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¿No sabes qué estudiar y llega septiembre? Siete preguntas de orientador académico

¿No sabes qué estudiar y llega septiembre? Siete preguntas de orientador académico

Joven en la playa apuntando opciones sobre qué estudiar a partir de septiembre, | Foto: Magnific

A las puertas de septiembre algunos estudiantes ya tienen claro qué carrera, FP o formación quieren comenzar. Otros siguen preguntándose qué camino elegir y, sobre todo, si acertarán con su decisión.

La buena noticia es que no hace falta tener toda la vida decidida antes de empezar el curso. La clave está en ordenar las opciones, conocerse mejor y tomar una decisión con información, en lugar de elegir simplemente por descarte o por presión.

«No sé qué estudiar»: 7 preguntas y respuestas

Lo primero es quitarse una idea de la cabeza: no tenerlo claro en agosto no significa que estés tomando una mala decisión ni que vayas tarde.

Elegir estudios es importante, pero no tiene por qué convertirse en una decisión irreversible. Antes de matricularte, conviene dedicar unos días a analizar qué quieres, qué opciones tienes y qué consecuencias tiene cada una.

1. No empieces por «¿qué carrera estudio?»

Una de las primeras recomendaciones es cambiar la pregunta.

En lugar de pensar directamente en una carrera o un ciclo concreto, empieza por preguntarte:

¿Qué asignaturas disfruto más?
¿Qué actividades se me dan bien?
¿Prefiero trabajar con personas, datos, tecnología, animales, niños o herramientas?
¿Me imagino trabajando en una oficina o prefiero algo más práctico?
¿Quiero incorporarme pronto al mercado laboral o continuar estudiando durante varios años?
¿Qué tipo de trabajo no me gustaría hacer?

Este ejercicio permite pasar de una lista interminable de carreras a familias profesionales que pueden encajar mejor con tus intereses y habilidades.

2. Haz una lista, pero no demasiado larga

Si tienes 20 opciones, probablemente no estás más cerca de decidirte: estás más cerca de bloquearte. Una estrategia sencilla consiste en seleccionar tres o cuatro alternativas y compararlas.

Para cada una, analiza aspectos como qué vas a estudiar, cuánto duran los estudios, dónde puedes realizarlos, el precio, qué salidas ofrecen, los requisitos que necesitas y las asignaturas que incluye.

3. No elijas únicamente por las salidas laborales

Ten en cuenta tres elementos: lo que te gusta, lo que se te da bien y las oportunidades reales que ofrece.

Que una profesión tenga buenas perspectivas de empleo es un factor importante, pero no debería ser el único. Estudiar algo exclusivamente porque «tiene trabajo» puede convertirse en un problema si el contenido no encaja contigo.

4. Investiga qué hay detrás de cada estudio

Antes de matricularte, haz algo que puede ahorrarte muchos disgustos: habla con personas que estén estudiando o trabajando en ese ámbito.

Pregúntales cómo es realmente su día a día, qué asignaturas encontraron más complicadas, qué salidas tuvieron después o qué habrían querido saber antes de empezar.

También puedes consultar los planes de estudio, las prácticas, las especializaciones y las posibles salidas profesionales.

5. Compara universidad y FP sin prejuicios

Si dudas entre una carrera universitaria y Formación Profesional, no plantees la decisión como si una opción fuera mejor que la otra. Son itinerarios diferentes y ambos pueden conducir a buenas oportunidades profesionales.

La pregunta debería ser: ¿qué itinerario encaja mejor con mi forma de aprender y con lo que quiero hacer?

Si prefieres una formación más práctica y orientada al mundo laboral, una FP puede ser una alternativa interesante. Si tu objetivo requiere una titulación universitaria concreta o quieres profundizar académicamente en una disciplina, la universidad puede ser el camino adecuado.

Y tampoco tiene por qué ser una decisión cerrada: existen vías para continuar formándose y cambiar de itinerario posteriormente.

>> Ver Estudios que no requieren Selectividad/PAU.

6. Haz una prueba muy sencilla

Si sigues sin decidirte, imagina que mañana desaparecen todas las opciones excepto una.

¿Cuál elegirías?

Después haz lo contrario: imagina que esa opción desaparece.

¿Cuál sería tu segunda elección?

Este ejercicio no te dará automáticamente la respuesta, pero puede ayudarte a detectar qué alternativas realmente te importan y cuáles estás considerando simplemente porque parecen «buenas» sobre el papel.

7. Y si sigo sin tenerlo claro…

Hay estudiantes que necesitan comenzar un camino para descubrir qué les gusta realmente. Otros cambian de carrera, pasan de FP a universidad o retoman sus estudios años después. Equivocarse de estudios no significa equivocarse de vida.

Lo importante es no tomar la decisión únicamente por miedo a quedarse atrás. Septiembre puede ser una fecha importante, pero no tiene que convertirse en una carrera contra el reloj.

Trata de responder a preguntas clave que te pueden dar la respuesta que buscas:

1. ¿Me interesa realmente lo que voy a estudiar?
2. ¿Encaja con mis capacidades y con la forma en la que me gusta aprender?
3. ¿Me acerca al tipo de futuro profesional que quiero?

Y recuerda que la decisión que tomes no es irreversible. Siempre hay tiempo de tomar nuevos caminos desde los estudios en los que estés o redirigir tu vida académica y profesional según las inquietudes que tengas en un momento dado.

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