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España puja por el talento de profesionales y directivos extranjeros con beneficios fiscales

Los que han rellenado su declaración de IRPF como 'no residente' habrán ahorrado a su empresa y a sí mismos una importante suma, y todo gracias al régimen especial de tributación del que goza este colectivo en nuestro país desde que el gobierno lo im

Publicado en Histórico Noticias
Foto de España puja por el talento de profesionales y directivos extranjeros con beneficios fiscales

Las responsabilidades, conocimientos, y sueldo de un directivo no lo hacen diferente de cualquier otro trabajador del territorio nacional a la hora de rendir cuentas a Hacienda, a no ser, claro, que se trate de un directivo extranjero. Un estudio presentado por Ernst & Young Abogados desvela que España ofrece mayores ventajas fiscales que compañeros ‘comunitarios’ como Francia, Alemania, Reino Unido e Italia y que gigantes mundiales de la talla de China y Estados Unidos.


 


Para empezar, la legislación española es más sencilla de entender y es más fácil calcular el ahorro que supone para el directivo. Además, cuenta desde 2004 con régimen específico para trabajadores expatriados, algo que no ocurre en todos los países de su entorno. Evidentemente, es necesario cumplir una serie de requisitos, al igual que tampoco se pueden alargar estos beneficios de forma indefinida. La duración máxima de esta situación, que se entiende especial, es de seis años y hay que solicitarlo durante los primeros seis meses de actividad en el país.


 


El régimen de opción sólo es válido para los ciudadanos residentes en la Unión Europea que no hayan sido residentes fiscales en España durante los diez años anteriores. Estos directivos deben acreditar que desarrollan un puesto de trabajo en país o que benefician a una compañía española y que por lo menos el 75% de sus ingresos anuales se han obtenido dentro de nuestras fronteras. A quienes cumplan estos requisitos se les hará menos doloroso cumplir todos los años con el fisco.


 


El beneficio fiscal para los ejecutivos extranjeros reside en el tipo de gravamen al que deberá hacer frente. Para cualquier contribuyente esta escala se fija entre el 15% y el 43% de sus ingresos mundiales. Sin embargo, los trabajadores no residente, que también pueden decidir tributar como residentes bajo el primer supuesto, pueden declarar a un tipo fijo que este año será del 24%. La segunda opción parece, entonces, mucho más rentable para los sueldos más altos, como ocurre en el caso de personas con puestos ejecutivos.


 


Las armas de la ‘competencia’


 


Las rebajas fiscales son una buena fórmula para atraer y retener el talento y por supuesto España no es el único país interesado en contar con los mejores dirigentes. Cada país tiene sus propias disposiciones y peculiaridades legales. El estudio realizado por Ernst & Young Abogados, presenta, además de España, otros siete casos de las principales potencias económicas mundiales.


 


Así, en Holanda los trabajadores no residentes disfrutan de una exención del 30% de su salario durante un plazo de 10 años, además de acceder a importantes beneficios fiscales sobre las retribuciones en especie o la escolaridad de los hijos, siempre y cuando, claro está, se cumplan una serie de requisitos. Francia cuenta desde hace más de tres años con exenciones de hasta el 20% del sueldo y otros gastos derivados de la estancia en el país como la vivienda, el coche o los colegios, entre otros. En el resto de apartados los directivos extranjeros deben atenerse al tipo general del 40%. En el Reino Unido los expatriados también tributan al tipo general a partir del tercer año. Hasta entonces lo hace como residentes no ordinarios, aunque sólo por las ganancias generadas en suelo británico, lo que no incluye la parte proporcional del salario que el directivo obtiene en sus viajes de negocio, por ejemplo. China es algo más ‘dura’ en su trato con los extranjeros. Con un tipo general máximo del 45%, los expatriados están, por lo menos, exentos de pagar la seguridad social y disponen de beneficios fiscales para determinadas retribuciones en especie.


 


Para estos países se trata, en cualquier caso, de facilitar las cosas a los directivos y las grandes fortunas para que se instalen en el país. Por eso sorprende ver cómo otras regiones no cuentan con legislación específica al respecto, sobre todo teniendo en cuenta que entre ellas se encuentran países como Estados Unidos o Alemania. En su afán por igualar la situación de todos sus contribuyentes, el ‘país de las oportunidades’ no cuenta con un régimen especial para expatriados, que deben hacer frente a la tasa federal del 35% a la que hay sumar una tasa estatal de entre el 3% y el 9%. Lo mismo ocurre en suelo teutón, donde el gravamen máximo es del 44,31% o en Italia, donde este porcentaje se eleva hasta los 39 puntos.


 


España también ha articulado medidas destinada a mejorar su atractivo para los propios directivos nacionales y evitar así posibles ‘fugas’. Los residentes en España que trabajan en el extranjero disfrutan de una exención máxima de 60.100 euros anuales sobre los rendimientos generados en fuera de nuestras fronteras, siempre y cuando no pierdan la nacionalidad española.


 


En cualquier caso, las cifras hablan por sí solas. Mandar a un directivo con un sueldo neto de dos millones de euros a Alemania le cuesta a una empresa cerca de 3,6 millones de euros, cifra que en Francia se eleva hasta los 5,5 millones de euros pese a sus medidas específicas para trabajadores extranjeros, y que en Italia prácticamente se duplica. Por el contrario, puede mantener a ese mismo ejecutivo en España por un plazo de seis años y un coste ligeramente inferior a los 2,7 millones de euros.


 


España también es un ‘chollo’ para los futbolistas extranjeros


 


Asimismo, otro estudio elaborado por esta misma firma ha analizado los sistemas fiscales de los países con las ligas de Fútbol más potentes de Europa para concluir que también a estos profesionales España ofrece los menores costes fiscales. Utilizando datos de 2006, el estudio compara los costes fiscales que pagan los clubs de fútbol por los jugadores de Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Holanda y España, y pone de manifiesto que el efecto de los impuestos puede ser relevante a la hora de realizar fichajes.


 


El informe pone dos ejemplos: el de un jugador con unos ingresos netos al año de 500.000 euros y el de otro que gane 2 millones de euros. Dato que el tipo impositivo en España es del 25% en 2006 –en 2007 ha bajado a 24%- en el primer caso se pagaría en impuestos 180.059 euros; mientras que el el segundo la cifra ascendería 680.059 euros.


 


En ambos casos es el país de los analizados en el que se pagaría menos impuestos. Le seguiría de cerca Holanda –con un coste fiscal de unos 275.000 euros (para el salario neto de 500.000euros) y de poco más de 1.130.000 (para los 2 millones netos), mientras que en el extremo opuesto estaría Francia con un coste cercano a los 822.000 euros y de 3.430.000 euros, respectivamente.


 


Tales beneficios fiscales, análogos a los de otros países del entorno europeo, fueron adoptados por España en 2004 con el objetivo de promover la entrada de empresas, directivos y profesionales extranjeros.