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El muro materno o la dificultad de ascender cuando tienes hijos

Las mujeres sin hijos tienen hasta seis veces más de probabilidades de ser promocionadas para un puesto de trabajo. Sin embargo, esta situación no se da en los varones, que son mejor vistos en el ámbito laboral si tienen hijos.

Publicado en Empleo
Foto de El muro materno o la dificultad de ascender cuando tienes hijos
Vida laboral y profesional no es fácil de compaginar. De hecho, por más que se habla de introducir medidas de conciliación en el ámbito laboral, todavía hay muchas barreras que dificultan poder hacer compatible estas dos facetas. Una situación que, sobre todo, afecta a las mujeres porque desde el punto de vista profesional no está igualmente vista una madre de familia que una mujer que no tiene hijos.

Esta premisa se pone de manifiesto en el libro titulado ‘Estereotipos de género en el trabajo’,  escrito por la doctora en Psicología social y profesora colaboradora de la UOC, María Àngels  Viladot, y la catedrática en Psicología social y Economía, Melanie Caroline Seffens.

Un volumen en el que se recogen las conclusiones de diversas investigaciones y trabajos de campo llevadas a cabo en este ámbito por los investigadores Stephen Benard y Shelley J. Correll, apuntado todos a esta misma idea, aparte de otras experiencias y conclusiones de las autoras.

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Discriminación de género e igualdad de oportunidades

Es lo que se conoce como “pena de maternidad” o “muro materno”

Y es que, a lo largo de diferentes investigaciones, se ha corroborado esta premisa. De hecho, hay experimentos muy claros como el desarrollado por Bernard y Correll en el año 2010, que consistió en enviar 1.200 currículos diferentes a ofertas de trabajo. Esta sencilla prueba permitió constatar que las mujeres sin hijos recibieron más del doble de llamadas que las madres, aunque tenían calificaciones idénticas. Es lo que se conoce como “pena de maternidad” o “muro materno”.
Las mujeres sin hijos tienen seis veces más probabilidades de ser recomendación

Este resultado se explica por el hecho de que las madres trabajadoras se perciben como menos competentes y también menos comprometidas con el trabajo en relación a aquellas mujeres que no tienen hijos.

Pero no es la única discriminación porque las madres trabajadoras son vistas como menos femeninas que las que no trabajan fuera del hogar. Además, se les piden mejores resultados que al resto al hacer una prueba para un empleo y tienen menos probabilidades de ser elegidas para un ascenso. Por el contrario, las mujeres sin hijos tienen hasta seis veces más probabilidades de recibir una recomendación para ser contratadas.

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Y, ¿qué sucede si se compara a las madres trabajadoras con los varones? La respuesta nuevamente no es favorable para ellas: son menos valoradas que los hombres con independencia de que tengan o no una familia.

Y es que a ellos les sucede justo lo contrario. Los hombres con hijos se perciben como más competentes y comprometidos con el empleo que los que no tienen, aparte de verse con personalidades con más calidez.

Toda esta “pena de maternidad” o “muro materno” se produce porque las mujeres, cuando tienen hijos, asumen el rol de las tareas domésticas y del cuidado de los niños, siguiendo las normas sociales presentes en la sociedad. Esto, evidentemente, hace que no se perciban como entregadas al trabajo.

A pesar de ello, las autoras del libro consideran que esta situación puede cambiarse para lo que se precisa que ellas dejen clara su entrega al trabajo. Una manifestación que tiene su base en un estudio llevado a cabo en España en 2014 en el que se constató que las mujeres entregadas al empleo recibieron recomendaciones de contratación tan favorables como los padres volcados con el trabajo y la familia.

Sin embargo, esta medida no es solo suficiente. También se precisa poner fin a la distribución no igualitaria del trabajo doméstico y del cuidado de los niños. En este sentido, las investigadoras apuntan a que la ley obligue a los hombres a asumir el permiso de paternidad como lo hacen las mujeres, según indican desde la UOC.

Esto hará que no solo haya un reparto equitativo de las tareas, sino que también facilitará una mayor sensibilidad por parte de los hombres al vivir esta experiencia y comprender la situación.

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