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Aprender nuevas habilidades mantiene la mente en forma

Para conseguir este beneficio, la actividad debe ser nueva y suponer un desafío. Además, debe hacerse de forma continuada. En caso contrario, las mejoras en la memoria no son tan evidentes.

Publicado en Histórico Noticias
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Estudiantes-grado-INENumerosos estudios han puesto de manifiesto la ventaja de que personas aprendan algunas habilidades y realicen actividades para mantener la mente en forma. Ahora un nuevo estudio arroja luz sobre las habilidades que son más adecuadas porque no todas permiten conseguir ese objetivo. De hecho, según la investigación realizada en la Universidad de Texas, la actividad que se realice es mejor que sea nueva y que requiera una exigencia mental para conseguir que mejore el funcionamiento cognitivo. [Ver cursos de Psicología]

 

Por ejemplo, entre las más beneficiosas figura la fotografía, mientras que otras habilidades como escuchar música clásica o completar crucigramas no tienen los mismos beneficios, al no ser tan notables, porque son actividades menos exigentes. [Ver cursos de Fotografía]

 

Además, el estudio, que recientemente se ha publicado en Psychological Science, señala que para que la mente se mantenga en forma no es suficiente sólo con salir y hacer alguna actividad, sino que hay que salir, hacer algo desconocido y que mentalmente sea un desafío, ya que así se proporciona una amplia estimulación tanto social como mental porque cuando se está en una zona que es familiar se está fuera de mejorar.

 

Estas conclusiones son el resultado de estudiar a 221 adultos, elegidos al azar, de edades comprendidas entre los 60 y 90 años, quienes participaron en un determinado tipo de actividad durante 15 horas a la semana a lo largo de tres meses.

 

Algunos de estos adultos realizaron nuevas actividades como la fotografía digital con la que se trabajó la memoria de trabajo, la memoria a largo plazo y otros procesos cognitivos, mientras que otros participantes desarrollaron actividades más familiares como escuchar música clásica o completar crucigramas.

 

Además, para tener en cuenta la influencia de las relaciones sociales, otros participantes estuvieron dentro de grupos sociales con el fin de incluir las interacciones sociales, excursiones y actividades de ocio.

 

Pasados los tres meses, se pudo constatar que los adultos que se habían dedicado a actividades nuevas tenían una mejoría en la memoria en comparación con aquellos que se habían centrado en actividades sociales o mentales no tan exigentes.

 

Un resultado ante el que los investigadores aseguran que el compromiso no es suficiente porque los tres grupos fueron motivados para aprender más, pero sólo aquellos que se enfrentan al desafío mental de forma continuada y prolongada consiguen la mejora en la memoria.

 

Tras estos hallazgos, los investigadores están ahora planteando hacer un seguimiento de los participantes durante un período más prolongado –entre un año y cinco años- para ver si los efectos se mantienen en el largo plazo.

 

 

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