Los esfuerzos del mundo editorial se centran en conectar con el público y acercar la lectura a todos los ámbitos.

Foto: Los esfuerzos del mundo editorial se centran en conectar con el público y acercar la lectura a todos los ámbitos.

Las editoriales recuperan el pulso: profesiones para trabajar en el sector del libro

Ni la llegada de la tecnología, ni las sucesivas crisis del sector, han conseguido acabar con la vocación de las profesiones de letras.

El último Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros, elaborado por la Federación de Gremios de Editores de España, ya lo avisó. España está recuperando, aunque poco a poco, el número de lectores. En el año 2020, el 52,7% del total de la población, lo que supone 2,7 puntos más que en 2019, se declaraba “lector frecuente”.

El hábito de los lectores

Quizá en estas cifras se esconde un cambio de hábitos como consecuencia de la pandemia, en la que nos hemos visto obligados a pasar más tiempo en nuestro domicilio, redescubriendo placeres como los libros. Pero lo cierto es que muchas personas disfrutan leyendo, si bien aún estamos lejos de las cifras de otros países europeos.

Países como Polonia, por ejemplo, nos doblan en tiempo diario de lectura. Y si en España leemos como media 7,5 libros al año, en Francia esta cifra alcanza los 17. El motivo, entre otros, puede ser que España es uno de los países de la UE donde más se estanca la comprensión lectora entre los 15 y los 27 años, según datos de la OCDE.

El vaivén de los libros editados

España alcanzó la cifra récord de 114.459 libros totales editados en 2010. A partir de entonces se situó por debajo de los 77.000 libros editados en 2013, si bien las cifras de ese año no incluyen reimpresiones. Un año después comenzó una recuperación progresiva, aproximándose a los 90.000 ISBN, sin contar reimpresiones, a cierre de 2017. En 2019, y tras una nueva disminución durante 2018, el total de libros editados en España superó los 90.000. De estos, 65.303 fueron publicados en formato papel y el restante, 24.770, en otros soportes, como el electrónico.

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Los esfuerzos del mundo editorial se centran en conectar con el público y acercar la lectura a todos los ámbitos, utilizando el papel como soporte tradicional, pero combinándolo con los soportes digitales y tecnológicos. Para ello, todas las profesiones relacionadas con el sector trabajan al unísono.

Escritor y redactor de material didáctico

Para ser escritor se necesita formación, pero no hay ninguna universidad que te enseñe exactamente cómo hacerlo. Si bien las carreras relacionadas con las letras pueden ofrecer a la persona que escribe una base fundamental para desarrollar la profesión, lo cierto es que hay muchísimos escritores con otro tipo de formación que nada tiene que ver con las letras. Ver Cursos de Escritura Creativa.

En cualquier caso, el escritor novel tiene a su alcance numerosos cursos que pueden serle de utilidad, como los cursos de comunicación escrita y creativa, o formación relacionada con la redacción de contenidos, así como técnicas orientativas para saberse manejar en el mundo de la edición o talleres de escritura. Muchos de estos cursos se pueden realizar online, aunque resulta conveniente que tengan grupos de discusión común, para que los interesados puedan compartir los avances y reciban el feedback de sus compañeros.

En ocasiones, los literatos empiezan su carrera como escritores fantasma, contratados por otras personas que son quienes firmen las obras. Aunque para comenzar en el mundo editorial, una posibilidad para todos los perfiles profesionales relacionados con las humanidades o la pedagogía es ejercer las funciones de redactor de materiales didácticos, en el caso de las editoriales que publican este tipo de obras. La demanda de estos profesionales se ha mantenido estable en los últimos años.

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Correctores de estilo y ortotipográficos

Su labor consiste en revisar y corregir un manuscrito original con el fin de establecer los cambios necesarios para darle una mayor claridad, concisión y armonía al texto, ofreciéndole valor añadido. Se puede corregir la ortografía, la gramática, la sintaxis, la ortotipografía, así como el estilo y el formato del texto, pero siempre procurando no alterar el contenido del mismo. Sin embargo, es altamente valorado el revisor profesional que señala sugerencias para mejorar el texto o su estructura.

La formación que se requiere para este tipo de profesionales relacionado con la asesoría lingüística o literaria es la titulación universitaria en Filología, si bien hay algunos otros titulados que también pueden realizar este tipo de funciones, como los periodistas. Existen cursos de corrección de estilo y de técnicas de redacción editorial que pueden completar la formación de estos profesionales.

>> Ver Cursos de Corrección de Estilo.

Agente y scout literario

El trabajo del scout literario es detectar cuanto antes una tendencia y ofrecer esta información al editor para que la implemente entre los autores que tiene contratados. En el caso del agente literario, es el profesional que se ocupa de las relaciones entre la editorial y el escritor. Su labor es encontrar el mejor contrato posible para la publicación de una hora, llevándose por ello una comisión.

Booktuber: una profesión que mira al futuro

El mundo editorial ha vuelto la vista a lo que pasa en la calle, lo que ha hecho que surjan nuevas profesiones como los bookTubers, jóvenes apasionados de la literatura que cuelgan en la Red sus comentarios, valoraciones y críticas literarias, recibiendo en su canal miles de visitas.

Estos jóvenes, en algunos casos adolescentes, tienen éxito porque sus reseñas son muy personales. Las suelen subir a YouTube para que sus seguidores las comenten, abriendo así un canal de comunicación directo, donde se crean interesantes grupos de discusión. Y las editoriales miran asombradas cómo una crítica positiva o negativa tiene impacto en el consumo, especialmente entre los más jóvenes, que son quienes consumen sus contenido.

Responsable de marketing y comunicación

En cuanto al responsable editorial de marketing y comunicación, su labor es planificar actos de presentación de obras o los eventos relacionados con el mundo editorial, así como ferias profesionales. También puede dedicarse a realizar estudios de mercado e impulsar los objetivos empresariales, así como construir la imagen de la editorial.

Editor y coordinador editorial y digital

El editor o coordinador editorial se encarga de la coordinación de un proyecto editorial, desde su creación o traducción hasta su publicación en papel o soporte digital. Entre las tareas de estos profesionales, también llamados productores o gestores editoriales, está controlar los tiempos de puesta en marcha y entrega del trabajo y velar por la calidad en cada uno de los procesos. Además, el editor asume toda la responsabilidad de coordinar el trabajo y que salga adelante sin erratas, errores de traducción, ilustración o impresión.

Asimismo, la coordinación incluye otras tareas post-impresión, como la distribución y la promoción de la obra. Su función es invisible a ojos del lector, pero es absolutamente necesaria. Actualmente, existen másteres en proyectos editoriales y cursos de gestión de proyectos editoriales.

Lector profesional

El lector profesional se encarga de leer el original de una obra. El encargo lo realiza el propio editor, en ocasiones por iniciativa propia o por encargo del consejo editorial. El lector profesional le dará una visión subjetiva de la obra, pero valiosa, ya que le aporta el punto de vista del público objetivo.

Maquetador editorial e ilustrador

El diseño editorial implica desde la realización de una maqueta base al diseño de las cubiertas, en el caso de un libro, o de cualquier ilustración, dibujo, infografía u otro elemento gráfico que incluya el proyecto. Existe formación específica en este sentido, como la relacionada con la edición de cómics, que ha experimentado un gran auge en los últimos años como consecuencia de la influencia del manga en la cultura occidental.

En general, lo ideal es crear un diseño que no solamente sea estético, sino que sepa adaptarse al contenido. En este sentido, dibujantes, fotógrafos y diseñadores aúnan esfuerzos para ofrecer un resultado de calidad. El maquetador será el encargado de los tipos de letra, los tamaños, el sangrado o el espacio, mientras que el ilustrador es un profesional que crea dibujos, diagramas y todo tipo de imágenes, emplenando diferentes técnicas, entre ellas la digital.

En este sentido, existe una figura específica, que es la del diseñador de cubiertas de libros, ya que la portada es el primer contacto visual que establece el potencial lector con el producto.

Traducción editorial

De cada 100 libros publicados 21 son traducidos y para ello se necesita la figura de un traductor editorial. En muchos casos, los profesionales tienen un grado en Traducción e Interpretación, y en otros casos son filólogos. Entre sus habilidades no estará solo el correcto manejo del idioma, sino que además debe conocer las expresiones y la cultura del país para poder hacer una traducción correcta.

Según el último Libro Blanco de la Traducción Editorial en España, los traductores editoriales no se dedican exclusivamente a ello, sino que compaginan este trabajo con otros tipos de traducción. Habitualmente trabajan con contrato y no suelen percibir royalties por su trabajo, salvo contadas ocasiones. Muchos de ellos son freelance y se quejan de que la traducción editorial está mal retribuida, especialmente en editoriales pequeñas.

Programadores para el diseño digital

En los últimos años, los servicios editoriales tradicionales han dado un giro en su rumbo y se dirigen también al ámbito digital. Aspectos como el diseño o la corrección ortotipográfica también se aplican actualmente a ebooks y aplicaciones. Por este motivo, el mundo editorial necesita programadores especializados, siendo esta profesión una de las que más salidas tiene en el mundo editorial en estos momentos.

Otras profesiones

Existen otras muchas profesiones relacionadas con las letras, desde el periodista cultural, al librero, pasando por el bibliotecario. En los últimos tiempos, también hay otros profesionales que se han hecho con un hueco en el mercado, como el promotor de lectura, que suele trabajar para la Administración Pública, y el animador a la lectura o cuentacuentos, especializado en la tradición oral y en muchos casos orientado al público infantil.

En cualquier caso, el hábito de la lectura parece gozar de buena salud, especialmente en el campo del libro electrónico. Los expertos reconocen el esfuerzo realizado a la hora de integrar las nuevas tecnologías a su modelo negocio y apostar por nuevas técnicas que ya son una realidad, como la realidad aumentada, que cada vez se extiende a más ámbitos. Consistiría en ilustraciones animadas anexas al texto que planteen historias paralelas y se produzca la gamificación del libro. Nuevas fórmulas de lectura para nuevos tiempos y un futuro por delante.