Exámenes: claves para aumentar la memoria y estudiar mejor

Al estudiar siempre se piensa en que la memoria es la clave del éxito. Pero en él influyen las estrategias de aprendizaje, la motivación y la atención que se ponga, entre otros factores. Siguiendo una serie de consejos, se puede aumentar el rendimiento y conseguir mejores resultados.

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Estudiantes-grado-INELa memoria es importante, pero no lo es todo a la hora de estudiar y de preparar los temidos exámenes. Hay varios factores que influyen para conseguir obtener un buen rendimiento y alcanzar el objetivo académico marcado. De hecho, “la memoria es considerada una de las principales aptitudes de un buen estudiante, pero la memorización sin más, meter la información a presión, repetir una y otra vez, no es útil, y en muchas ocasiones puede ser el origen de importantes dificultades en el aprendizaje”, según  explica María Luisa Delgado Losada, doctora en Psicología y profesora del Departamento de Psicología Básica II (Procesos cognitivos) de la Universidad Complutense de Madrid.
 
Pero, realmente, ¿qué es la memoria? La memoria puede definirse como la capacidad cognitiva que nos permite codificar, almacenar y recuperar diferentes tipos de información, conocimientos y habilidades. Pero, “la memoria no es un proceso psicológico, una capacidad neurocognitiva única, unitaria, sino que existen diferentes tipos de memorias, cada una con unas características, funciones y procesos propios, que se diferencian entre sí por la cantidad de información que pueden albergar y el tiempo que ésta puede mantenerse almacenada (memoria sensorial, memoria a corto plazo, memoria operativa o de trabajo, memoria a largo plazo)”, aclara María Luisa Delgado, quien añade que “el correcto funcionamiento de la memoria implica la realización adecuada de tres operaciones o procesos: registro, almacenamiento y recuperación de la información”.
 
Estos tres procesos de la memoria se ven favorecidos por el uso de estrategias y técnicas de memoria (mnemotecnias). De ahí “la importancia de su aprendizaje y aplicación como técnica de estudio para mejorar el rendimiento académico”, según explica la doctora. Y es que las estrategias y técnicas de memoria “son los procedimientos que favorecen y mejoran el funcionamiento de la memoria, facilitan el procesamiento de la información, permitiendo la codificación, almacenamiento y recuperación de la información que se desea recordar. Por ejemplo: acción de repetir, organizar, agrupar, asociar, visualizar”.
 
Dentro de estas estrategias, la de asociación desempeña un papel fundamental de cara al aprendizaje y la memorización porque “podemos fortalecer las conexiones entre los conceptos o materiales a aprender si establecemos vínculos y relaciones de unos temas con otros, uniéndolos con conocimientos y experiencias previas”, aclara María Luisa Delgado.
 
Algunas técnicas o mnemotécnicas que utilizan la estrategia de asociación y que han demostrado su utilidad en la mejora del aprendizaje y la memoria son, por ejemplo, la creación de acrónimos y acrósticos y de rimas, técnica de encadenar, el método de los lugares, la técnica del relato, el método PQRST para el recuerdo de texto o el método IRA para el recuerdo de nombres.
 
Todas estas técnicas es muy útil conocerlas, manejarlas y aplicarlas con el material que hay que aprender porque mejoran el aprendizaje y el posterior recuerdo de la información así aprendida y almacenada”, explica María Luisa Delgado, autora del libro “Programa de entrenamiento en estrategias para la mejorar la memoria. Manual del terapeuta y Cuaderno de entrenamiento” de la editorial pedagógica EOS, en el que se recoge un programa de entrenamiento científicamente probado con estrategias y técnicas de memoria, ejercicios y herramientas de trabajo que se lleva aplicando desde hace más de doce años.
 
Pero no todo depende de la estrategia de asociación; la clave para ser un estudiante eficaz o para mejorar el rendimiento académico es el conocimiento y uso de unas buenas estrategias de aprendizaje metacognitivas (estrategias para administrar el tiempo, la planificación y la programación efectiva de tiempo de estudio, la gestión de tareas a realizar, trabajos o presentaciones); cognitivas (estrategias para favorecer la atención, técnicas para la mejora de la velocidad y la comprensión lectora, estrategias y técnicas para mejorar la memoria, cómo seguir una explicación de forma eficaz); afectivas (actitud positiva ante el estudio, estrategias para establecer y mantener la motivación, para controlar la ansiedad ante el estudio y, sobre todo, ante los exámenes, conciencia y control de las emociones propias) y el entorno físico y ambiental (las condiciones físicas del estudiante, el lugar y el ambiente de estudio, materiales de estudio, toma de notas, calidad de los apuntes, técnicas de subrayado, hacer resúmenes, representaciones gráficas, esquemas o mapas conceptuales).
 
Unas estrategias que, conforme se ponen en práctica, permiten aumentar la memoria y el aprendizaje, lo que se refleja físicamente en el cerebro. Diversas investigaciones así lo constatan. “Cuando una persona aprende se producen cambios que se reflejan en el hipocampo del cerebro”, según explica Ángel Barco, investigador del Instituto de Neurociencias-CSIC, quien añade que “una persona puede actuar sobre ellos”.
 
No obstante, no hay que olvidar que la memoria “no es un valor absoluto, son términos relativos. El cociente intelectual no es una realidad intrínseca porque se hacen varias pruebas para medirlo y hay diferentes formas de hacer esas mediciones. Algunos de esos componentes pueden estar relacionados con la inteligencia. Pero la inteligencia no es sólo una propiedad sino una capacidad distinta del cerebro y la memoria”.
 
Una línea de investigación que se ha ido desarrollando desde hace años atrás y que se ha centrado en observar los cambios de tipo plástico que se producen en el cerebro. A través de estos años de investigación se ha evidenciado que si el cerebro se usa más, es más fácil que se produzcan esos cambios, mientras que si se abandonan hábitos para mantener el cerebro activo con los que se consigue aumentar la capacidad para aprender más cosas, el cerebro se deja de usar y se empieza a atrofiar. Unas conclusiones por la que si se siguen determinadas estrategias de aprendizaje se puede conseguir potenciar la memoria.
 
De hecho, por ejemplo, según explica Ángel Barco, los animales de laboratorio cuando son cambiados de entorno, dejan su habitáculo habitual, y hacen ejercicio físico obtienen mejores resultados en pruebas de memoria. De esta manera, se puede decir que una vida sana y variada con actividades diversas es más beneficiosa para la memoria que hacer una vida no tan sana y centrada en una sola actividad. Pero hoy en día las investigaciones todavía van más allá y en el Instituto de Neurociencias se estudian los mecanismos moleculares de la memoria y los cambios que se producen cuando se aprende. Es sólo una de las líneas de investigación que se llevan a cabo en este instituto en el que también se están llevando a cabo otras investigaciones que permitirán arrojar luz sobre síndromes como, por ejemplo, el retraso intelectual.
 
Consejos prácticos para estudiar mejor
A la hora de estudiar diariamente o de preparar un examen son varias las pautas y consejos que se pueden seguir para mejorar el rendimiento y el aprendizaje durante el tiempo que se dedique al estudio. Lo principal “es hacer una planificación del horario que sea objetiva y en la que no se incluya un espacio de fin de semana. No debe ser de lunes a viernes, sino que se tiene que incluir el sábado y el domingo porque no puede haber un período de corte, aunque estos dos días –sábado y domingo- no tiene por qué ser el mismo horario”, según explica Andrés González Bellido, presidente de la sección de Educación del Col.legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya (COPC).
 
También es especialmente importante que se haga un pequeño descanso cada cierto tiempo. Andrés González Bellido recomienda que se realice una parada de cinco minutos cada espacio de una hora. No obstante, en el caso de estudios universitarios o superiores, este descanso puede hacerse cada dos o tres horas. Y, aunque no hay un número máximo ni mínimo de horas aconsejables para estudiar, lo cierto es que a las cinco o seis horas de haber estado estudiando baja el rendimiento.
 
Vital es que el estudiante tenga un área de estudio en casa propiay específica para estudiar en el que no se hagan otras tareas o acciones con el fin de disponer de “un espacio determinado para que nadie moleste”. Y es que el ambiente es muy importante. Por ello, por ejemplo, en el caso de alumnos de áaster es conveniente que “acudan a las bibliotecas porque se crea un ambiente para estudiar”, aclara el presidente de la sección de Educación del Col.legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya. Técnicas de memorización
Y sobre cómo se debe estudiar una vez se tiene ya el libro o los apuntes delante, también hay consejos y pautas que se pueden poner en marcha y que son igualmente útiles. La técnica general es hacer una prelectura, una lectura comprensiva y efectuar esquemas o síntesis. No obstante, “todo depende de cada alumno, porque luego hay técnicas particulares como la realización de dos lecturas comprensivas”, aclara González Bellido.
 
Pero aún hay más posibilidades. “Cuando una persona quiere desarrollar la memoria debe coger una serie de herramientas para llevar a cabo estrategias para el recuerdo. Por ejemplo, para aprender los huesos de la cabeza, que cada uno empiezan por una letra se puede formar con cada una de ellas una palabra simple, se hace un acrónimo, que se puede utilizar para entrenar la memoria”, según explica Miguel Martínez, psicólogo educativo y director del Instituto de Orientación Psicológica EOSy miembro del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.
 
No obstante, “no solo hay que trabajar la memoria sino la memoria y la atención de forma combinada”. Y es que la falta de atención puede suponer la pérdida de memoria. Un motivo por el que igualmente conveniente es trabajar la motivación porque “si no se estudia puede ser por falta de motivación y porque no se presta atención”, añade Miguel Martínez.
 
En el caso de estar preparando unas oposiciones, la planificación es especialmente importante y debe hacerse con meses de antelación e, incluso, un año. Las técnicas más aconsejables son, por ejemplo, realizar una síntesis del tema a estudiar en un folio por una cara, aparte de estudiarlo. Esa síntesis puede ser utilizada como referencia. Por ejemplo, “si un tema tiene treinta folios, a partir de una hoja se puede repasar el contenido de esos folios, haciendo uso también de la memoria visual”, explica Andrés González Bellido.
 
Y para los estudiantes que todavía no están cursando estudios superiores, se puede optar por juegos didácticos, ejercicios, lecturas… para mejorar su aprendizaje, lo que debe hacerse desde pequeños. Además, con los niños de más corta edad, cabe reforzar ese aprendizaje con premios, que no sean dinero, sino por ejemplo un beso, lo que a su vez ayuda al desarrollo emocional, aconseja el psicólogo Miguel Martínez.
 
Otras técnicas de estudio que se pueden poner en práctica es hacer lecturas en voz alta, realizar un esquema, elaborar fichas, subrayar… “se trata de estar activo en todo el proceso de memorización y no como si se estuviera leyendo un libro”, aclara Miguel Martínez, quien añade que “si el alumno está activo se puede conseguir un mayor rendimiento de la memoria”. Recomendable también para estudiar es aprovechar tiempos muertos, como cuando se va en el autobús, porque se pueden repasar, por ejemplo, las fichas o esquemas y “se consigue que la memoria sea más productiva sin hacer grandes esfuerzos”.
 
No obstante, no se debe obviar que cada asignatura o tema tiene sus particularidades porque lo que “no toda materia requiere la misma estrategia de memoria”, señala el director de EOS. Por ejemplo, el vocabulario de un idioma puede ser útil aprenderlo a través de fichas, pero en el caso de la literatura puede ser más difícil seguir este método.
 
Tampoco hay que olvidarse de que cada persona tiene unas particularidades. Así, se puede hablar de estudiantes “búho” porque estudian mejor por la noche o de estudiantes “alondras” porque estudian mejor por la mañana y pueden levantarse perfectamente a primeras horas y ponerse a estudiar. Lo importante es conocerse bien y adaptar las técnicas generales a las tendencias y particularidades de cada hora.
 
Y, por supuesto, no hay que olvidarse de dormir. Lo recomendable son 8 horas, aunque este número también puede variar según las personas, ya que se pueden precisar más o menos horas para realizar un descanso adecuado.
 
Y si todo esto es lo que hay que hacer, también hay algunas acciones que no deben llevarse a cabo bajo ningún concepto según recomiendan los expertos. Una de ellas es jugar con la videoconsola o videojuegos o efectuar cualquier otra actividad que aumente el nivel de tensión emocional porque no favorece el estudio al producirse una bajada del nivel de concentración. Tampoco es idóneo estudiar el día de antes del examen por más que es una costumbre extendida entre los estudiantes.
 
Y con todos estos consejos ya se está listo para llegar al día del examen. Una fecha en la que igualmente es conveniente poner en práctica una serie de recomendaciones. Por ejemplo, es conveniente hacer un repaso la víspera de examinarse, pero nunca el día anterior, de manera que si la prueba es un sábado se debería realizar un martes.
 
El día del examen hay que desayunar tranquilamente para que no se cree tensión y no tomar mucho cafépara evitar quedarse en blanco ante la prueba. Pero si esto sucede, tranquilidad, porque hay solución. Lo mejor es leer las preguntas y “empezar por la más fácil porque así se revierte la memoria y se puede recuperar”, aconseja Andrés González Bellido.
 
Si se tienen nervios, hay que recordar que esa sensación dura unos cinco o diez minutosy que se pasa conforme se empieza a leer y hacer el examen, comenzando por esa pregunta que resulte más sencilla.
 
¿Qué es conveniente comer?
La alimentación siempre es importante en cualquier etapa de la vida y, por supuesto, también cuando se está estudiando. No obstante, lejos de los falsos mitos sobre si unos alimentos son más adecuados que otros, lo cierto es que los expertos recomiendan una alimentación equilibrada como la que hay que seguir todos los días. Y es que si se llevan a cabo estas pautas habituales de forma correcta no es necesario tomar ningún suplemento alimenticio ni potenciar la ingesta de algunos alimentos en esos días. “Debería ser suficiente con una alimentación correcta”, explica Gustavo Zaus, director asistencial del Instituto de Trastornos Alimentarios.
 
De hecho, “la alimentación más apropiada no tiene por qué ser diferente que la del resto del tiempo porque haya una situación de estudios”, según aclara Gustavo Zaus, quien añade que “debe ser variada con todos los nutrientes que hay que consumir habitualmente”.
 
No obstante, Gustavo Zaus aclara que “los exámenes son situaciones de estrés para los estudiantes y algunas personas influidas por este estrés pueden comer de manera distinta” y posiblemente esto conlleve recaídas en trastornos alimentarios en los estudiantes propensos a ellos porque es una época en la que “se ponen a prueba las capacidades”, lo que se observa, sobre todo, en personas que son muy perfeccionistas.
 
Y es que “se tiende a comer cualquier cosa, pero tiene que haber una alimentación equilibradaporque estudiar es como un trabajo regulado”, añade Andrés González Bellido, presidente de la Sección de Educación del Col.legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya (COPC).
 
No en vano, la etapa formativa y de exámenes es una fase en la que suelen aparecer o reaparecer trastornos alimentarios. “La prevención es compleja porque habría que identificar los factores que condicionan el estrés” en esta época en la que varían las horas de estudio e, incluso, se estudia por la noche. Pese a esta complejidad, lo más recomendable es mantener un horario habitual de estudio y de comidas para hacer las ingestas a las mismas horas y tratar de llevar a cabo otras estrategias para combatir ese sentimiento de estrés que conduce a que la comida se convierta en una herramienta para controlar la ansiedad o la tensión por los exámenes.
 
De este modo, es aconsejable poner en práctica otras acciones como “hacer ejercicio físico o alguna actividad física, así como hablar con otras personas para poder descargar todo ese estrés y ansiedad”, según aconseja Gustavo Zaus. Y, por supuesto, tomar también un tiempo de descanso que sea suficiente para que tanto el cuerpo y la mente puedan recuperarse adecuadamente.
 
También se deben mantener los hábitos que son habituales en esa persona y comer según el horario que siempre se sigue, realizando cinco ingestas al día. “No es aconsejable picar entre comidas porque a la larga no es saludable y una persona no está mejor alimentada porque coma entre horas”. Y, por supuesto, estar atento a los posibles descontroles de comida porque pueden favorecer “los atracones que podrían desencadenar en trastornos alimentarios como la bulimia”.
 
Y, aunque en general no hay que seguir más que una alimentación equilibrada y variada, sí es preciso no aumentar el consumo de determinadas bebidas o no tomarlas habitualmente. Es el caso de aquellas que son energéticas o estimulantes, así como las que contienen cafeína porque “se alimenta un círculo vicioso. Por ejemplo, el café es estimulante y puede dar más ansiedad y la persona puede sentirse peor. Además, hay que tener en cuenta que con los estimulantes, en realidad, no aumenta el rendimiento sino que baja por el nerviosismo”, añade el director asistencial del Instituto de Trastornos Alimentarios.
 
Una opinión que también es compartida por Andrés González Bellido porque todas las bebidas estimulantes, colas, con cafeína… “aumentan la tensión y los conocimientos se adquieren bajo un nivel de estimulación que luego cae y los niveles de retentiva y memoria bajan”. También es importante no tomar tranquilizantes porque “disminuyen la memoria” y la capacidad de atención


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