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España, a la cola de la UE en I+D y gasto en TIC

Así queda reflejado en el cuarto Informe Randstad sobre La Sociedad del Conocimiento, elaborado por el Instituto de Estudios Laborales de ESADE.

Publicado en Histórico Noticias
Foto de España, a la cola de la UE en I+D y gasto en TIC

En los tres indicadores que se consideran representativos del interés de una colectividad por el desarrollo de la sociedad del conocimiento: el gasto en I+D, la inversión en el sistema educativo y el gasto en tecnologías de la información, España se sitúa entre los países más atrasados de la Unión Europea. Incluso algunos de los nuevos socios comunitarios, y directos competidores de nuestra economía como la República Checa y Eslovenia, nos superan tanto en gasto de I+D como en inversión tecnológica empresarial y pública de las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación). Estas son algunas de las conclusiones basadas en el Cuarto Informe Randstad sobre la Sociedad del Conocimiento: España en el contexto Europeo, y publicadas en nota de prensa por ESADE y Ranstad. El informe ha sido realizado por el Instituto de Estudios Laborales (IEL) de ESADE, que dirige el profesor Carlos Obeso.



España gasta la mitad que la Unión Europea (UE-15) en I+D: apenas un 0,95 por ciento frente al 1,98 por ciento comunitario. Esta situación de desventaja no se palia siquiera cuando se hace una comparación con nuestros nuevos socios comunitarios del Este Europeo. República Checa y Eslovenia nos superan en gasto total de I+D, mientras que Hungría se sitúa a nuestro mismo nivel en relación al gasto dentro del PIB. Este déficit se produce pese a que durante los últimos años se observa un incremento de la inversión dentro de los principales parámetros tecnológicos.



Más desalentador es aún el dato de España en relación con el gasto en tecnologías de la información (4,41% del PIB en inversión relativa a TIC), donde nuestro país está en el nivel más bajo de la Unión Europea. Tan solo dentro de los países desarrollados están por debajo Turquía, Bulgaria y Malta. Esta situación de déficit de cultura e inversión tecnológica en España es particularmente significativa porque muchos de los países recién llegados a la Europa de los Veinticinco van a ser competidores directos de la economía productiva española.



En este sentido, en España la demanda interna privada y pública de bienes y servicios como factor impulsor de los agentes del desarrollo de la sociedad del conocimiento, ha estimulado poco una estructuración de nuestro sistema productivo orientado hacia la innovación tecnológica, según afirma el profesor Eugenio Recio, autor del informe. Nuestra producción es competitiva en bienes de tecnología media-baja para satisfacer la demanda interior y en bienes de tecnología alta y media-alta para la demanda de países en vías de desarrollo. En este tipo de productos se acude a la importación para abastecer el mercado nacional porque la relación calidad precio de nuestra producción no resulta competitiva. Los sectores de baja intensidad tecnológica, por no satisfacer a ninguno de los mercados mencionados, tienden a desaparecer.



La problemática de la estructura productiva española se explica en gran parte por el bajo rendimiento que aparece en la comercialización de nuestra creación de conocimiento, que para comparaciones internacionales se mide por las patentes de alta tecnología por millón de habitantes registradas en la European Patent Office (EPO), que en el 2002 nos sitúa en la zona inferior de los países comunitarios, aunque se advierte una tendencia creciente de las patentes españolas entre 1990 y 1999.



Según datos del IMD World Competitiveness Yearbook 2004, se registraron 1.785 patentes españolas, cifra que nos sitúa en el puesto 14 de un total de 60 países. Muy por debajo de los primeros puestos del ranking (Japón, con 118.535 patentes y EEUU, con 85.528) aunque estamos por encima de países como Suecia, Suiza o Bélgica, entre otros.



Aspectos positivos



El informe Randstad también refleja algunos aspectos positivos, especialmente realizados en los últimos años que van reduciendo lentamente nuestro déficit tecnológico. Así, por ejemplo, es la utilización de la banda ancha en donde España que ocupa el puesto número 20, con 30,8 usuarios por cada 1.000 habitantes, un nivel aceptable dentro de la media de los países desarrollados. En este caso, Japón y EEUU con índices de 71,3 y 69,5 usuarios por cada mil habitantes están muy por encima de nuestro país. Pero, sin embargo, se mantienen por debajo de nosotros, otros como Reino Unido, Francia, Italia o Luxemburgo.



En cuanto al perfil de los usuarios de la tecnología digital, en España como en el resto de los países, se corresponde con los menores de 25 años, aunque la mayor diferencia relativa dentro de la UE le corresponde a Portugal. En este tramo de población, nuestros niveles de dominio digital son similares a los socios comunitarios. La brecha tecnológica tanto aquí como en el resto de Europa se produce entre las personas mayores a esa edad.



Por lo que se refiere a la inversión en educación, otro de los parámetros tecnológicos fundamentales, España destinó el 4,9% del PIB cifra que se sitúa por debajo en un punto respecto a la media de la OCDE. Por debajo de España, sólo están siete países, entre ellos Turquía, Eslovaquia, Grecia e Irlanda.



En materia de educación, según el Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes realizado por la OCDE en 2000, el rendimiento de los españoles en modalidades de comprensión de textos escritos y ciencias está por debajo de la media total de los países evaluados. En cambio, en matemáticas nos corresponde el puesto 18 de un total de 23 países. Esto parece indicar que los españoles tenemos un nivel de comprensión matemática y tecnológica menor que la media comunitaria mientras que nuestros niveles de comprensión en humanidades es superior.



Por lo que se refiere a la población que se beneficia del sistema educativo, el porcentaje de jóvenes entre 20 y 24 años que ha llegado al menos, al nivel superior de enseñanza media, estamos en España casi 10 puntos por debajo del promoción de la UE, con una tasa de abandono de la formación al terminar la enseñanza obligatoria superior al promedio de los países comunitarios. En cambio, el porcentaje de población entre 25 y 64 años con educación terciaria nos sitúa a su mismo nivel, siendo superior entre los españoles el porcentaje de los que al terminar la enseñanza superior, siguen estudios académicos en vez de formación profesional.



También tenemos valores parecidos en cuanto a los graduados en Ciencias e Ingeniería entre 20 y 29 años. En el empleo, sin embargo, en empresas manufactureras o de servicios de media o alta tecnología estamos en la zona baja por debajo del 20% de la media de la UE.



Además, España ocupa el décimo puesto en la publicación de artículos científicos con un total de 12.289 artículos publicados. Este ranking lo lidera EEUU con un total de 163.526 artículos seguido de Japón, que publicó en 2003, 47.826 artículos.



Según las conclusiones del estudio, en los instrumentos creados por la Administración Pública, en fechas relativamente recientes para realizar las políticas que permitan organizar y gestionar la ciencia, ha habido una manifiesta inoperancia por la descoordinación, el desorden administrativo y la politización que han denunciado asociaciones de empresas tecnológicas y de la comunidad científica. Una estructura flexible y eficaz del sistema público de I+D, en cuyo diseño participen los científicos además de los agentes políticos económicos y sociales parece que podría ayudar a resolver muchos de los problemas planteados.



Tanto el colectivo investigador como el empresarial han de seguir esforzándose por superar las barreras del mutuo entendimiento y comunicación como lo van consiguiendo, sobre todo empresas y universidad, a pesar de las diferencias de mentalidad, valores y objetivos inmediatos.



Sin embargo, existen algunos parámetros en los que España se encuentra en los primeros puestos, como es el caso del uso de la telefonía móvil. En el caso de la telefonía móvil, España ocupa el puesto 13 en un ránking de 60 países de todo el mundo con un índice de 824,5 móviles por cada 1.000 habitantes. En este ránking, el país con más usuarios es Israel, con un total de 937,5 terminales por cada 1.000 habitantes. España está por encima de países como Reino Unido, Austria, Japón o Alemania y muy por encima de EEUU que ocupa el puesto 37 con 496,9 móviles por cada 1.000 habitantes.



Pueden conocerse más detalles sobre el informe en las áreas de comunicación de ESADE, Ranstad, CVA o Almágica.


 



Más información:



Ranstad


ESADE


Descarga del Informe


Almagica Comunicación


CVA Comunicación


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