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El consumo moderado de alcohol en el embarazo afecta al cociente intelectual del niño

Un equipo de investigadores de las universidades de Bristol y Oxford han descubierto que el consumo de alcohol moderado durante el embarazo tiene consecuencias negativas sobre el cociente intelectual de los niños, que pasa a ser dos puntos menor al q

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Estudiantes-grado-INEEl consumo de alcohol durante el embarazo es dañino para el niño. Pero también aunque la ingesta sea moderada. Así se constata en un estudio realizado por las universidades de Bristol y Oxford en el que se pone de manifiesto queel consumo moderado de bebidas alcohólicas durante el período de gestación puede afectar al cociente intelectual (CI) del niño. Un resultado que se ha obtenido tras analizar a más de 4.000 madres y sus respectivos hijos, siguiendo una nueva técnica de investigación basada en los vínculos entre las exposiciones y las enfermedades posteriores y utilizando las variaciones genéticas al no estar expuestas a influencias del estilo de vida u otros factores sociales. [Ver cursos de Obstetricia]

 

Según la doctora Sarah Lewis, autora principal del informe, “los resultados sugieren que, incluso, en los niveles de consumo de alcohol que normalmente se consideran inofensivos, se detectan diferencias en el CI infantil que dependen de la capacidad del feto para limpiar ese alcohol. Esto demuestra que en los niveles de consumo moderados de bebidas alcohólicas el alcohol influye en el desarrollo del cerebro del feto”.

 

Una conclusión que igualmente ratifica el doctor Ron Gray, de la Universidad de Oxford quien, a raíz de los resultados, ha afirmado que el mensaje es simple: “incluso cantidades moderadas de alcohol durante el embarazo pueden tener un efecto sobre la inteligencia infantil en el futuro. Así que las mujeres tienen una buena razón para optar por evitar el alcohol durante el embarazo”.

 

De esta manera, el estudio, publicado en PloS ONE, alerta de las consecuencias de este consumo moderado de alcohol que, sin embargo, en otras investigaciones se ha considerado como seguro para el desarrollo del feto al ser difícil separar sus efectos del estilo de vida y de otros factores sociales como el tabaquismo, la dieta, la edad materna, la educación y el nivel económico de la familia.

 

Esta investigación destierra todos estos otros factores mencionados anteriormente, ya que el estudio se ha centrado en las variaciones individuales de la persona en su ADN al producirse un consumo moderado de alcohol. Con este análisis, cuatro variantes de metabolizadores de alcohol de 4.167 niños se relacionaron con un menor coeficiente intelectual a la edad de ocho años, ya que el CI era, de promedio, casi dos puntos menos como consecuencia de esa modificación genética.

 

Una variación que tan sólo se observó en los hijos de las mujeres que habían consumido alcohol moderadamente durante el embarazo, dado que en los niños cuyas madres se abstuvieron durante toda la gestación no hubo un efecto evidente.

 

La explicación de esta repercusión en el feto se debe a que cuando una persona bebe alcohol, el etanol se convierte en acetaldehído por un grupo de enzimas que presentan diferencias a la hora de metabolizarlo. De esta manera, en los metabolizadores lentos los niveles de alcohol pueden ser más altos y permanecer durante más tiempo que en los metabolizadores rápidos, caso este último en el que se daría una protección contra el desarrollo anormal del cerebro en los bebés. No obstante, los investigadores aclaran que los mecanismos exactos no están claros.

 

En la investigación, se realizó un cuestionario a las madres en su semana 18 de embarazo, teniendo que responder a preguntas sobre el promedio y la frecuencia de consumo de alcohol antes del embarazo actual, durante el primer trimestre y en las dos semanas anteriores o en el momento en el que sintió por primera vez los movimientos del bebé. Para ello, se estableció una bebida como unidad de alcohol.

 

Posteriormente, alrededor de las 32 semanas de embarazo, se completó otra encuesta sobre el promedio ingerido entre los días de diario y el fin de semana para conocer la ingesta semanal. También a las 18 y 32 semanas de gestación fueron preguntadas por su ingesta de alcohol y cantidades durante el mes anterior.

 

 

 

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