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El secreto mejor guardado de los exámenes de Cambridge English

Los exámenes de Cambridge son los certificados más reconocidos para avalar el nivel de inglés en el ámbito académico y profesional. Tras ellos hay un proceso de investigación y secretismo para no plagiarlos.

Publicado en Histórico Noticias
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Estudiantes-grado-INEHoy en día no hay duda alguna de que saber idiomas es necesario para poder acceder al mercado de trabajo. Pero, muchas veces, no sólo es preciso tener un determinado nivel, sino que también es conveniente contar con un certificado oficial que pueda acreditar que, realmente, se tiene ese nivel de conocimiento de lenguas extranjeras. En cada idioma, se emplea un tipo de certificado diferente. En inglés, lo más habitual es obtener, según el nivel, alguno de los certificados de Cambridge English, que están reconocidos por más de 12.500 instituciones de todo el mundo. No en vano, proporciona cada año exámenes de inglés a alrededor de 4 millones de personas en más de 130 países, aparte de títulos para profesores de inglés. [Ver cursos de Inglés]

 

Los exámenes más reconocidos son el Cambridge English Key, que valora el conocimiento básico de este idioma; el Cambridge English Preliminary para conocimientos medios de inglés que permiten interactuar en situaciones que requieren el inglés y que equivaldría al Nivel B1 del MCER o nivel europeo de lenguas; el Cambridge English First, que asegura un dominio del inglés en un entorno educativo y de trabajo y que sería equivalente al nivel B2 del MCER; el Cambrige English Advanced, que reconoce conocimientos avanzados de inglés en entornos internacionales educativos y de trabajo y que sería como el Nivel C1 del MCER y el Cambridge English Proficiency, que es el más avanzado y da acceso a la alta educación y al mundo de los negocios. Su equivalencia sería con el nivel C2 del MCER.

 

Estos certificados pueden ser conseguidos por las personas que se presentan a estos exámenes que tienen tras de sí un importante trabajo que es realizado por un equipo de investigadores de evaluación de la lengua inglesa con base en el Reino Unido, pero con presencia en prácticamente todo el mundo.

 

La metodología que se emplea para realizar estos exámenes es muy exhaustiva. Gracias a un amplio programa de pre-evaluación se garantiza que las preguntas y tareas propuestas en los exámenes determinen una medida exacta de los conocimientos reales que tienen las personas que se presentan a estos exámenes.

 

Además, los exámenes están específicamente diseñados para garantizar a las personas el desarrollo de las habilidades que necesitan para utilizar el inglés de forma adecuada y, sobre todo, efectiva. Y, para ello, en la elaboración de los exámenes se realiza un detallado proceso de investigación académica y práctica que se toma como base para el desarrollo de estos exámenes, que son elaborados por expertos en la enseñanza de idiomas y en la evaluación de las capacidades de los candidatos.

 

En todo este proceso –para el que se cuenta con un equipo permanente de alrededor de 300 personas y más de 10.000 examinadores especialistas-, una parte destacada es la investigación. Para ello se realizan comisiones y se generan al año en torno a 100.000 preguntas que son probadas por alrededor de 250.000 alumnos de todo el mundo dentro de un pre-test en el que se incluyen preguntas para los diferentes niveles. La finalidad de esta prueba es determinar si son o no adecuadas para el nivel y el objetivo para el que están preparados los exámenes. Con este fin, se atienden algunas particularidades como, por ejemplo, el nivel de inglés general de un país y de su cultura.

 

Tras probar las preguntas, se determina si son válidas o no. En el caso de que la respuesta sea afirmativa pasan a un gran banco del que se van extrayendo las cuestiones para preparar los exámenes. Alrededor de entre seis y nueve meses se tarda en preparar el modelo de los exámenes con los ítems de este banco.

 

Estos exámenes son los que tiene que realizar la persona y superarlos para conseguir el certificado. La prueba consta de cinco partes: lectura o reading, escritura o writing, usos del inglés o use of English, escuchar o listening y conversación o speaking.

 

Pero durante todo el proceso y hasta que se abre el sobre del examen el día de la prueba, no se conoce su contenido. Se guarda celosamente y se evita cualquier tipo de filtración o posibilidad de que se pueda falsificar. De hecho, se imprimen directamente en una imprenta de la que no se facilita el nombre y el papel que se emplea contiene hilos de seguridad para comprobar su autenticidad. Además, cada examen se guarda en una bolsa herméticamente cerrada, que solo se abre el día de la prueba una vez todas las personas están en su sitio correspondiente y comienza el tiempo para hacer el examen.

 

Los exámenes se almacenan en las afueras de la ciudad de Cambridge, centro desde el que se realiza todo el proceso de envío de las pruebas a cada país. Unas instalaciones a las que no se permiten pasar ningún tipo de cámara o de móvil, entre otros objetos, para garantizar la privacidad. Además, todas las personas cuyo trabajo está vinculado con los exámenes mantienen un acuerdo de confidencialidad.



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Más información:

Cambrige English

 

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