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El sector educativo se reinventa con la formación no convencional

El sector educativo se reinventa con nuevos métodos de formación que permiten su integración en el entorno laboral del trabajador y que forman en competencias vinculadas con la obtención de resultados en la empresa.

Publicado en Histórico Noticias
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Estudiantes-grado-INENo sólo los cambios se producen en sectores como los de las nuevas tecnologías; también hay otros en los que se están apreciando. Entre ellos está el sector educativo que se está reinventando con nuevas fórmulas formativas y dentro del que cada vez está cobrando más fuerza la formación no convencional. Una formación vanguardista en la que se promueve que sea el entorno formativo el que se introduzca en el entorno laboral del empleado para conseguir que la formación sea como una tarea más en el desempeño laboral. Y todo ello en lugar de seguir las pautas tradicionales de sacar al trabajador de su entorno laboral para introducirlo en un nuevo entorno durante un período de tiempo en el que se llevará a cabo la formación. [Ver cursos de Formación continua]

 

Un nuevo modelo formativo que ha sido detectado desde Adecco Training y que se está perfilando como una estrategia de diferenciación y de alternativa a los métodos formativos tradicionales para realizar acciones formativas encaminadas hacia la creatividad, el desarrollo del talento, el positivismo y la innovación que favorecen el desarrollo del trabajador y que permite que la compañía se encamine hacia el crecimiento y el desarrollo positivo.

 

Según señalan desde Adecco Trainning, en la actualidad están surgiendo centros formativos tanto para empresas como para profesionales independientes que procuran ofrecer nuevas herramientas y planteamientos que permitan a las compañías poder generar nuevos enfoques y dinámicas para dar respuestas ante situaciones adversas de la compañía. Un tipo de formación que tiene que huir de los convencionalismos y cambiar los paradigmas establecidos diseñando y ejecutando acciones formativas con una alta dosis de pragmatismo, aparte de proporcionar elementos para medir los resultados obtenidos.

 

De hecho, este tipo de programas se diseñan en torno a unos ejes de actuación entre los que se encuentran la proactividad comercial, el impulso comercial, el aprovechamiento de las oportunidades de negocio o la gestión de las relaciones con el cliente.

 

Unas premisas que se deben cumplir en los planes de formación para lo que se busca una combinación adecuada de recursos metodológicosque produzcan el máximo impacto en el desarrollo de las competencias profesionales del trabajador, pero que tengan un mínimo impacto en la dedicación del empleado a la formación en perjuicio del desarrollo de su trabajo diario.

 

De esta manera, se reducen al máximo las acciones formativas en el aula y se transforman en reuniones de trabajo en las que se pueda intercambiar información y conocimientos entre los participantes, aparte de utilizar formatos de media-learning y de recurrir a herramientas que permitan dar cercanía a los programas formativos individualizados.

 

A través de esta formación, se trabaja sobre competencias que tienen un reflejo directo sobre el comportamiento de la persona, lo que resulta más productivo. Por ejemplo, en el ámbito de las habilidades directivas, se pueden potenciar las soft-skills o competencias blandas como el liderazgo, la gestión de personas, la capacidad de reacción ante problemas, la flexibilidad y la iniciativa.

 

Un tipo de formación que se centra en una serie de habilidades que constituyen un perfil en el que cada vez más empresas están interesadas. De hecho, sectores como el de la banca, el energético o el de farmacia son de los primeros que han apostado por este tipo de formación como una línea de actuación que permite sumar y establecer sinergias altamente rentables. Y es que las materias que más se adaptan a este tipo de programas formativos tienen reflejo directo sobre el comportamiento de la persona, lo que se traduce en rendimiento y productividad.

 

Un reflejo que justifica el hecho de que el año pasado más del 50% de las inversiones en acciones formativas se destinase a habilidades técnicas, que es una formación que está ligada a las cuentas de resultados. La previsión es que para el año 2013, las acciones de formación críticas serán las habilidades comerciales y las técnico-productivas que, igualmente, están vinculadas con los resultados de la empresa.



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Más información:

Adecco