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Cómo identificar el estrés en los niños

Todos los seres humanos, incluidos los niños, sufren de un estrés que permite afrontar con éxito los retos diarios. Si un niño presenta cambios de conducta puede que no lo esté gestionando adecuadamente.

Publicado en Histórico Noticias
Foto de Cómo identificar el estrés en los niños
Estudiantes-grado-INEEl estrés es intrínseco al ser humano. Se puede sentir al enfrentarse a un examen, en competiciones deportivas, a la hora de hablar en público o cuando hay que hacer frente a retos más cotidianos. Una pequeña cantidad de estrés es positiva para hacer frente a las dificultades del día a día, pero si el estrés alcanza cuotas demasiado altas, puede suponer un problema de salud.

 

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Los niños, pese a lo que pudiera parecer, también sufren de estrés. Con el fin de que no les afecte negativamente, conviene que los padres estén atentos a los síntomas que pueden indicar que el niño o el adolescente no lo están gestionando adecuadamente. [Ver cursos de Gestión del Estrés]

 

Según la American Psychological Association, como publica Infosalus, los cambios emocionales o de conducta del menor son el indicador más claro de que los niveles de estrés se han disparado, por cualquier motivo: escuela, amistades, complejos o sentir que no se pueden llegar a cumplir las expectativas de quienes le rodean. Detectar los síntomas a tiempo es tener la oportunidad de poder cambiar la situación antes de que perjudique al menor. [Ver cursos de Prevención de Estrés]

 

La American Psychological Association propone atender a la conducta especialmente de los niños más pequeños, que son quienes tienen mayores dificultades para verbalizar lo que están sintiendo. En estos casos, los síntomas que deben inquietar son la irritabilidad o mal humor del niño. Estos pueden dejar de practicar sus actividades favoritas o expresar quejas más continuadas. Llorar, tener reacciones exageradas de miedo, estar demasiado apegados a un adulto, presentar alteraciones del sueño o comer poco o mucho también son síntomas que ponen en alerta.

 

En el caso de los adolescentes, hay que vigilar cuando el menor abandona sus amistades de siempre por un nuevo grupo de amigos, o cuando presenta síntomas de hostilidad excesiva o continua.

 

Otras veces, el estrés se traduce en malestar físico, como dolores de cabeza o estómago habituales. En estos casos, lo más conveniente es someterle a un examen médico para detectar cualquier trastorno.

 

En otras ocasiones, los menores se comportan en casa como siempre, pero cambian su comportamiento cuando están en el colegio o con sus iguales. En ese caso, resulta conveniente aumentar la comunicación con otros padres o con los profesores para consultar si han notado algún comportamiento anormal en el menor.

 

Otra señal de alarma es cuando el menor afirma sentirse preocupado, confuso, enfadado o molesto, o cuando expresa aspectos negativos sobre sí mismo o su carácter. En este caso, se recomienda preguntar y escuchar a sus hijos, para descubrir cuál puede ser la fuente de este descontento.

 

Si un padre cree que su hijo puede sufrir de estrés debe consultar a un profesional de la salud, que es la persona que mejor puede determinar un diagnóstico. Desde la Asociación Americana de Psicología se recuerda que los psicólogos cuentan con la formación adecuada para ayudar a los niños y jóvenes a identificar su problema y resolver positivamente aquellas situaciones que les producen estrés.

 

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Más información:

 

American Psychological Association

 

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