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Actividades extracurriculares, claves para la admisión en un MBA

Impresionar a un Comité de Selección en el proceso de admisión a un MBA a veces es tan sencillo como contar una buena historia acerca de sus aficiones, sus experiencias y usted mismo. Las actividades extracurriculares se convierten así en una fórmula

Publicado en Histórico Noticias
Foto de Actividades extracurriculares, claves para la admisión en un MBA

“Ninguna escuela de negocios quiere una clase de idiotas ni de adictos al trabajo”, dice Linda Abraham, presidenta de la consultoría de admisiones Accepted.com. Una manera de mostrar a los comités de admisión de las escuelas de negocio que usted es un candidato atractivo, más allá de su puntuación en las pruebas y su currículo, es a través de las actividades extracurriculares, como indica el reportaje ‘Extracurriculars: The Extras That Count, publicado en BusinessWeek.


 


De hecho, aunque puede conseguir su plaza en una escuela de negocios como un candidato tradicional, el hecho de haber desempeñado trabajos a favor de la conservación del medioambiente o de carácter humanitario, haber trabajo en alguna asociación o fundación sin ánimo de lucro, o cualquier otro aspecto de esta índole en su actividad extracurricular, le pueden ayudar a destacar por encima del resto de candidatos.


Pero la idea de que sus actividades extracurriculares tengan que ser altruistas es errónea. Los miembros de los comités de admisión y los consultores de admisión buscan candidatos que participen en actividades por las que se sientan realmente apasionados. Y esto puede consistir en cualquier cosa, desde tocar la guitarra en una banda hasta correr maratones. “Las actividades extracurriculares traen una nueva dimensión a su solicitud”, señala Jeremy Shinewald, presidente y fundador de la consultora de admisiones MBA Missions.


La lista de ejemplos de actividades extracurriculares memorables es interminable. James Brooman, estudiante de primer año en la Tuck School of Business, abandonó su trabajo en finanzas para partir en bicicleta desde el norte de Alaska hasta el punto más austral de Argentina. Su viaje le ocupó desde el 16 de junio de 2003 hasta el 3 de marzo de 2005 y su único entrenamiento fueron tres paseos semanales en bicicleta por Londres durante un mes antes de su partida. Entre otras cosas, durante el transcurso de su aventura, Brooman sufrió una invasión de hormigas en su tienda de campaña, casi muere quemado en un incendio forestal en California y fue capturado por una tribu en la selva brasileña.


Durante aquel período, Brooman disfrutó de los mejores meses de su vida. “Los dos mejores recuerdos son las auroras boreales de Canadá y el paso por el Salto del Ángel, la catarata más alta del mundo, que se encuentra en Venezuela”, apunta el protagonista, que reconoce que estudiar en la escuela de negocios no estaba entre sus objetivos durante el viaje, sino que simplemente quería conocer el mundo desde una perspectiva diferente. “Cuando haces un viaje como el mío, ves que existen otros puntos de vista y aprecias otras perspectivas, y esto forma tu juicio. Espero trasladar estas cualidades a mi carrera”, añade este candidato, que utilizó su experiencia en su solicitud para demostrar que está decidido a superar grandes desafíos y abierto a diferentes culturas e ideas.


Cualquier afición como punto de partida


Aunque siendo realistas, esto es sólo un extraordinario ejemplo entre un millón porque pocas personas se pueden permitir recorrer América desde Alaska a Argentina en bicicleta. Obviamente un comité de admisión no espera de un candidato tales aventuras, sino que hay otras muchas actividades más viables y menos peligrosas que pueden ayudar a resaltar a un aspirante a cursar un MBA. En la mayoría de ocasiones, el mejor punto de partida es una afición a algo.


Por ejemplo, Matt Gallagher, un estudiante de primer año de la escuela Wharton, en la Universidad de Pennsylvania ha sido siempre el payaso de la clase y por un tiempo se dedicó profesionalmente a ello. De 2002 a 2008 protagonizó varios espectáculos cada semana y se embarcó en un tour por colegios con el comediante Brian Francis. En su solicitud de admisión a la escuela de negocios, Gallagher confesó su amor por la comedia y, aunque subrayó que no está interesado en seguir una carrera como humorista, sí siente que su experiencia podría ser útil para transferirla a su nuevo trabajo y destacarse al mismo tiempo de otros candidatos MBA.


 


Para un candidato, compartir su lado creativo puede por tanto convertirse en una forma de impresionar. Amir Satvat respira música; escribió su primera ópera a los 14 años y tiene una colección de más de 100 vídeos y 1.000 CD´s de música clásica. Señala que no sufre estrés, incluso si trabaja 100 horas semanales porque con sólo escuchar música clásica durante un par de minutos se siente mucho mejor. Pero también tiene claro que no quiere hacer carrera musical. “Se trata de una gran pasión para mí y no quiero que se convierta en un trabajo”, explica.


Amir Satvat también compartió esta pasión con el comité de admisión de la escuela Wharton, donde iniciará su MBA a partir del próximo otoño. Para ello, escribió un ensayo sobre cómo puso en pie la Ópera de Oxford, y los obstáculos que tuvo que superar para la búsqueda de financiación y patrocinio de las empresas. “Las actividades extracurriculares te ayudan a completarte como persona”, agrega convencido este apasionado de la música.


No obstante, las actividades extracurriculares no garantizan un asiento en ninguna prestigiosa escuela de negocios. Hay muchas claves en un proceso de admisión y son muchos los requisitos que se han de cumplir. “Los candidatos deben convencernos sobre qué hacen, por qué lo hacen y cómo sería relevante para su futura carrera dentro de la escuela de negocios”, señala Dawna Clarke, directora de admisiones de la Tuck, que apunta a actividades que destaquen por el trabajo en equipo y la capacidad de liderazgo.


En resumen, lo más importante de cara a superar el proceso de ingreso a una escuela de negocios consiste en una fórmula muy sencilla en la opinión de Jeremy Shinewald, presidente y fundador de la consultora de admisiones MBA Missions: “Haz lo que te gusta y sigue adelante”.


 


 


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BusinessWeek


Extracurriculars: The Extras That Count