“El currículo intercultural es una exigencia social para una educación de calidad”

Xavier Besalú profundizó en los Cursos de Verano de la Universidad del País Vasco en torno al currículo intercultural, tan necesario en sociedades abiertas y plurales como la española, donde las competencias interculturales juegan ya un papel esencial en el desarrollo personal y educativo de los ciudadanos.

Este prestigioso profesor de la Universidad de Girona impartió el lunes una ponencia titulada “El currículo intercultural: objetivos, valores y contenido” dentro del Programa de Cursos de Verano de la UPV/EHU que se están llevando a acabo en el Palacio Miramar de San Sebastián. Como punto de partida de su intervención, Xavier Besalú quiso aclarar que el currículo intercultural no es un currículo solo para el alumnado extranjero.


 


Para poder explicarlo, el profesor hizo una comparación entre el currículum intercultural y  una receta de cocina. Una receta es una propuesta, un documento escrito, donde su valor literario no está en la letra o en los adjetivos, sino en su realización práctica. En ambos casos, su realización práctica dependerá de diferentes ingredientes. En el currículo, su realización práctica depende también de muchos elementos, no sólo de los ingredientes de la receta de cocina, también de quién lo cocine, de cómo lo presente, de cómo lo hace… es decir, una misma receta, un mismo currículo puede tener diferentes aplicaciones muy distintas y seguir siendo la misma.


 


Desde un punto de vista más académico, Besalú define el currículo como aquellos aprendizajes que el alumnado ha logrado por el hecho de pasar un montón de tiempo y por realizar un montón de prácticas en la escuela, es decir, lo que ha aprendido a consecuencia de pasar horas y años en la escuela. Y muchas veces, lo que ha aprendido es bastante distinto de lo que está escrito en los papeles. Por ello y en opinión del ponente, el currículo es “la selección de cultura que informa la actividad escolar”. Dicha definición es selectiva, ya que la cultura es infinita y por tanto lo que entra en la escuela es una selección.


 


El segundo aspecto en el que se ciñó Xavier en su intervención ha sido en el currículum intercultural como una exigencia social para conseguir una educación de calidad. En este sentido, nadie discute la necesidad de que todos tengamos competencias interculturales, es decir, que vivimos en una sociedad abierta, mas o menos libre, plural y por ello, necesitamos unas competencias que hoy en día son más necesarias que nunca. Al hablar de competencias interculturales, hay que mencionar las habilidades cognitivas interculturales que se integran mediante la reflexión de la cultura. Pero dicha reflexión es difícil hacerla desde dentro, lo que incide a alejarse y analizarlo desde un punto de vista más lejano.


 


Posteriormente se centró en el asunto de los antecedentes y contextos para la construcción de un currículum intercultural. Entre los antecedentes, el de los gitanos ha sido uno de los puntos en el cual más hincapié ha querido hacer, debido a que hoy en día todavía se puede reflejar dicha influencia. Debido a ello, y como cuarto tema a tratar dentro de su intervención, los objetivos del currículum intercultural se ceñirán en una educación que sea para todos, no solo para los extranjeros. En dicho objetivo, el profesorado jugará un papel fundamental, ya que se le exigirá un aprendizaje de las competencias básicas, trabajar para el éxito escolar y cultivar actividades y valores de forma sistemática y eficaz. Aparte de ello, deberá partir de las necesidades y experiencias de todo tipo de alumnado, no solo del de los extranjeros. El objetivo es una educación para todos y por ello, deberán luchar contra todo tipo de discriminaciones.


 


Para finalizar, Besalú ha tratado el tema de la educación en valores. El conflicto forma parte de las sociedades libres, lo cual conlleva a que sea parte también de las escuelas libres. La escuela refleja las contradicciones y conflictos sociales.