Cada vez más deportistas vislumbran un MBA como salida laboral tras su carrera deportiva

Los deportistas de élite disfrutan de un éxito social y económico que han de saber gestionar adecuadamente a la finalización de su carrera deportiva. Debido a los múltiples ejemplos de jugadores profesionales que han perdido rápidamente sus fortunas tras su retirada, quizás asistir a una escuela de negocios pueda ser el mejor impulso a su carrera.

Un deportista podría considerarse como un candidato perfecto para estudiar un MBA debido a la dedicación por la que se caracteriza un profesional de cualquier deporte, a su experiencia en lo referido a liderazgo y a que son unos auténticos expertos del trabajo de equipo.


 


Sin embargo, sólo algunos atletas profesionales estudian un MBA. La educación financiera parece estar lejos de los planes de futuro de la mayoría de los jugadores, algunos de los cuales ganan millones de dólares antes de cumplir 25 años, y abundan los atletas que pasan a entrenar a nivel amateur o que luchan contra el desempleo.


 


Para este grupo de atletas, incluso los que tienen millones a su nombre, la educación empresarial podría significar la diferencia entre mantenerse como millonario o ir a la bancarrota. Aunque esto no quiere decir que todos los profesionales necesiten un MBA para defenderse de la quiebra, sólo que para ellos las opciones de evitarla siempre serán más altas.


 


Teniendo esto en cuenta, la liga de fútbol americano estadounidense (NFL) por ejemplo está reforzando la educación de sus jugadores, enviándoles a clases de programas de educación superior. Ejemplos de deportistas y estudiantes MBA son un jugador olímpico de waterpolo en la Universidad de Stanford, un  jugador retirado de la NBA en la escuela de negocios Fuqua, de la Universidad de Duke, e incluso un skaterboarder profesional en la escuela Wharton.


 


¿Preparados para tomar decisiones?


 


Por otro lado, los errores en las finanzas por parte de grandes deportistas llenan el mundo del deporte profesional. Uno de los ejemplos más famosos es el del ex campeón de boxeo de peso pesado Mike Tyson, cuyos caprichos le han ayudado a ‘tirar’ toda su fortuna por la borda. Y es que a menudo, jóvenes deportistas se ven obligados a tomar decisiones importantes acerca del dinero cuando no están preparados para hacerlo.


 


Además, lo más sorprendente es la frecuencia con la que estas situaciones se suceden. Según un informe de la revista Sports Illustrated, un 60% de los jugadores de la NBA, con frecuencia extremadamente bien pagados, se quedan sin dinero a los cinco años de finalizar su carrera deportiva. Pero las cifras son todavía peores en la NFL estadounidense, donde un 78% se arruina a los dos años de su retirada, según la información de la revista.


 


Los deportistas necesitan informarse sobre créditos y asignación de activos,  así como sobre las gestiones para iniciar una empresa. Además, se recomienda que los deportistas se formen, contacten con un buen asesor financiero e incluso consideren la posibilidad de acudir a una escuela de negocios.


 


Un valor muy preciado


 


Por su parte, los departamentos oficiales de admisión también desean a deportistas como candidatos a sus MBA, puesto que se tienen en alta estima los perfiles menos tradicionales. Además, profesores y directores de admisión reconocen que la mayoría de ex profesionales de los deportes vienen especialmente preparadores para afrontar las largas horas y la intensa competencia de un programa de este tipo.


 


Hay otras razones de peso por las cuales elegir a un deportista, pues pocas personas soportan la dedicación que se requiere para tener éxito en los deportes profesionales. Cuando se combinan un gran nivel de la disciplina y el trabajo con una educación MBA se pueden alcanzar “excepcionales empleados y líderes de negocios”, recuerda Jennifer Mae Shores, directora de admisiones en el MBA de UCLA Anderson School of Management, pues aportan madurez, un sentido práctico y una dedicación que “otras personas no tienen”.


 


No obstante, no es habitual encontrar deportistas entre los estudiantes de programas MBA. De hecho, en 2008 sólo el 5% de los participantes en un programa de inserción laboral para deportistas olímpicos estadounidenses tenía un título de posgrado.


 


Además, para muchos atletas se hace difícil la transición a una existencia como estudiante después de los deportes tras la vida de superestrella y que repercute en los aspectos psicológico, físico, emocional y financiero.


 


Y por último, por supuesto un MBA no convierte en magnates a todos los ex deportistas. Nadie está a salvo de los errores, y menos en una crisis como la actual. Del mismo modo que es posible tener éxito sin un MBA, pero también es cierto que un poco más de educación nunca hace daño a nadie.


 


 


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Más información:


 


BusinessWeek


 


For Pro Athletes, Business School Is No Game


 


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