Violencia escolar y bullying: dos fenómenos a la orden del día

Un estudio realizado por el Centro Reina Sofía analiza la violencia en las aulas escolares.

Esther Riobó Redacción Aprendemas - 26/10/2005

Violencia escolar y bullying: dos fenómenos a la orden del día

El problema de la violencia en las aulas escolares, un asunto del que ya venimos oyendo hablar desde hace algún tiempo, es un tema cuando menos preocupante, sobre todo si tenemos en cuenta el siguiente dato: en España, el 2,1% de las mujeres comprendidas en la banda de edad de los 15 a los 64 años sufre maltrato por parte de su pareja. Pues bien, entre los escolares de 12 a 16 años, el 2,5% sufre acoso por parte de un compañero. Tal es el dato que José Sanmartín, director del Centro Reina Sofía, menciona con preocupación manifiesta en el prefacio del informe que dicha institución ha elaborado bajo el título "Violencia entre compañeros en la escuela", en colaboración con la empresa demoscópica Metra-Seis.


El estudio se ha basado en una encuesta realizada por el Centro Reina Sofía y cumplimentada por medio de entrevistas telefónicas con ayuda de soporte informático. En total, se compone de 32 preguntas divididas en tres secciones: testigo, víctima y agresor. De esta forma, se ha querido obtener una visión del problema desde la perspectiva de las distintas partes implicadas. El número de entrevistados asciende a 800, todos ellos adolescentes entre 12 y 16 años de ambos sexos, escolarizados y residentes de derecho en territorio nacional.

 

Violencia escolar

 

Una vez establecida la definición general de violencia como todo acto u omisión intencionada con el fin de causar alguna clase de daño a personas, animales u objetos, el informe define algunos otros tipos más específicos de violencia (doméstica, política, económica, etc.) para acabar centrándose en la violencia escolar, entendida como la que se da en el ámbito de la escuela, y su forma más grave, el acoso o bullying.

 

Algunas de las conclusiones recogidas en el informe resultan ciertamente dignas de atención. De cada cien alumnos entre 12 y 16 años, setenta y cinco han sido testigos de algún acto de violencia escolar; quince han sido víctimas y de éstas, ocho de cada diez ha sufrido maltrato emocional y siete maltrato físico. Seis de cada diez han sufrido varios tipos de violencia simultáneamente. Lo curioso es que los agresores no se suelen autopercibir como tales; más bien piensan que se defienden de agresiones o provocaciones de sus víctimas. En el caso de la violencia escolar en general, tanto las víctimas como los agresores suelen ser chicos, algo que curiosamente no ocurre con el acoso, figura en que la mayor parte de las víctimas son chicas.

 

Otra de las diferencias existentes entre las víctimas de acoso y las de violencia escolar en general, es que las primeras se autodefinen de forma más negativa que las segundas. La proporción de víctimas que guarda la llamada "ley del silencio" es baja en ambos casos, pero aún más en el acoso. Así, mientras que entre los que sufren violencia un 18,1% decide no contarlo a nadie, entre los afectados por el acoso esta cifra desciende hasta los 10 puntos porcentuales.

 

Acoso escolar (bullying)

 

El término "acoso" no es baladí, ya que si por violencia escolar se entiende cualquier tipo de violencia que se dé en el contexto escolar contra alumnos, profesores o propiedades, el acoso escolar o bullying implica un factor repetitivo que desemboca en auténtico hostigamiento, provocando la exclusión social de la víctima. Algunos datos significativos sobre el acoso contenidos en este estudio: del total de víctimas de violencia escolar, el 17,2% sufre acoso (un 2,5% sobre el total de encuestados); de éstos, el 45% sufre violencia por parte de más de un agresor. El tipo de maltrato que recibe la víctima es mayoritariamente emocional (90%) seguido del físico (70% de los casos). Sólo en un 5% de las ocasiones consiste en actos de vandalismo. Como nota importante, el 60% de las víctimas de acoso sufre más de un tipo de maltrato. Entre las victimas de violencia escolar en general, este porcentaje se reduce hasta el 35,3%.

 

El perfil de las víctimas de acoso, según refleja el informe, son chicas (65% de los casos) de nacionalidad española (95%) y de 13 años de edad (el 40%). Es interesante observar que la proporción de víctimas que se auto-califican de solitarias, depresivas y con pocos amigos duplica la de violencia escolar en general. En cuanto al perfil del acosador, en el 65% de los casos se trata de chicos que en un 95% son de nacionalidad española.


Especialmente interesante con respecto a esta figura es constatar la escasa vigencia de la llamada "ley del silencio", en la que sólo se refugia el 10% de las víctimas, mientras que nada menos que el 90% comenta el acoso con alguien. Los efectos secundarios más inmediatos para quienes sufren este tipo de violencia son sentimientos de tristeza, soledad, alteraciones del sueño o un menor rendimiento escolar.

 

Factores de riesgo

 

Existen ciertos aspectos personales, del entorno, etc. que se consideran como "factores de riesgo" de la violencia escolar, ya que aumentan la posibilidad de que ésta se produzca. En el caso del agresor, algunos de éstos son la ausencia de empatía con las demás personas, una baja autoestima, egocentrismo, fracaso escolar, consumo de alcohol o estupefacientes, maltrato familiar, malas prácticas de crianza, ausencia de sanción adecuada en la escuela para el comportamiento violento, transmisión de estereotipos sexistas, etc.

 

En el caso de la víctima, los factores de riesgo son escasas habilidades sociales, nerviosismo excesivo, rasgos físicos o culturales distintos, discapacidad o poca participación en actividades de grupo, entre otros.

 

En general, existen algunos factores de riesgo socioculturales tales como la presentación, por parte de los medios de comunicación, de modelos carentes de valores, la baja calidad de la programación, contenidos violentos, etc. Las situaciones económicas precarias o la justificación social de la violencia forman también parte de los factores que intervienen.