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El Carnaval acaba con la crisis

La disposición de empresas y profesionales para someterse a una necesaria metamorfosis en tiempos de crisis garantizará su supervivencia a través de la adaptación. Esta es una lección que nos ha dado nuestro planeta y los seres que viven en él desde

Publicado en Histórico Noticias
Foto de El Carnaval acaba con la crisis

Jorge Salinas - fundador de Atesora, empresa de outplacement y coaching


 


A todos nos gustaría poder leer esta noticia en los periódicos, ahora que hemos dado la bienvenida a Doña Cuaresma. ¿Pero de qué depende? O yo diría mejor, ¿de quién depende?  La respuesta no deja de ser una buena noticia. Depende de nosotros, pero no de cada uno de nosotros como ente individual, o al menos, eso no sería suficiente, sino además de nosotros como comunidad.


 


Cuando pensamos en equipos naturales, con independencia de que éstos estén fundados en redes familiares, sociales o profesionales, existe una determinada emocionalidad (entiéndase ésta como el estado emocional desde el que actuamos) individual que predispone al grupo. Cada miembro del equipo disfruta y sufre a la vez una situación personal que es el resultado de cómo esta persona percibe el mundo que le rodea.


 


Esta percepción está condicionada por nosotros mismos, es decir, por los filtros que hay entre nosotros y el entorno que observamos y valoramos. Estos filtros los componen nuestra educación familiar, nuestro background académico, nuestra experiencia previa. En definitiva nuestro contexto de aprendizaje y desarrollo.


 


No hay forma de que cuando observamos el mundo que nos rodea para juzgarlo, no modifiquemos lo que estamos midiendo. No sabemos cómo es el mundo. Sólo sabemos cómo lo observamos. Podríamos decir que toda posición perceptiva es cierta, pero no verdadera. Hay tantas verdades como formas diferentes de percibir una determinada realidad.


 


Einstein dijo en una ocasión que la verdad es una ilusión persistente en la mayoría de los humanos. Nuestras creencias, y no hablo sólo de creencias religiosas, aunque también, son las que dirigen nuestra vida. Actuamos según pensamos y pensamos según observamos. En definitiva, la suma de las creencias que tiene cada ser humano es lo que compone su identidad.


 


En los equipos naturales, además de las emocionalidades e identidades individuales existe una emocionalidad y una entidad del grupo. Y la emocionalidad y la entidad del equipo no tienen que ser necesariamente la suma de las emocionalidades individuales. De hecho casi nunca lo es. La emocionalidad del equipo tiene vida propia y conduce al grupo a pensar y a actuar de una determinada manera con independencia de lo que cada uno de ellos piense a título individual.


 


Si trasladamos estas reflexiones a “la aldea global”, a nuestra comunidad mundial, nos daremos cuenta que, en la mayoría de los casos, no tiene nada que ver lo que pensamos y vivimos cada uno de nosotros con lo que está pasando a nivel global.


 


Es cierto que la cruda realidad que están viviendo aquellos que han perdido su puesto de trabajo en los últimos meses alimentará la creencia compartida de que estamos en crisis, pero la inmensa mayoría de los trabajadores aún conservan y conservarán su puesto. Trabajan en una empresa que existía y seguirá existiendo y cobran un salario igual o ligeramente superior al que cobraron el año pasado. Sin embargo no se atreven a consumir. La creencia de grupo, compartida a nivel mundial, es que están en crisis y eso les retiene.


 


Si seguimos anclados en nuestras creencias, la crisis nos arrollará. Es cierto que lo que estamos viviendo no es sólo un “ajuste de los mercados”; es mucho más. Es más que un cambio de piel. Es una metamorfosis y cuando ésta se produce, hay que cambiar de traje, de disfraz. El antiguo ya no nos vale, nos queda grande o muy pequeño.


 


Así como algunos hombres en un momento de su vida deciden cambiar de “look”, se tiñen el pelo, se quitan la corbata y se adornan con ropas coloridas, ahora es momento de que la sociedad cambie de disfraz.


 


¿En cuántos foros he escuchado que esta no es una crisis de recursos sino de confianza? De desconfianza diría yo. Teniendo en cuenta que la confianza es un estado mental, disponemos de la capacidad para cambiarlo. Cambiemos nuestro estado mental. Sólo depende de nosotros. Démonos una oportunidad y abramos una ventana a la confianza. Cambiemos de traje. Disfracémonos de otra cosa.


 


 


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