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Casi la mitad de los padres desconoce que sus hijos consumen alcohol

El IX Foro de Debate Social de la Fundación Pfizer ‘Juventud y Alcohol’, tras llevar a cabo un profundo estudio, asegura que los jóvenes se inician en el consumo a los 13,7 años de edad media por el deseo de experimentar, porque siguen creyendo que t

Publicado en Histórico Noticias
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Estudiantes-grado-INEEl alcohol empieza a formar parte de la vida de los adolescentes cada vez a edades más tempranas. Alrededor del 70% de los jóvenes españoles entre 12 y 18 años reconoce haber probado el alcohol en alguna ocasión, más de un tercio lo consume al menos una vez al mes y más del 10% una vez a la semana. Además, la mitad de los adolescentes entre 16 y 18 años reconoce que se ha emborrachado al menos una vez. Este panorama es desconocido para muchos padres: el 44% no sabe que su hijo consume alcohol.

 

Estos datos han sido dados a conocer en el IX Foro de Debate Social de la Fundación Pfizer ‘Juventud y Alcohol’, tras analizar un total de 1.675 entrevistas realizadas a jóvenes españoles de 12 a 18 años, padres, madres y profesores de la ESO y Bachillerato.

 

En la actualidad, tal y como apunta el doctor Juan Álvarez, patrono de la Fundación Pfizer, “los jóvenes se inician en el consumo de alcohol a los 13,7 años de edad media, lo que supone más de un año antes de lo que sus padres creen”, alerta. Y es que es a estas edades cuando empiezan sus primeros coqueteos con fiestas y celebraciones. En este sentido, la encuesta revela el importante grado de desconocimiento que los padres tienen sobre los hábitos de sus hijos. 

 

Para Pedro Núñez Morgades, patrono también de la Fundación, “tenemos que lograr que el consumo de alcohol sea responsable, y esto quiere decir que los mayores de edad consuman moderadamente, y tener una tolerancia cero ante el consumo de los menores, porque puede perjudicar a su desarrollo”. Además, el experto aboga por la educación como mejor medida preventiva. “Es necesario lograr una intercomunicación mucho mayor entre escuela y padres para coordinar los mensajes hacia nuestros hijos”, asegura. De hecho, los datos revelan que más de la mitad de los jóvenes encuestados confirma un escaso o nulo contacto con sus padres para hablar de este tema.

 

¿Por qué beben?

 

El elevado consumo de bebidas alcohólicas por los adolescentes, se atribuye, habitualmente, a múltiples factores, como la fácil disponibilidad para la obtención de bebidas, la presencia de una ‘personalidad predispuesta’ o ‘viciosa’, la pérdida de valores morales a nivel socio-familiar, la incapacidad formativa y preventiva de la escuela, etc.

 

Así, “a la hora de abordar este tema hay que tener en cuenta que hay muchos valores contrapuestos que hay que analizar con cautela y con sentido común, como la sociabilidad, la cohesión grupal o el intento de acceder a una vida adulta por un lado y, por otro, la salud, el rendimiento escolar o la integración social positiva”, apunta el profesor Enrique Baca, patrono de la Fundación Pfizer y catedrático de Psiquiatría.

 

Ante estos resultados, el doctor Miguel Casas, catedrático de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Barcelona y jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitari Vall d'Hebron de Barcelona, insiste en “una mejora de los programas preventivos o más control y represión del consumo no autorizado, de muy difícil implementación y que, por desgracia, han mostrado pobres resultados”.

 

Desinformación

 

Y es que a pesar de que la mayoría de los jóvenes afirma estar suficientemente informado sobre los efectos y problemas asociados al consumo de alcohol, solo uno de cada cuatro se propone dejar de beber o al menos reducir su consumo. Además, entre un 20 y un 30% de los adolescentes sigue admitiendo algunos mitos favorables al alcoholcomo que beber solo los fines de semana no produce daños en el organismo, que solo es malo para la salud si se consume durante muchos años seguidos o que “no es tan malo como dicen”.

 

Aun así, para el doctor Casas es preciso delimitar las importantes diferencias existentes entre el consumo de alcohol y drogas y el desarrollo de un proceso ‘adictivo a estas sustancias’, es decir, el alcoholismo o la drogodependencia. En este sentido, los datos desvelan que solo una pequeña parte de los individuos que consumen alcohol (entre un 10 y un 14%) desarrolla un proceso de abuso y dependencia.

 

Así cada vez cobran más peso las explicaciones que proponen la existencia de una serie de ‘factores de vulnerabilidad’ a nivel del sistema nervioso central, que serían los que determinarían el inicio y mantenimiento del proceso adictivo y el desarrollo de una dependencia.

 

“Es decir -señala el doctor Casas-, las adicciones no son un vicio, sino una enfermedad biológica que se padece. Ello permite responder a la pregunta que continuamente se están formulando los profesionales que trabajan en el campo de las drogodependencias: ‘¿Por qué solamente algunos de los individuos que prueban las drogas se convierten en adictos?’, siendo la respuesta ‘porque no es adicto el que quiere o las circunstancias que le fuerzan a serlo, sino el que, por desgracia, debido a sus factores predisponentes le toca serlo’, teniendo este determinismo causal una base neuro-psico-biológica que se expresa en términos de vulnerabilidad individual”.

 

Por tanto, las drogodependencias no son un vicio. Así, este experto concluye que la mejor estrategia preventiva y curativa para no desarrollar la adicción, es efectuar completos estudios psicopatológicos de los pacientes que abusan o dependen de la sustancia, ya sea alcohol u otro tipo de droga, y tratar el trastorno psíquico que padecen.

 

 

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Más información:

 

Fundación Pfizer

 

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