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El mito de los bonus

Un estudio de la Rotterdam School of Management demuestra que las empresas no gestionan adecuadamente los bonus o primas de sus empleados por realizar bien su trabajo. El prestigioso diario ‘The Economist’ advierte cómo este hecho puede convertirse e

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Si después de entrevistar a dos candidatos para un trabajo se encuentra en la disyuntiva de elegir entre uno que está principalmente interesado en los grandes bonus que le han sido prometidos y el otro en mejorar su carrera profesional. ¿A quién elegiría usted? Es probable que apostara por el candidato más motivado por el rendimiento personal en lugar del dinero, a menos que sospeche que el primer candidato es simplemente más honesto.


 


Si elige la última opción, su pensamiento será similar al de los banqueros neerlandeses entrevistados durante una serie de talleres por David De Cremer, director del Centro de Conducta Ética de la Rotterdam School of Management. Éste ha publicado recientemente los resultados de esa investigación, que muestra cómo la creencia de los banqueros acerca de los incentivos podría ser un mito que contribuye al bajo rendimiento de los empleados.


 


Los sujetos entrevistados mostraron lo que De Cremer denomina “sesgo de auto-mejora”. Al ser cuestionados para hablar sobre su propia actuación, dijeron que no consideraban especialmente importantes las primas y que les motivaban otros factores. Sin embargo, cuando se les preguntó sobre las motivaciones de los demás, citaron las primas como una de las más importantes.


 


En resumen, los entrevistados se veían a sí mismos de una manera más favorable que a sus colegas y, en general, citaban los grandes bonus como una herramienta de reclutamiento. De Cremer sugiere al respecto que esta discrepancia lleva a los banqueros sin darse cuenta a promover el comportamiento de los que contratan como mercenarios, pues los motivan con bonus en vez de encontrar a personas que encuentren la recompensa en el trabajo.


 


No obstante, De Cremer también reconoce lo difícil que resulta fomentar la confianza y el comportamiento ético en el lugar de trabajo. De modo que con el fin de evitar que los empleados se porten mal, cada vez más las empresas adoptan códigos de conducta. Aunque ello puede ser contraproducente e inducir a los empleados a actuar de manera más irresponsable, pues dicha burocracia implica que los empleados no son de fiar, y en muchos casos, estos actúan en consecuencia.


 


Por tanto, lo mismo puede ocurrir con los bonus. Se asume que los trabajadores deben recibir grandes cantidades de dinero por hacer bien su trabajo, por lo que si estas gratificaciones no cumplen sus expectativas, su rendimiento puede verse afectado al no verse ampliamente recompensados.


 


Por ello, De Cremer sugiere convertir los bonos en una parte mucho más pequeña de la compensación existente en servicios financieros, o que al menos no se conviertan en algo regular y esperado, independientemente de la conducta. Por tanto, si las empresas insisten en dar primas, se sugiere cambiar la justificación estándar para estas gratificaciones, tales como la incorporación de medidas de responsabilidad social y cooperación.


 


 


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Más información:


 


The bonus myth


 


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