Miles de estudiantes españoles se enfrentan estos días a una de las decisiones más importantes de su vida: elegir carrera. Y, contra lo que podría parecer en un contexto marcado por la incertidumbre laboral, la mayoría sigue guiándose por la vocación y el interés personal antes que por las oportunidades de empleo.
Así lo revela una encuesta de la Fundación CYD realizada a 800 universitarios de entre 18 y 25 años. El estudio muestra que el 57% eligió su grado por afinidad o vocación, mientras que solo un 15% situó la inserción laboral como principal motivo para tomar esa decisión.
El dato rompe con una idea cada vez más extendida entre familias y orientadores: que los jóvenes eligen carrera pensando exclusivamente en el sueldo o en las posibilidades de encontrar trabajo.
«Quiero estudiar lo que me gusta»
Los universitarios siguen priorizando aquello que les apasiona frente a criterios económicos o laborales.
La afinidad con una disciplina concreta es el principal factor de elección para el 30% de los encuestados. Muy cerca aparece la vocación, con un 27%.
En tercer lugar aparecen las salidas profesionales, por detrás incluso de motivaciones mucho más personales. La recomendación de familiares, profesores y amigos influye en un 13% de los casos, mientras que la nota obtenida en la PAU condiciona al 9% de los estudiantes.
El gran problema: elegir casi a ciegas
La orientación académica es insuficiente.
Sin embargo, el informe pone sobre la mesa una realidad preocupante: seis de cada diez estudiantes consideran que no recibieron suficiente orientación académica durante el instituto.
Muchos jóvenes llegan al momento de elegir carrera sin información clara sobre los grados, las universidades o las oportunidades profesionales asociadas a cada titulación.
Ante esta carencia, internet se ha convertido en el principal consejero. Las páginas especializadas, los rankings universitarios, las redes sociales y, cada vez más, las herramientas de inteligencia artificial forman parte del proceso de búsqueda de información.
Cambiar de ciudad para perseguir un sueño
La universidad es para muchos jóvenes la primera experiencia de independencia lejos del hogar familiar.
La elección universitaria no solo implica decidir qué estudiar. Para miles de jóvenes supone también hacer las maletas. De hecho, según el informe, el 31% de los estudiantes encuestados se trasladó a otra ciudad para cursar sus estudios.
Compartir piso es la fórmula más habitual, especialmente entre quienes estudian en universidades públicas, mientras que las residencias universitarias ganan peso entre el alumnado de centros privados.
Las carreras con más oportunidades laborales
Aunque la empleabilidad no sea el principal criterio de elección, sí aparece como una preocupación creciente. Los datos recopilados por la Fundación CYD sitúan a Medicina, Enfermería, Ingeniería Informática e Ingeniería de Telecomunicación entre las titulaciones con mejores resultados laborales.
En estas áreas, los niveles de afiliación a la Seguridad Social pocos años después de graduarse son especialmente elevados y los salarios suelen situarse por encima de la media.
En el extremo contrario, algunas titulaciones vinculadas a las Ciencias Sociales y la Comunicación presentan mayores dificultades para acceder a puestos de trabajo ajustados al nivel de formación universitaria.
Vocación frente a empleo: el debate que vuelve cada año
Cada convocatoria de acceso a la universidad reabre la misma pregunta en miles de hogares: ¿es mejor estudiar lo que apasiona o apostar por una carrera con más salidas?
La encuesta de Fundación CYD sugiere que los jóvenes ya han tomado partido. La mayoría sigue apostando por la vocación.
Pero también lanza una advertencia: elegir con libertad no debería significar elegir sin información. Y ahí, la orientación académica sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes del sistema educativo español.

