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El 65% de los jefes trabaja entre 41 y 65 horas semanales

El mundo laboral enfrenta dos posturas muchas veces irreconciliables. Por un parte están los empleados, que reclaman más flexibilidad en su trabajo, y por otra los jefes, que extienden su jornada hasta las 60 horas semanales. Un informe de Randstad a

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El estudio ‘The World of Work’ (‘El mundo del trabajo’ en español) elaborado anualmente por Randstad revela, una vez más, las desavenencias entre los diferentes componentes de una empresa. Trabajadores y jefes siguen enfrentado sus posturas y reivindicaciones de mejoras sin posibilidad aparente de llegar a un acuerdo. Así, mientras los empleados quieren jornadas más reducidas y mayor flexibilidad, los directivos dedican cada vez más horas a su carrera profesional.


 


El informe señala que las demandas laborales han experimentado fuertes cambios desde 2002 y ya no se centran tanto en los aspectos retributivos, sino que dan más importancia a otros apartados, como la flexibilidad o la conciliación. De hecho, la autonomía para eleguir el horario,  disponer de más tiempo libre o una semana de trabajo de cuatro días encabezan las listas de peticiones de empleadores y empleados. Alrededor de siete de cada diez quieren libertad de horario bajo la responsabilidad de que su trabajo esté terminado. Más de cinco de cada diez jefes y empleados querrían extender su tiempo libre por razones personales si lo necesitasen y alrededor del 50% aprecia la idea de semanas laborales de cuatro días. Por su parte, los directivos de mayor edad sienten más la necesidad de flexibilizar sus horarios, pero no están tan interesados en la semana de cuatro días. La “Generación Y” y la “Generación X” son los que más apuestan por maximizar la flexibilidad.


 


Sin embargo, estos deseos chocan frontalmente con la realidad, especialmente en el caso de los jefes. Y es que en 2007 apenas un 27% de los mandatarios se ‘escaqueo’ de sus obligaciones y trabajó menos de 40 horas semanales. Más bien al contrario, su dedicación hizo que un 65% trabajase entre 41 y 60 horas semanales.


 


Sin embargo, esta profesionalidad o sentido de la responsabilidad no es exclusivo de los jefes, ya que sus empleados también están dispuestos a dedicar el tiempo que haga falta con tal de cumplir con sus objetivos. En concreto, un 80% de los empleadores trabajan las horas necesarias hasta terminar con sus tareas, independientemente de su sueldo. Aunque en un porcentaje algo menor, esta tendencia se repite en seis de cada diez subordinados. Según el informe de Randstad, la ambición es el principal motor de este comportamiento. A fin de cuentas, el 31% de los jefes espera un ascenso en la compañía, por sólo un 26% de los trabajadores, pese a que éstos, por ocupar un puesto inferior, deberían tener más posibilidades.


 


Esta competitividad profesional está íntimamente ligada con el cambio en la percepción de su trabajo por parte de los empleados. Cada vez son más quienes diferencian entre un empleo y una carrera profesional. Por definición, una carrera es un proceso y desarrollo a largo plazo en un trabajo. Un 86% de directivos y un 60% de empleados definen su actual empleo como una carrera profesional, dato que se ha ido incrementando desde 2001.


 


Satisfacción personal, interés en el trabajo, oportunidades de crecimiento e independencia contribuyen a ello. No sorprende que la sensación de tener una carrera aumente con la edad, tal y como muestra el salto cualitativo entre dos generaciones. Sólo el 47% de la “Generación Y” ve su trabajo como una carrera, frente al 70% de la “Generación X”.


 


Mejor comunicación


 


Como soluciones para revertir esta situación y conciliar mejor trabajo y vida privada, los subordinados abogan por mejorar la comunicación dentro de la empresa. Para una comunicación normal o estándar acerca de las actividades de la organización el 50% de los trabajadores, independientemente de su función o cargo, prefiere el e-mail. Una reunión de grupo es la segunda opción en un 20% de las ocasiones y sólo un 13% prefiere una reunión individual. Newsletters, boletines o llamadas de teléfono son las opciones menos deseadas.


 


Cuando la comunicación versa sobre cambios en la organización, las reglas cambian. Los directivos prefieren una reunión de grupo en un 48% de los casos y los profesionales lo hacen en un 40%. El segundo lugar lo ocupa en este caso el e-mail. Eso sí, la comunicación personal es el medio elegido cuando se trata de un mensaje importante.


 


Más información:


 


Informe ‘The World of Work’ de Randstad


 


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