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El GMAT, ¿la bola de cristal para el MBA?

El examen del GMAT es vital para cursar un MBA. De su nota puede depender en gran medida el acceso a un programa determinado y es una de las principales varas de medir de las escuelas de negocio. Pero, ¿sirve de referencia para saber qué calificacion

Publicado en Histórico Noticias
Foto de El GMAT, ¿la bola de cristal para el MBA?

Atiende a las siglas Graduate Management Admissions Test (examen de admisión para postgrados de gestión en español) y es una de las pruebas más temibles a las que deben enfrentarse quienes deseen cursar un MBA. Se trata del GMAT y de él dependen gran parte de su ejecución dependen gran parte de las esperanzas de los estudiantes que quieran ingresar en las escuelas de negocio de mayor prestigio. Y es que pese a no haber ningún tipo de números clausus todos los centros tienen muy en cuenta la nota obtenida en esta prueba. El percentil 50 para este examen se sitúa en torno a los 570 puntos (sobre el máximo de 800 puntos), pero son necesarios cerca de por lo menos 660-680 puntos para tener posibilidades de acceso a los centros más conocidos. La media de los nueve primeros programas full time del ranking  The Economist en 2007 fue de 698 puntos, una puntuación que roza el percentil 90 (sólo un 10% de quienes toman el test consiguen superarla).


 


Las cifras son suficientemente ilustrativas acerca de la dificultad para superar el GMAT y sin embargo el examen organizado por el Graduate Management Admisión Council (GMAC) no logra despejar todos los atisbos de duda acerca de su verdadera utilidad. Un reciente estudio llevado a cabo por la alemana Gisma Business School ha servido para aclarar algunas dudas y, de paso, añadir algo más de ‘leña’ a la polémica. La investigación de la escuela de Hannover ha sido tan sencilla como contundente en su respuesta: ha comparado la puntuación en el GMAT con las calificaciones académicas de sus estudiantes del MBA a tiempo completo desde 2003 hasta 2006. El resultado no ha podido ser más revelador, ya que apenas existe una conexión realmente significativa ente ambas pruebas.


 


Sorprendentemente, el rendimiento durante el MBA de alumnos con una calificación más baja en el GMAT (en torno a los 600 puntos) estaba a la par del de los examinados más brillantes con notas cercanas a los 740 puntos. Además, las notas más altas en la prueba de admisión (790 puntos) después sólo se traducían en calificaciones medias durante el programa en sí. Entonces, ¿por qué las escuelas de negocio conceden tanta importancia al GMAT? La respuesta tampoco es sencilla, ya que en realidad este test proporciona a los departamentos de admisión información valiosa respecto a su capacidad de análisis, escritura, expresión verbal o entendimiento numérico entre otras cosas.


 


El director académico de Gisma. Annegret Zurawski, explica que “pese a que nuestro estudio revela que la correlación entre el GMAC y las calificaciones en el MBA es virtualmente inexistente, también es cierto que sus notas nos permiten alcanzar algunas conclusiones fiables sobre lo que se puede esperar de cada alumno en las materias de análisis analítico y cuantitativas. El GMAT principalmente evalúa las conocimientos que después serán necesarios en materias como Métodos cuantitativos, Contabilidad y Finanzas, que forman la parte teórica del currículo de cualquier MBA y cuando los estudiantes no las superan deben abandonar sus estudios en gestión empresarial”.


 


Sin embargo, también es cierto que hay otra serie de factores que también intervienen para lograr el éxito en términos académicos. Así, durante un MBA los estudiantes también deberán demostrar su valía en otras materias como liderazgo, pensamiento estratégico, marketing o capacidad comunicativa y ninguna de ellas está representada en el GMAT. Zurawski precisa que “esto explica por qué los alumnos que al comenzar el curso no son tan buenos en análisis y temas numéricos (los puntos fuertes del GMAT) tienen la oportunidad de alcanzar el nivel de sus compañeros durante el curso”. Los estudiantes que aptitudes naturales del GMAT para estos campos y que además asumen con naturalidad el resto de habilidades que debe tener un buen directivo son quienes más arriba terminan los cursos. De hecho, el 5% de los graduados con mejor nota de Gisma superan siempre los 700 puntos en la prueba de admisión.


 


En cualquier caso, hay que tener en cuenta que los departamentos de admisión no disponen de demasiados datos realmente objetivos sobre los que evaluar el potencial de los candidatos. Pese a que cada aspirante debe presentar un sinfín de información entre currículum vital, calificaciones académicas precias, cartas de recomendación, redacciones y prueba de idiomas, en muchos casos es complicado comparar dos candidaturas. No hay que olvidar que un MBA reúne a profesionales de diferentes sectores y es virtualmente imposible equiparar los logros académicos y laborales de ámbitos tan dispares como un ingeniero técnico, un médico y un informático, por no mencionar las diferentes nacionalidades de los aspirantes. En este sentido, la puntuación en el GMAT es un baremo relativamente fiable para medir cierto tipo de habilidades.


 


La prueba de admisión sirve, en primer lugar, para excluir a un buen número de candidatos. Entre las escuelas de negocio está relativamente extendida la creencia de que una persona con una calificación inferior a 500 puntos tendrá serias dificultades, por no decir que le será imposible, seguir el ritmo de las clases en las asignaturas analíticas y numéricas. Zurawski explica que la práctica siempre puede ayudar a mejorar los números, ya que “sabemos por experiencia que quienes tienen suficientes habilidades analística y se preparan para el examen terminarán obteniendo por lo menos 600 puntos, aunque para es necesario un gran esfuerzo para superar los 700 puntos, donde incluso es necesario tener un ápice de talento innato”.


 


Al final, el director académico de Gisma considera que el GMAT seguirá siendo crucial para acceder a un MBA pese a estudios como el llegado a cabo por la escuela alemana. “Mientras no haya otra prueba parecida para comparar candidatos, el GMAT mantendrá su importancia”, sentencia.


 


 


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Más información:


 


Gisma Business School


 


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