacional pero todavía no pueden ejercer. Si entre 2004 y 2005 el Ministerio de Educación convalidó 4.980 títulos, sólo en 2006 se aprobaron 3.248 títulos.


 


También se han aumentado el número de plazas del universitarias par estudiar Medicina en un 5,48% hasta las 4.922 (4.732 públicas y 190 privadas). Para CESM se trata sólo de un parche, ya que en su opinión ni doblando el número de estudiantes será posible hacer frente a la demanda. Junto con esta medida, la Administración también ha querido multiplicar los puestos a los que da acceso el MIR en un 7,3%, siendo Medicina de Familia la especialidad que más sube. Tampoco parece que esta vaya a ser la solución definitiva. El año 2005 fue el primero en el que se quedaron plazas sin cubrir, algo que se ha venido repitiendo desde entonces. Muchos estudiantes prefieren esperar a la siguiente convocatoria para poder escoger la especialidad que desean y el aumento de plazas del MIR puede crear, según los expertos, mayores desigualdades entre especialidades y comunidades autónomas.


 


Así las cosas, el puzzle de la sanidad nacional no parece tener una fácil ni clara solución a corto ni a medio plazo. Lo único seguro es que si no aumenta el número de médicos la financiación dejará de ser la mayor preocupación del SNS.


 


 


 


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