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Decálogo de consejos para padres con hijos en plenos exámenes

La llegada de los exámenes finales afecta a toda la familia. El esfuerzo lo hacen los estudiantes, pero sus padres también pueden ayudarles a superar con éxito las pruebas más importantes del año.

Publicado en Histórico Noticias
Foto de Decálogo de consejos para padres con hijos en plenos exámenes
Estudiantes-grado-INENiños o adolescentes irascibles, dificultades para conciliar el sueño, molestias estomacales, grandes ojeras, nervios, llantos, repentinos cambios de humor… En muchos hogares españoles estos síntomas son fácilmente reconocibles cuando llegan los exámenes finales. Y es que, enfrentarse a ellos no es fácil, ya que son las pruebas que deciden si el verano se disfrutará sin ninguna asignatura pendiente o toca dedicar parte de las vacaciones a estudiar para la convocatoria de septiembre. 

 

Ver cursos de Técnicas de Estudio

 

Independientemente del carácter del niño o joven, el hecho de que tenga exámenes afecta, en realidad, a toda la familia, y en muchas ocasiones los padres se muestra impotentes, ya que no saben muy bien cómo ayudar a sus hijos. Seguir los consejos de los expertos ayuda a enfocar este periodo con serenidad. [Ver cursos de Psicología Infantil]

 

Propiciar un clima de tranquilidad

 

Los niños o adolescentes muy exigentes consigo mismos sienten mucha presión en esta época de exámenes finales. En estos casos, es fundamental que el estudiante respire un clima de tranquilidad en casa, que le aporte la confianza necesaria para afrontar las pruebas sin nerviosismo. No es recomendable marcarle una nota mínima a alcanzar, ni que establezca comparaciones con otros estudiantes, ya que puede incrementar su estrés.

 

Hablar con los hijos

 

Si los hijos se ponen muy nerviosos en época de exámenes conviene hablar con ellos para recordarles que lo más importante es el esfuerzo y el trabajo que han mantenido a lo largo del curso, haciéndoles comprender que una nota más baja de lo esperado o un suspenso es tan solo la oportunidad para mejorar. Los hijos necesitan en estos días una dosis extra de ánimo. Elogiarles por su actitud y su esfuerzo, y premiarles con un beso o un abrazo nunca está de más.

 

Reforzar su confianza

 

Cuando los hijos entran en un ciclo de pensamientos negativos, tipo “voy a suspender”, “seguro que me quedo en blanco”, “el examen será muy difícil”, hay que intentar poner fin a este bucle, recordando técnicas de relajación, como respirar profundamente. También es muy útil hacer un recordatorio de situaciones similares que se saldaron con éxito. Si le falta confianza, hay que intentar transmitírsela con frases siempre en positivo. [Ver cursos de Motivación]

 

Establecer pautas de estudio

 

Si los hijos no se organiza bien, se recomienda ayudarles a efectuar un calendario de tiempo de estudio y descanso, o bien un organigrama de qué asignaturas debe repasar y cuánto tiempo dedicará a cada una de ellas. El simple hecho de sentarse a pensar con ellos hará que se organicen mejor y tengan claro cuáles son las metas a conseguir.

 

Proponer momentos de descanso

 

En época de exámenes, descansar es tan necesario como estudiar. Teniendo en cuenta que la concentración disminuye tras dos horas de estudio, hay que establecer pequeños descansos, o planear alguna actividad o deporte al aire libre que les permita desconectar de las asignaturas. Hay que procurar que duerma entre siete y ocho horas diarias para que esté descansado.

 

Cuidar su alimentación

 

Para que rinda mejor, los hijos deben mantener una dieta equilibrada en época de exámenes. Una opción es invitarles a que desayunen bien y no se salten comidas. Hacerle su batido o zumo preferido es una excelente forma de coger vitaminas y estar hidratado mientras está estudiando. Si es algo más mayor, es bueno aconsejarle que no abuse de bebidas excitantes o medicamentos, que pueden provocar justo los efectos contrarios a lo esperado.

 

Respetar su tiempo de estudio

 

Una habitación bien ventilada, con luz natural y sin elementos de distracción es perfecta para el estudio. Se aconseja ayudar a su hijo a conseguir un ambiente adecuado. Hay que procurar que en casa no haya demasiado ruido durante el estudio. Estos días no son los más apropiados para hacer una reforma, celebrar un cumpleaños con la familia o traer un cachorro a casa. “Es fundamental eliminar de la vista y de los oídos lo que perturbe, preparar el material necesario y tenerlo ordenado antes de empezar a estudiar, fraccionar las tareas con periodos de descanso y si el niño se cansa de una actividad sustituirla por otra, pero nunca por tiempos inferiores a treinta minutos”, afirma Rosa Serrate, responsable del Gabinete de Psicología y Pedagogía que lleva su nombre.

 

Sin sermones, ni castigos

 

Si, por el contrario, observa en su hijo una cierta pasividad, es bueno animarle a estudiar de una manera empática y asertiva, es decir, comunicándole la necesidad de un último esfuerzo de una manera sin gritar o hacer comentarios hirientes. No le ayudarán nada los sermones, los insultos, los castigos físicos, las sanciones desmesuradas, ridiculizar o amenazarle.

 

Hablar con su tutor

 

Ante cualquier duda en este último tramo del curso, se aconseja acudir a su tutor o al profesor de aquella asignatura que le preocupa y comentarle sus miedos, dudas e inquietudes. Es una de las personas que mejor puede orientarle sobre qué procesos pueden ayudar más a los hijos estos días. No hay que pensar que ya es demasiado tarde o que ya no vale de nada hacer un último esfuerzo.

 

Ser paciente

 

El comportamiento irascible de los hijos, las constantes peleas con sus hermanos o sus repentinas crisis de llano pueden tener como causa el estrés que le suponen los exámenes. No apruebe comportamientos inadecuados, pero si no sobrepasan un límite tolerable trate de no darles demasiada importancia.

 

Rosa Martínez, madre de Berta, una adolescente de 15 años en plenos exámenes, resume la situación al afirmar que “después de muchos años de vivir el mismo proceso, lo mejor es saber que en unos días, y curiosamente coincidiendo con el fin de los exámenes, volveremos a bajar de la montaña rusa de emociones que suponen estos días y todo volverá a la normalidad. Con el tiempo aprendes a desarrollar grandes dosis de paciencia y la verdad es que es el ingrediente que mejor funciona”.

 

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