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Aprende a sacar el máximo partido a unas prácticas de postgrado

Las prácticas en empresas son una parada obligatoria para muchos estudiantes de MBA, especialmente los más jóvenes. Pero una cosa es pasar por este periodo sin pena ni gloria y otra bien diferente sacar el máximo

Publicado en Histórico Noticias
Foto de Aprende a sacar el máximo partido a unas prácticas de postgrado

Los tiempos no están como para andar perdiendo oportunidades. Y es que la crisis económica ya se está haciendo notar en el mercado laboral. El paro se dispara, especialmente entre los colectivos que menos se han consolidado en el mercado laboral. Los jóvenes, precisamente, son un grupo muy vulnerable a tal circunstancia.


 


No importa el nivel de estudios, ni siquiera la especialidad. Todo aquél que durante los próximos meses pretenda hacer una incursión al mercado laboral tiene que ser consciente de que va a ser francamente difícil encontrar un empleo de calidad.


 


También  los estudiantes de postgrado, incluso alumnos MBA en escuelas de prestigio, van a tener que bajar sus pretensiones, incluso plantearse aceptar las denostadas ofertas de prácticas como medio bien para adquirir experiencia, bien para reforzar su currículo o, quizá, para conseguir un contrato fijo en la misma empresa donde haya realizado dichas prácticas.


 


Las prácticas, sin duda, son una excelente oportunidad una persona sin experiencia en puestos de responsabilidad para convencer a las empresas sobre la valía profesional en tareas que requieran un cierto nivel de competencia.


 


Aunque cada empresa es diferente y cada estudiante tiene sus propias características es importante tener en cuenta unas pautas básicas que pueden ser definitivas de cara a lograr el ansiado contrato laboral. Por supuesto, siempre hay que mostrar una actitud positiva y ser muy proactivo. Y es que las prácticas son, ante todo, una oportunidad para aprender de los profesionales que te rodean y empezar a crear una red de contactos.


 


1- Definir los objetivos personales


 


Algunas prácticas están muy bien estructuradas y guían al estudiante a lo largo de todo el proceso, pero no siempre tiene por qué ser así. El mejor remedio en estos casos es fijarse objetivos concretos y sobre todo realistas. Esto alcanza a la empresa, el puesto de trabajo, los conocimientos que se pretenden adquirir e incluso las personas que se quieren conocer.


 


2- Ser receptivo y positivo


 


Durante las prácticas hay que ser como una esponja y mostrar una actitud muy proactiva. ¿Cómo? Por ejemplo, mostrando interés en conocer la empresa, sus instalaciones, cada uno de los departamentos…Hay que tratar de aprender lo máximo posible sobre la empresa, el sector, su funcionamiento, los procesos productos, etc. La forma más rápida de arruinar unas prácticas es ser negativo o mostrar una actitud incorrecta, y no sólo ante el trabajo sino también ante los compañeros


 


3- Hacer algo diferente


 


Los estudiantes más jóvenes no podrán sacar tanto partido de este truco, ya que como sus conocimientos son limitados, no tendrán tantas opciones de variar su rol en la empresa o lo que realmente desea aprender. Sin embargo, la situación cambia para los más MBAs más experimentados y con mayor bagaje profesional que ya ‘saben de que van las cosas’. En el fondo esto es en lo que consiste cursar un MBA para muchos alumnos: diversificar los conocimientos hacia otras áreas (en este caso la de gestión). En el caso de las prácticas, una buena fórmula consiste en buscar empresas dentro de sectores diferentes en los que ha trabajado o en un departamento distinto. Si cuenta con experiencia en marketing, se puede pasar a contabilidad o gestión financiera. Es más, ni siquiera es necesario que el ‘trabajo objetivo’ sea el que el alumno desea. De hecho, es mejor que no lo sea, ya que así ampliará sus conocimientos.


 


4- Asumir el control del proceso educativo


 


La forma más rápida de lograrlo es hablando con el supervisor de las prácticas para establecer un plan de aprendizaje en la empresa, planteando metas específicas y trabajos concretos. Así, por ejemplo, hay que impedir estar ‘cruzado de brazos’ y buscar siempre alguna tarea con la que aprender. En definitiva, tomar la iniciativa y no tener miedo a hacer preguntas y tomar la iniciativa. Además, esta es una forma para desatacar dentro de la empresa.


 


5- Ser profesional


 


Se da por sentado que en el nivel de los estudiantes MBA la profesionalidad está asegurada, pero nunca está de más recordarlo. Aunque se trata de unas prácticas en verano estas no son como un campamento estival. A unas prácticas se va a trabajar, aprender y a desarrollar la carrera profesional. Lo mismo puede decirse de las relaciones con los compañeros de trajo. Si bien es posible trabajar una amistad personal, en principio hay que esperar a tener confianza antes de comenzar a tratar temas ajenos al trabajo.


 


6-  Documentar las prácticas


 


Los servicios de desarrollo de carrera suelen recomendar crear un diario sobre la experiencia de prácticas. Además, esta práctica obliga a los alumnos a reflexionar sobre lo que está aprendiendo y hasta qué punto está sacando el máximo partido a ese periodo. Y es que este diario debe capturar la esencia de lo que ha aprendido el alumno.


 


7- Conseguir una buena historia


 


¿Cómo saber si las prácticas han merecido la pena? Si después hay una historia que contar. Sólo entonces se habrá vivido una experiencia que realmente marque la carrera profesional o  que uno se pueda sentir orgulloso de contar a otros compañeros. Cuanta más experiencia se acumula más complicado será poder vivir una de estas historias. Por eso, hay que buscar un papel activo dentro de la empresa, independientemente de su nombre o tamaño. No hay que limitarse a pasar el tiempo y cumplir con el trabajo asignado, sino que hay que intentar poner en práctica los conocimientos adquiridos. Además, dado que el trabajo suele ser temporal (aunque para los estudiantes de segundo año siempre existe la posibilidad de quedarse en la empresa) no hay que escatimar en asumir riesgos controlados. En el fondo, se trata de buscar situaciones que fuercen al becario a ‘ascender un peldaño’ en su desarrollo personal y profesional, es decir, retar sus capacidades.


 


8-Aprender algo sobre uno mismo


 


Al final, las prácticas deben servir para aprender nuevos conocimientos y saber cómo encaja cada persona en un ambiente y trabajo determinado. Así por ejemplo es posible descubrir debilidades en un área concreta o por qué rendimos mejor en un entorno determinado. En este sentido, al tener la posibilidad de rotar por departamentos diferentes a los de la actividad que hasta cursar el MBA venía desarrollando el alumno, se puede obtener una visión global de la empresa y del futuro trabajo que se desea tener en el futuro. Es decir, se puede dar sentido a una estructura y a la propia actividad del alumno.


 


Estos son sólo una serie de líneas generales para “no pasar sin pena ni gloria” por la empresa como un becario más y por lo menos exprimir al máximo esas experiencias que luego deben servir, sobre todo para los estudiantes de primer año, para orientar el resto del MBA hacia sus intereses concretos.