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Aumentar la inteligencia es posible

Un estudio publicado en The Proceedings of the National Academy of Sciences relaciona el entrenamiento en la memoria funcional con la capacidad mental o inteligencia fluida.

Publicado en Histórico Noticias
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Un aparentemente inocente juego de cartas niños, una versión del Concentration en el que se han de memorizar simultáneamente estímulos auditivos y visuales, ha servido a investigadores de la Universidad de Michigan para demostrar que la capacidad cerebral innata para responder ante tareas cognitivas y situaciones nuevas se puede entrenar.


 


Frente a la creencia de que la inteligencia fluida, la capacidad humana de enfrentarnos a los problemas nuevos, es innata, el estudio demuestra que esta capacidad se puede enseñar y mejorar y, por lo tanto, que las personas pueden elevar su inteligencia mediante la práctica continuada de ejercicios mentales y el entrenamiento del cerebro.


 


Si se demuestra lo planteado por esta investigación, el estudio podría tener importantes aplicaciones en terapias y prevención de desórdenes del aprendizaje, así como en la pérdida de la memoria por la edad.


 


Los investigadores descubrieron que un entrenamiento bien organizado de la memoria funcional conlleva un entrenamiento de la inteligencia fluida, ya que ambos dependen  del mismo circuito cerebral, por lo que si se mejora la primera, podría aumentar la inteligencia fluida también.


 


Para el desarrollo del proyecto, el equipo de investigadores contó con voluntarios adultos con una media de 26 años, a los que dividieron en cuatro grupos para medir, en primer lugar, la inteligencia fluida a través de test estándar. Después entrenaron a cada uno de los grupos en complicadas tareas memorísticas, con una versión Concentration. El juego estaba estructurado de tal forma que  los participantes que acertaban pasaban a tareas más difíciles, y los que fallaban, a tareas más fáciles para garantizar un alto nivel de eficacia, ajustada a cada participante de manera individual, pero no tan difícil como para que destruyeran la motivación de seguir trabajando.


 


Concretamente, los investigadores sometieron a los cuatro grupos a entrenamientos de media hora cada día y durante 8, 12, 17 y 19 días, respectivamente, y evaluaban la inteligencia de los integrantes todos los días al acabar el mismo y comprobaban la fiabilidad con grupos de control que hacían los test sin el entrenamiento.


 


El equipo de investigadores comprobó que pese a que los grupos de control también mejoraron, probablemente por la práctica que cogieron en los test de inteligencia fluida, la mejora registrada en los grupos entrenados fue mucho mayor y a mayor tiempo de entrenamiento, más altas fueron sus puntuaciones.


 


“La inteligencia siempre se ha considerado un rasgo heredado inmutable”, explicó la profesora de postdoctorado en psicología de la Universidad de Michigan y coautora del estudio Susanne M. Jaeggi. “Nuestros resultados muestran que se puede aumentar la inteligencia con el entrenamiento adecuado”.


 


Los autores sugieren asimismo varios aspectos del ejercicio relevantes para la resolución de problemas nuevos: ignorar los puntos irrelevantes, controlar el rendimiento sobre la marcha, llevar a cabo dos tareas simultáneamente y conectar puntos relacionados entre sí en el espacio y el tiempo.


 


Estas conclusiones han llevado a personalidades del mundo de la psicología en Estados Unidos expresar su sorpresa por el descubrimiento, con una importante dosis de escepticismo. No en vano el estudio contradice décadas de las investigaciones que se han hecho de la memoria humana y que demostraban que los intentos de entrenamiento de la memoria, conocidos como “transfer”, no funcionan.


 


“Es la primera vez que se puede demostrar que el entrenamiento cognitivo conduce a una mejora de otra tarea del cerebro”, destacó otro de los coautores del estudio, Martin Buschkuelh.


 


Lo que en realidad difiere a esta investigación de las llevadas a cabo anteriormente es que los sujetos sometidos al estudio, en lugar de aprender elementos uno por uno, trataban los diferentes estímulos a memorizar separándolos en auditivos y visuales, pero de manera simultánea.


 


El neurocientífico de la Universidad de California (San Francisco), que no estaba implicado en el estudio Michael Merzenich, alabó los descubrimientos hechos por los investigadores de Michigan, si bien no está convencido de que éste demuestre la eficacia del entrenamiento de la memoria.


 


“Es importante que alguien haya sido capaz de demostrar que se puede cambiar el nivel de inteligencia con entrenamientos intensivos”, señaló Merzenich, quien apuntó que esta investigación aún se ha de enfrentar a algunos retos como la idea generalizada de que el centro base de la inteligencia es hereditario y no se puede modificar.


 


El psicólogo de la Universidad del Estado de Florida Anders Ericsson, por su parte, se mostró escéptico. “Sería el primero en emocionarme si se demuestra la validez de la investigación, pero cuanto más leo sobre el tema, más dudas me surgen”, declaró Ericsson, quien confesó estar preocupado por la falta de “varios detalles” en el documento como cómo se hizo la selección de los sujetos expuestos al test.


 


 


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Más información:


 


Universidad de Michigan


 


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