Cargando...

Menú
¡Llama gratis! 900 831 816

Causas neurobiológicas, y no el error de los padres, están detrás del autismo

La sede estival de la UNED en Gijón a acogido justo la semana de su apertura un curso de enorme expectación dedicado al autismo con la codirección de dos reputadas expertas en dicho trastorno. Antes de entrar en el análisis de la patología y pautas d

Publicado en Histórico Noticias
Foto de Causas neurobiológicas, y no el error de los padres, están detrás del autismo

Preocupa comprobar que la incidencia del autismo está aumentando. No en vano, durante años se hablaba de cuatro casos por cada 10.000 nacimientos y en la actualidad se habla de 12. El autismo es un trastorno psicológico y de conducta del niño que no se puede detectar antes del nacimiento. Su diagnóstico, conocimiento y tratamiento ha avanzado tanto en los últimos años como la calidad de vida que pueden conseguir los afectados.


 


Aún siendo escasa proporción de individuos y familias que sufren esta dolencia en nuestra sociedad, el curso que han codirigido Encarnación Sarriá y Ángeles Brioso esta semana bajo el título Autismo: estudiar para hacerlos felices’ ha desbordado todas las expectativas en lo que a interés y concurrencia se refiere. No en vano, pese a que la idea fue establecer un numerus clausus de 70 alumnos, finalmente se tuvo que ampliar esta cantidad hasta quedarse en 93 el número de participantes, entre padres y madres de niños que sufren este trastorno, educadores, psicólogos y pedagogos. Y fue por los talleres programados por lo que no se pudo admitir a más interesados.


 


"El autismo es un trastorno neurobiológico. No hay sistemas de localización intrauterinos ni tiene rasgos físicos o anomalías que alerten para su detección precoz. Los primeros marcadores de diagnóstico aparecen a los 18 meses y hasta los cuatro años no hay forma de evaluar su nivel. Pero una vez detectado, sí hemos aprendido mucho sobre los cuidados en los últimos 50 años", explica Encarnación Sarriá.


 


Cuando hace 11 años Encarnación, Vicerrectora de Espacio Europeo de la UNED, programó con su compañera Ángeles Brioso un curso de verano de Psicología, ambas detectaron que las conferencias que trataban sobre el autismo eran las más valoradas. Eso les impulsó a abordar el tema como monográfico. Y el número de personas interesadas en seguir el curso, sorprendentemente, se disparó. De hecho, en cada convocatoria hay solicitudes de matrícula que no pueden atender y que tratan de recuperar en convocatorias siguientes.  


 


"Puesto que las relaciones sociales y de comunicación son las áreas más afectadas, lo que provoca son situaciones de conflicto con el entorno. Padres, profesores, psicólogos, pedagogos, enfermeros... llegan a este curso para aprender las técnicas especiales de educación que han de aplicarse en estos casos", afirmó la profesora Sariá. Lo importante, a fin de cuentas, es que todas estas personas implicadas de alguna manera en el problema del autismo aprendan a enseñar a estos niños a anticipar los problemas para poder controlarlos, que es el modo de hacer más fácil la convivencia.


 


Acabar con la autoculpa


 


Los estudios sobre autismo reflejan que no se debe a pautas de crianza o relaciones de afectividad en la familia, sino a trastornos neurobiológicos, que es uno de los primero puntos que se trata en el curso. De ahí que la profesora se dirigiera a los asistentes con palabras: "Es cierto que algunos padres creen que tienen la culpa de que el niño se relacione de forma diferente con su entorno o no se relacione de ninguna manera. Lo primero que hay que ofrecerles es la seguridad de que no es así, y luego, las técnicas para que puedan enseñar al niño a abrirse al mundo en la medida de lo posible".


 


Desde el curso se ha orientado a padres y madres sobre las asociaciones de familiares, muy activas, de hecho, en España. También se presentaron las últimas novedades en las técnicas de enseñanza. "Por ejemplo, uno de los trabajos más importantes para facilitar la convivencia es enseñar al niño a anticipar sus reacciones. Si empieza a notar que una situación de incomodidad no le gusta y se está poniendo nervioso, debe irse a un lugar donde esté cómodo y escuchar su música preferida o refugiarse en alguna actividad que le resulte tranquilizadora".


 


Asimismo, se ha querido inculcar a los educadores, cada vez más, la necesidad del trabajo combinado entre el centro de estudios –sea escuela o centro especial, según el grado de autismo- y el ámbito familiar. La compenetración y entendimiento entre ambos ámbitos favorece la adaptación del niño al entorno y a pautas de comportamiento para su calidad de vida como adulto.


 


"El desarrollo del sistema de agendas con pictogramas, señalizadores de entorno y horarios trasmiten la información básica que necesitan los niños para poder entender las rutinas diarias y acomodarse a los cambios necesarios. Una visita a un médico o un acontecimiento familiar, tan normal para cualquier otro pequeño, en ellos puede desencadenar verdaderos conflictos".


 


Escuela normal o especial


 


Otro de los temas que se abordan es la toma de decisión del orientador en cuanto a la modalidad educativa adecuada para el niño. Hay distintos modelos a los que recurrir: integración en las aulas, aulas preferentes y centros específicos.


 


"El abanico es amplio y las posibilidades dependen de la evaluación del niño y de cuál de los modelos se ajuste más a sus características. La política de integración que se inició en los años 80 está bien para los pequeños, que se pueden ir a las aulas ordinarias. Para los adultos hay centros especiales. Incluso se está trabajando con pisos compartidos y con puestos de trabajo tutelados que están resultado experiencias positivas", señala Sarriá.


 


La decisión ha de tomarse teniendo en cuenta el grado de autismo y las capacidades de adaptación del niño. La heterogeneidad de casos y la abundancia de matices entre los diversos grados de severidad, la existencia o no de alguna deficiencia psíquica o las diferentes manifestaciones del trastorno, dificultan las pautas de tratamiento.


 


"En algunos casos se puede obtener una pauta de comportamiento que le permita socializarse sin mayores problemas, siempre sabiendo que habrá que resolver algunos episodios conflictivos. En otros, habrá que descartar esa evolución y concienciarse de que el niño necesitará siempre asistencia de otra persona".


 


El ritmo de investigación en el mundo científico dedicado al autismo es vertiginoso: se publican más de 100 artículos al día; se sabe que es un trastorno neurobiológico multicausal, con numerosos factores que alteran el desarrollo del sistema nervioso central; se asume que no hay "cura" en el sentido que no se puede incidir sobre la causa ni la zona alterada. Todo depende así pues, de llevar a cabo una intervención educativa que estimule las capacidades no desarrolladas.


 


"En todo caso -concluye Encarnación Sarriá- el mensaje principal es que hemos de trabajar siempre para que su vida y su entorno sean lo más felices posibles".


 


 

                                                                                                                   Fuente UNED