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Comida de tupper en colegios: voces a favor y en contra

Cocinar en casa, llevar el tupper y pagar tres euros por usar las instalaciones será la rutina de algunas familias por la imposición de la medida de retirar el servicio de catering de los colegios de algunas comunidades, como herramienta de ahorro. L

Publicado en Histórico Noticias
Foto de Comida de tupper en colegios: voces a favor y en contra
Estudiantes-grado-INEA punto de empezar el curso escolar, y en el marco de las protestas en el sector público de la Educación por los recortes, ha saltado el debate de los comedores escolares, su sustitución por una fiambrera o tupper y microondas y el cobro, en algunas comunidades, de tres euros diarios por el uso de las instalaciones. [Ver cursos de Alimentación]

 

La primera en anunciarlo fue la directora general de Atención a la Familia y Comunidad Educativa de la Conselleria de Enseñanza de Cataluña (noreste), Meritxell Ruiz. Madrid y Valencia han continuado la senda y plantean implantar la norma. La decisión ha levantado ampollas, por lo “inaceptable” de cobrar a las familias diariamente “por llevar su propia comida al colegio” para sufragar los sueldos de los monitores que deben cuidar de los menores.

 

Quien lo califica de inaceptable es Jesús Sánchez, presidente de CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos). “El de las fiambreras es un tema que nos genera muchas dudas, pero sobre todo lo que es inaceptable es querer cobrar en algunos casos el 50% del precio del menú, en torno a 2’5 y 6 euros dependiendo de la comunidad”, explica a aprendemas.com  

 

En segundo plano surge el debate de la nutrición en los menores. Entre algunos expertos aparecen las dudas de si se seguirán unos buenos hábitos alimenticios con valores nutricionales apropiados y en condiciones óptimas cuando se habla de la comida hecha en casa. La Fundación Española de Nutrición o el Grupo de Nutrición de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) han manifestado sus reservas sobre la conservación y manipulación de los alimentos dentro de los colegios y han reconocido una mayor garantía de calidad y control de los alimentos en los servicios de catering externos que la que ofrecen las propia familias.

 

De otro lado, Francisco Carreño, doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y especialista en Nutrición Celular, afirma a aprendemas.com que la medida puede ser un arma de doble filo: “Si el colegio tenía un buen servicio de comedor con productos saludables es una pérdida para el alumno, a priori, sin pensar en qué es lo que va a comer desde casa. En aquellos casos en los que el menú no sea tan saludable, se le ha hecho un favor a los niños”.

 

Carreño puntualiza que también habrá que tener en cuenta si la familia tiene hábitos nutricionales y capacidad para dar una dieta saludable. Y avisa del riesgo que se corre de que con el ritmo del núcleo familiar, salga perdiendo el niño, “sobre todo si tenemos en cuenta un aspecto muy específico, y es aquellos padres que recurran a los bocadillos, lo que es muy probable”.

 

En CEAPA consideran importante el mantenimiento de este servicio por ser, en algunas ocasiones, la principal comida que los niños harán al día. “En algunos casos es la única o la más importante de las comidas que un niño realiza durante el día. Al recaer esta responsabilidad en las familias hará que exista un gran diferencia entre el alumnado, perdiéndose una de las funciones más importantes de la Escuela Pública, ser compensadora de desigualdades sociales”.

 

Cómo hacer el menú para el cole

 

“Por ley es un menú establecido hecho por un nutricionista. Pero como en todo hay muchos puntos de vista”. Francisco Carreño califica la nutrición ortodoxa, desde el punto de vista científico y global, no del todo ideal. Asegura, que la pirámide nutricional que se sigue en la mayoría de los países, por ejemplo, habla de carbohidratos indistintamente (sin decir si son integrales o no), al igual que habla de lácteos para todo el mundo, por su alto valor nutricional, pero sin advertir de que son altamente alergénicos.

 

También reconoce un abuso de carbohidratos refinados en los menús, como el pan blanco, azúcares, refrescos, zumos. “Un ejemplo, el arroz blanco, aceptado por la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas, es colocado junto con las patatas en la cúspide de la pirámide por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard como algo a evitar o consumir esporádicamente”, explica Carreño.

 

Jesús Sánchez, presidente de CEAPA, insiste en que la comida servida por servicios de catering “está supervisado por un ente público que certifica una alimentación variada y que aporte todos aquellos valores nutricionales necesarios para esta población. Pero debemos de ser conscientes que aquellos menús compuestos por verduras, hortalizas o pescados son menos apetecibles para el alumnado, los platos de pasta, huevos o carne son más demandados”.

 

Por otro lado, Carreño recomienda no tener reparos en emplear la dieta de los niños con algunos complementos nutricionales, lo que responde a una de las grandes diferencias entre las distintas escuelas de Nutrición. “Por ejemplo, está científicamente comprobado que la ingesta de Omega 3 en los niños es crucial, pero también los está, que no puedes conseguir dosis óptimas con la ingesta de pescado. Por otra parte, existen perjuicios por la presencia de metales pesados en la población de pescado azul, por lo que te sale más a cuenta darle complementos de Omega 3 para niños”.

 

Pero cuando de hacer el tupper se trata, Carreño opta por un menú: “Verduras crudas, como la zanahoria y el pepino, legumbres y mucha fruta, carne y pescado, evitando elementos como las patatas fritas”.

 

También es importante observar la calidad de los alimentos, si proceden de la agricultura ecológica, y poner especial atención a los recipientes, para que conserven las propiedades de los alimentos en condiciones óptimas, como termos o recipientes de cristal, “aunque cuando son más pequeños se impone el plástico por razones obvias”, argumenta.

 

Dedicar un tiempo a la semana para cocinar la comida para el cole es otro recurso, en orden con el actual ritmo familiar, que puede ayudar a preparar platos o guisos, congelar las raciones y disponer de ellas durante la semana. [Ver cursos de Cocina]

 

 


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