Estudiar una carrera a distancia: la gran oportunidad para formarse

La formación a distancia se ha convertido para muchos en la mejor alternativa por poder compatibilizarla con otras actividades. Pero también es una opción para aquellos que se incorporan por primera vez a la universidad. Y es que el marco de Bolonia ha puesto de manifiesto, además, las bondades de este sistema formativo cuya oferta de grados y posgrados sigue creciendo aunque de forma moderada por la crisis.

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Estudiantes-grado-INEEstudiar a distancia o bien en régimen semipresencial es una opción que cada día es seguida por más estudiantes ante la imposibilidad de desplazarse a las universidades y centros de formación en la que se imparten los grados o títulos de master y posgrado porque se tiene que combinar con el trabajo o con la vida personal y familiar e, incluso, con el estudio de otra carrera. Un factor que contribuye a que este tipo de programas formativos sea especialmente interesante para las personas que tienen una edad superior a los 30 años, que es su perfil mayoritario. [Estudiar un curso a distancia/online]
 
Pero también lo es para los jóvenes estudiantes. De hecho, también aumenta el número de alumnos que acceden a este tipo de formación para iniciar su formación universitaria. Por ejemplo, en la UOC “está creciendo el número de gente joven que accede por primera vez a la universidad. No es lo normal, pero lo que sucede es que somos una institución más afín a la idiosincrasia del joven actual porque nos movemos en un entorno web y de red social que es más habitual para el alumno”, explica Josep María Duart, vicerrector de Posgrado y Formación Continua de la UOC.
 
Los estudiantes optan, sobre todo, por los títulos más tradicionales y que coinciden con los más demandados en la enseñanza presencialcomo los relacionados con la Economía y la Empresa, las tecnologías aplicadas a diferentes sectores, Psicología, Derecho, Educación y Ciencias Ambientales y por masters vinculados, por ejemplo, con la cooperación u ONG’s.
 
No obstante, la oferta formativa es muy amplia. Y, además, cada vez va creciendo más, aunque de forma moderada porque la crisis económica y la reducción de los presupuestos de las universidades dificultan que se puedan poner en marcha nuevas titulaciones. Pese a ello, el próximo curso se podrá estudiar algunos nuevos grados como el de Ciencias Jurídicas de las Administraciones Públicas, que está adaptado al EEES y que podrá cursarse en la UNED o los masters en Ciencias de la Salud en la UOC, dos universidades que son la referencia en  España en esta modalidad formativa.
 
En otros centros que también apuestan por la formación a distancia en España también se ampliará la oferta. Por ejemplo, en la Universidad Europea de Madrid comenzarán a impartirse los grados de Criminología e Ingeniería Informática y el Master en Import-Export Management.
 
Son sólo algunas de las novedades de este tipo de formación que se espera que vaya en alza, sobre todo, en los “masters porque es un alumno más maduro y un grupo de estudiantes más reducido”, indica Encarnación Sarriá, vicerrectora de Ordenación Académica de la UNED, quien añade que “en los grados, sobre todo, en los primeros cursos es también importante tener el apoyo del profesor y proteger el servicio de apoyo presencial”.
 
Para Duart, de la UOC, la formación a distancia está llamada a tener una mayor importancia porque “no se puede concebir la formación si no es de una forma híbrida (presencia y virtual). La modalidad híbrida debe ser el modelo de hoy y del futuro, y el modelo online es el ideal para las personas que trabajan”.
 
Las perspectivas son favorables y, de hecho, es una formación que sigue en alza, incluso en universidades que tradicionalmente han sido presenciales y que están abogando por introducir este tipo de formación como, por ejemplo, la Universidad Europea de Madrid. Para Carmen Magaña, directora de Desarrollo de Negocio Online de la Universidad Europea de Madrid (UEM), “se va a seguir desarrollando, es una tendencia clara y más a medida que se avanza en el contexto de formación a lo largo de la vida de las personas para poder progresar. Los profesionales tienen que apoyarse en su formación”.
 
Precisamente, la UEM es una de las universidades en España que más se está volcando en este tipo de formación con el lanzamiento de la ‘UEM Personal’. Un concepto que comprende diferentes programas de grado y posgrado y algunos créditos de doctorado dentro de un contexto de personalización en el que el alumno decide qué materias cursa de forma presencial u online y en qué tiempo acaba su programa formativo, y que se puso en marcha “porque los profesionales necesitan un modelo flexible de formación y esto se puede conseguir con un modelo mixto u online que permita compatibilizar las actividades profesionales y personales”, explica Carmen Magaña, de la UEM.
 
Además, el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) “ha puesto de relieve las bondades del sistema de educación a distancia y el hecho de que el profesor tenga la misión de guiar el trabajo y orientar al alumno y potenciar el trabajo autónomo. Consolida los pilares de la formación a distancia”, añade Encarnación Sarriá, vicerrectora de la UNED.
 
De hecho, las principales modificaciones que se han hecho en estos programas para adaptarlos al EEES han sido burocráticas, sin necesidad de introducir cambios significativos. “No hemos tenido que realizar cambios en nuestra universidad porque ya estaba preparada para el concepto de Bolonia al trabajar por competencias. Más bien Bolonia se ha adaptado a nosotros”, añade Josep María Duart, de la UOC, universidad que tiene una trayectoria de más de 15 años en la formación online.
 
De la misma opinión es Encarnación Sarriá, quien asegura que “el modelo del EEES es más próximo a la UNED y el desarrollo de tecnologías hace que sea la formación con comunicación más permanente y con más recursos”. No obstante, en esta universidad, el nuevo contexto educativo se ha aprovechado para “mejorar nuestros servicios, compensar el examen crítico con otros elementos de evaluación que complementan la formación del alumno. Se ha potenciado la evaluación continua y se realiza una evaluación del estudiante que no está centrada en un examen crítico al que estábamos más orientados antes”.
 
Y tampoco en la UEM ha habido que hacer cambios sustanciales porque fue “la primera universidad en Madrid, junto con una universidad pública, en implantar el modelo de Bolonia. Ha sido un suma y sigue”, explica Carmen Magaña, de la UEM, quien matiza que los programas online se benefician de algunos objetivos que se plantean en el EEES como ser un polo de atracción de estudiantes y profesionales y “también se facilita la internacionalización –uno de nuestros pilares- al poder tener alumnos de todo el mundo”.
 
Diferentes modelos, pero todos con nuevas tecnologías
 
En el proceso de formación a distancia o en régimen semipresencial, las nuevas tecnologías son clave en todas las universidades que optan por este tipo de programas formativos. “Todo el desarrollo tecnológico es fundamental para la interacción en el proceso de aprendizaje. Cada vez se crean entornos que facilitan el desarrollo de entornos educativos y redes sociales asociadas a la formación”, asegura Carmen Magaña, de la UEM.
 
Además, “la formación superior no puede estar de espaldas a Internet. Los jóvenes lo están usando y es un hecho”, añade Josep María Duart, vicerrector de Posgrado y Formación Continua en la UOC, quien alerta también del error de pensar que “una universidad online es un campus virtual. Hay un modelo de innovación de aprendizaje, una tecnología, unos recursos de aprendizaje y un profesor. Nosotros evaluamos de forma continua y se va interaccionando con el estudiante”.
 
Por ejemplo, en la UEM  se dispone de un campus virtual que lo usan todos los alumnos y profesores y a través de él se dirigen muchas actividades, los foros, se incorporan documentos… Una plataforma que, desde el punto de vista tecnológico, se ha enriquecido “para reforzar la docencia en el campus con la integración de herramientas de seguimiento online, de conferencia y para realizar masterclass, mesas redondas, webinars y facilitar que los alumnos puedan realizar trabajos de forma sincrona con el profesor cara a cara”, según explica Carmen Magaña, de la UEM. También se está apostando por la elaboración de contenidos multimedia de alto nivel con los que el alumno interactúa, así como por mejorar la accesibilidad para que el estudiante pueda acceder desde cualquier dispositivo. “Desarrollamos nuestro modelo bajo el concepto de ‘mobile learning’”.
 
La UNED también se ha apoyado en las nuevas tecnologías. “El libro sigue siendo importante, aunque ahora la red permite actualizar los documentos, tener enlaces, foros, comunicación entre estudiantes y hacer un trabajo más colaborativo”, asegura Encarnación Sarriá, vicerrectora de la UNED, universidad en la que también se dispone de pizarras electrónicas y tablets y se permite la conexión por red a conferencias desde el propio ordenador del estudiante, quien puede seguirlas e, incluso, participar.
 
Un acceso que supone una importante ventaja porque “muchas personas no podían por razones personales acudir a las tutorías que, ahora, se graban y se quedan en un repositorio que se puede consultar”. Esta ventaja, explica Encarnación Sarriá, es aprovechada por muchos estudiantes, sobre todo, los que residen en el extranjero. 

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Cómo aprovechar al máximo el tiempo de estudio

 

Cómo aprovechar al máximo el tiempo de estudio
 
Estudiar una carrera a distancia o en régimen semipresencial no tiene por qué ser más complicado que cuando se asiste todos los días lectivos a clase. No obstante, sí es cierto que hay personas que suelen abandonar este tipo de programas formativos al poco tiempo de empezar.
 
“Mucha gente se apunta y cuando se dan cuenta de que hay un nivel de exigencia caen y abandonan. En la UOC se producen abandonos en el primer semestre por este motivo -entre un 20 y 30%-, pero el resto se gradúan porque tienen una motivación muy alta”, según explica Josep María Duart, vicerrector de Postgrado y Formación Continua en la UOC, quien añade que son personas que “tardan más tiempo en titularse que otros alumnos” porque trabajan o hacen compatible los estudios con otras actividades.
 
Pero para que no se produzcan abandonos y se pueda sacar el máximo provecho al tiempo que se dedica a la formación, pueden seguirse una serie de pautas y consejos. Entre ellos, por ejemplo, figura la necesidad de tener en casa un espacio dedicado sólo a estudiar. “En general, el lugar idóneo para estudiar es la habituación personal”, explica Valentín Martínez-Otero, doctor en Psicología y en Pedagogía y profesor de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid.
 
Esta habitación debe reunir una serie de características para que sea el entorno adecuado. Así, tiene que tener “una buena ventilación, temperatura moderada, espacio suficiente para utilizar el material como libros de texto, consulta, diccionarios, cuadernos, bolígrafos…., mesa y silla apropiadas y sin ruidos que distraigan. Hay que procurar que la habitación se convierta en un centro de trabajo habitual que favorezca la concentración e invite a estudiar”, expone Valentín Martínez-Otero.
 
En el caso de que se comparta habitación o bien no se disponga de un entorno que reúna estas características básicas, siempre hay otras alternativas como las bibliotecas que puedan estar cerca al domicilio. Pero siempre, “tanto si se estudia en casa como si se hace en una biblioteca, hay que conseguir que el lugar resulte familiar y que se asocie con el trabajo académico”, matiza el doctor en Psicología y en Pedagogía.
 
Además, en este tipo de formación es muy importante la planificación del estudio a través de un horario razonado y razonable que permita distribuir adecuadamente las actividades académicas que se tienen que realizar. El tiempo que se va a dedicar a estudiar puede ser variable y cada persona tendrá que fijarlo en función de las tareas académicas que tenga que realizar, así como de la época del curso y de la dificultad de las asignaturas y del resto de su actividad diaria, entre otros factores a tener en cuenta en la planificación de la que depende en gran medida el éxito que se alcance en los estudios.
                 
Pero la planificación debe ser también lo suficientemente flexible para poder asumir imprevistos, aunque “hay que evitar el peligro de confundir flexibilidad con falta de compromiso que lleva a incumplir sistemáticamente las obligaciones”, afirma Valentín Martínez-Otero.
 
Y, además de flexible, la planificación tiene que ser personal y adaptada a las necesidades, intereses, ritmo de aprendizaje, posibilidades, limitaciones y circunstancias de cada persona, tratando de que sea un plan atractivo y de que “no se perciba como una carga pesada”.
 
Igualmente, tiene que ser una planificación realista para que pueda cumplirse porque “de nada sirve trazar un plan muy ambicioso si es irrealizable. Es preferible comenzar por un plan sencillo en el que se propongan metas alcanzables para después aumentar de forma progresiva el nivel de exigencia”, asegura el profesor de la Universidad Complutense, quien añade que también debe ser equilibrada para distribuir racionalmente el tiempo de estudio y evitar períodos prolongados de inactividad y los ‘atracones’ de última hora.
 
Y es que una buena planificación conlleva una serie de ventajas para el estudiante puesto que permite distribuir el tiempo de forma razonable para que se puedan desarrollar todas las actividades y responsabilidades cotidianas (familiares, sociales, estudio, ocio…), además de aprovechar el tiempo, ahorrar energía y mejorar el rendimiento. Igualmente, ayuda a consolidar el hábito de estudio y favorece el cumplimiento de los compromisos adquiridos lo que, a su vez, se traduce en una mayor satisfacción personal. También proporciona más seguridad.
 
Ahora bien, es muy importante “tener la costumbre de estudiar todos los días y no sólo cuando se acerca el período de exámenes”, indica Valentín Martínez-Otero. “Es preferible estudiar a la misma hora, puesto que el cuerpo se acostumbra y es recomendable, por ejemplo, introducir pequeños descansos que favorezcan la recuperación, permitan mantener la concentración y faciliten la consolidación de lo aprendido”. Por ejemplo, “da buenos resultados descansar aproximadamente diez minutos cada hora de estudio, si bien puede haber variaciones interindividuales”.
 
Y, sobre todo, es conveniente tener disciplina, autonomía y constancia, tres elementos que son fundamentales y que se deben tener muy en cuenta a la hora de optar por este tipo de formación, dado que en caso contrario “es fácil que el estudiante no alcance los objetivos. Por tanto, hay que tener hábito de estudio y rentabilizarlo mediante técnicas generales de estudio. Es bueno recurrir al tutor del curso cuando surjan dudas”, asevera el profesor de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid.
 
A pesar de estas pautas, hay alumnos que a lo largo del curso pueden presentar alguna desmotivación, una situación que puede evitarse manteniendo el contacto con los alumnos y los profesores. “Es bien sabido que las situaciones colaborativas favorecen los lazos interpersonales entre compañeros, al tiempo que se acrecienta la satisfacción en los entornos educativos virtuales”, explica el doctor en Psicología y en Educación y autor del libro ‘La inteligencia afectiva’.
 
Un contacto con alumnos y profesores que ahora es más fácil de realizar gracias a las nuevas herramientas y servicios que se han introducido en las universidades y con los que se consigue, además, evitar que el alumno se sienta perdido y, por lo tanto, se desmotive.
 
Entre ellas, por ejemplo, destaca la figura del tutor, “que acompaña al estudiante durante toda su carrera y sabe lo que le sucede a la persona, si se ha cambiado de trabajo, si está esperando un hijo… o cualquier otra situación ante la que el tutor le ayuda para que se matricule en lo que realmente va a poder cursar y no se frustre”, indica Josep María Duart, vicerrector de la UOC, quien asegura que “el tutor aporta más motivación”.
 
Además, según Duart, en la motivación del alumno también desempeña un papel importante la tecnología que se emplea en las plataformas o sistemas educativos a distancia. “La tecnología debe ser transparente y que no sea un problema para el alumno para que se pueda ‘enganchar’”.
 
En este sentido, es imprescindible conocer el entorno de trabajo. Siempre es conveniente que se pueda hacer algún curso, seminario o disponer de un manual de “cómo se estudia, cómo se navega por el campus, cómo se van a hacer las actividades… Que tengan una orientación metodológica”, indica Carmen Magaña.
 
E igualmente relevante es utilizar el ‘aula virtual’ porque es el “día a día y donde se dan las indicaciones, las notas, están los foros, los post y el alumno puede participar enviando sus opiniones, presentar sus dudas, leer los mensajes de otros compañeros y del profesor. Supone un esfuerzo, pero se consigue un mayor desarrollo y también se conecta mejor y se ‘engancha’ y se trabaja más”, explica Carmen Magaña, directora de Desarrollo de Negocio Online de la Universidad Europea de Madrid.
 
Y, por supuesto, está el rol del profesor, quien facilita al alumno la resolución de las dudas y cómo puede realizar actividades, además de promover su participación y la cohesión del grupo, evitando que el alumno se sienta solo”, asegura Magaña. “Se trata de que se cree un clima de clase”.

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