Drogas inteligentes: verdades, mentiras y otras alternativas

El estudio de sustancias que mejoren las capacidades intelectuales ha avanzado notablemente en los últimos años. Aunque no existe aún ninguna píldora mágica, las numerosas investigaciones que se están realizando en torno a enfermedades degenerativas como el Alzheimer o la demencia senil, han descubierto una serie de medicamentos que, al aplicarse en personas sanas, reducen el riesgo de padecer estas enfermedades en el futuro, a la vez que incrementan sus capacidades intelectuales en el presente.

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Durante mucho tiempo se ha creído que ciertas habilidades como la concentración, la memoria o, incluso, la inteligencia nos venían determinadas al nacer y permanecían invariables hasta que, por motivos de la edad, empezaban a deteriorarse. Recientes estudios han rechazado esta teoría. Por poner sólo un ejemplo, psicobiólogos de la Universidad de Barcelona y de la Autónoma de Madrid han registrado un incremento de más del 15% en el rendimiento intelectual de los adolescentes simplemente por seguir una dieta.


 


Los medicamentos que ayudan a mejorar la capacidad intelectual son conocidos como ‘drogas inteligentes’ (smart drugs) o nootrópicos. Es importante precisar que el término ‘droga’ puede resultar equívoco, ya que la mayoría de estas sustancias no son ilegales. Plantas, alimentos, vitaminas, minerales, aminoácidos y fármacos pueden mejorar el rendimiento intelectual. Sin embargo, el tabú que existe en torno a estas sustancias provoca una falta de información que puede tener consecuencias muy negativas, como la compraventa de los mismos en el mercado negro, lo que supone una ausencia total de garantías y el desconocimiento de datos fundamentales, como el origen o la composición del producto.    


 


Pero, ¿qué pasaría si existiera realmente un medicamento que aumentara de forma notable nuestra capacidad intelectual? ¿Sería lícito utilizarlo o estaríamos haciendo trampas? Los deportistas tienen prohibidas un sinfín de sustancias que mejorarían sus marcas y rendimiento físico, aunque normalmente a costa de su propia salud.


 


Quizás en un futuro no muy lejano los estudiantes tengan que pasar controles antidoping en los exámenes de selectividad, en las oposiciones o en la universidad, como ya hacen los profesionales del ajedrez. La adopción de este tipo de controles por la Federación Española de Ajedrez fue una condición necesaria para conseguir el reconocimiento del ajedrez por parte del Comité Olímpico. Aún así, el dopaje puede ser efectivo para un deporte basado en el esfuerzo intelectual, mediante sustancias que aporten resistencia, que propicien la concentración y la atención, que ayuden a relajarse…


 


DROGAS INTELIGENTES


 


Hasta la publicación, a comienzos de 2005, del libro ‘Drogas Inteligentes. Plantas, nutrientes y fármacos para potenciar el intelecto’ (Editorial Paidotribo) de Juan Carlos Ruiz Franco, encontrar información en castellano sobre las ‘smart drugs’ era prácticamente imposible. Ruiz Franco, profesor de Filosofía y nutricionista deportivo, describe las propiedades y formas de uso de las sustancias más utilizadas como tranquilizantes, estimulantes o potenciadores cognitivos.


 


Muchos estudiantes, opositores y trabajadores recurren habitualmente a algún tipo de medicamento que les ayuden a concentrarse mejor. A veces, estas sustancias contienen propiedades adictivas, y cuando dejan de tomarlas se ven incapaces de estudiar o trabajar a pleno rendimiento.


 


Los estimulantes son las sustancias preferidas por los estudiantes, por su capacidad para aumentar la vigilia, la euforia, dan la sensación de reducir la fatiga, consiguen relajar la musculatura bronquial, además de proporcionar un mayor aporte sanguíneo del músculo.


 


Lamentablemente, su uso tiene otros tantos efectos negativos: taquicardia, arritmia, crean dependencia, su uso continuado obliga a aumentar las dosis para obtener el mismo efecto, alteran la temperatura corporal, hacen trabajar más al corazón, lo que podría causar un colapso circulatorio, fallos respiratorios, pérdida de apetito, ansiedad, etc. En Estados Unidos, se estima que entre el 8 y el 36% de los estudiantes usan medicamentos estimulantes que requieren prescripción por razones no médicas.


 


El estimulante más utilizado en el mundo es la cafeína. Se absorbe rápidamente, alcanza los niveles máximos en sangre a los 60 minutos y sus efectos tienen una duración de 2 a 12 horas. La dosis recomendable es de 300 mg. de cafeína al día, pero con una sola taza de café estamos ingiriendo unos 85 mg. En grandes dosis, los efectos secundarios podrían ser muy nocivos, lo que es especialmente preocupante teniendo en cuenta que produce tolerancia, es decir, que, al consumirla habitualmente, es necesario aumentar la dosis para conseguir los mismos efectos que al principio.


 


Katovit era, tanto por su facilidad de acceso como por su asequible coste, uno de los medicamentos más utilizados en época de exámenes. Estaba indicado para trastornos generales debidos a la edad avanzada (cansancio físico precoz, disminución del rendimiento mental, debilitación de la capacidad de concentración), trastornos de convalecencia de intervenciones quirúrgicas, enfermedades y partos, estados de agotamiento por diversas causas (exceso de trabajo, entre otras) y debilidad circulatoria. Aunque siguiendo las dosis adecuadas de Katovit lo normal era que no tuviera efectos secundarios, en algunos casos podía provocar taquicardia, insomnio o estados de agitación.


 


A pesar de que se creía que estimulaba la capacidad de aprendizaje y de concentración, diversos estudios realizados antes de su desaparición, a principios de 2001, no encontraron ninguna evidencia de esta teoría.


 


Los motivos por los que los laboratorios FHER, fabricantes de Katovit, dejaron de producir el medicamento son, por un lado, que la desviación de su uso dañaba su imagen de marca y, por otro, que los estudios clínicos demostraron que sólo servía como efecto placebo en cuanto al uso terapéutico que se le había asignado.


 


Un estudio elaborado por un grupo de estudiantes de medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, presentado en el XXIII Minicongreso de Farmacología y Terapéutica, analizaba la utilidad de los noótropicos para los estudiantes. Las autoras del estudio realizaron un seguimiento durante tres semanas de un pequeño grupo formado por 40 estudiantes de medicina que tomaban dos pastillas diarias de Katovit en semanas alternas. Para valorar los posibles efectos en el aprendizaje, se realizó a cada sujeto un test ocho veces.


 


Los resultados de los test mostraron una ligera mejoría a lo largo de las tres semanas pero que no se correspondía con la toma de las pastillas de Katovit. Las autoras concluyeron que esta mejora se debió al efecto periodo, es decir, que los estudiantes habían aprendido a realizar el test a base de repetirlo. Sin embargo, un 50% de la muestra declaró haber notado mejoría gracias al Katovit, como mayor concentración y rendimiento y menos cansancio.


 


Ante la retirada del mercado de Katovit, los jóvenes con mayor o menor dependencia del producto tuvieron que buscar un sucedáneo que les proporcionara los mismos efectos. Navegando por Internet es sencillo encontrar multitud de chats donde los estudiantes se aconsejan cuáles son las mejores alternativas. La mayoría de los medicamentos recomendados en estos foros, no sólo es que no consigan los efectos esperados, sino que pueden resultar perjudiciales para la salud.


 


Aparte de Katovit, los estudiantes suelen utilizar otros medicamentos o complejos vitamínicos principalmente en los momentos del año con más estrés y trabajo, como por ejemplo:


 


- Berocca: una combinación específica de vitaminas del complejo B, vitamina C y minerales esenciales que ayuda a la actividad mental diaria, no contiene excitantes y puede ser administrado todo el año, sin necesidad de periodos de descanso.


 


- Memorex: el medicamento de la farmacéutica Montpellier se expide bajo receta. Está indicado para casos de astenia psicofísica, disminución del rendimiento intelectual y estados carenciales y de estrés.   


 


- Forcemil: recomendado para la prevención de estados carenciales de vitaminas y sales minerales, compensando las deficiencias que pudieran producirse en casos de alimentación inadecuada, regímenes alimenticios, convalecencias y estados de agotamiento físico o intelectual. Se vende sin receta médica y no se debe tomar de forma continuada.


 


- Memorino: facilita la utilización de la glucosa por las neuronas cerebrales y las protege de una posible hipoxia. Se receta en casos de pérdida de memoria, astenia, trastornos psicomotores, alteraciones del estado de vigilia, retraso de la madurez mental de la infancia, retrasos escolares, dificultades de aprendizaje, o síndrome de fatiga, entre otros.


 


- Tomevit: un activador específico del crecimiento que se utiliza en casos de anorexia (estimula el apetito), trastornos del desarrollo y crecimiento de los niños, astenia y delgadez, senectud o convalecencias, estados de debilidad y agotamiento. 


 


- Modafinil: se comercializa para tratar la narcolepsia en países como Estados Unidos, Inglaterra, Alemania o India, entre otros. Se usa para eliminar la necesidad de dormir. También se utiliza como nootrópico, ya que se cree que aumenta las capacidades mentales.


 


- Ritalin: es la marca comercial para el mitelfenidato, un medicamento que se receta a jóvenes con niveles anormalmente altos de actividad o con trastorno por déficit de atención /hiperactividad (ADHD, por sus siglas en inglés). Sin embargo, muchos jóvenes sanos lo utilizan para aumentar su concentración durante los exámenes.


 


Los estimulantes por excelencia son las anfetaminas. Tanto estudiantes, como deportistas o transportistas que necesitan permanecer alerta en la carretera, han optado por este tipo de medicamentos por sus espectaculares efectos reduciendo la fatiga y la necesidad de dormir. Se absorben rápidamente y, durante unas dos horas, producen una sensación de euforia y aumentan la capacidad motora. Pero la extendida idea de que el uso de anfetaminas aumenta el rendimiento de estudio es errónea, ya que aumentan los errores en comprensión y esquematización.


 


Los ampakines, una clase de drogas utilizadas para tratar la debilitación de la memoria por motivo de la edad, promueven la producción de acetilcolina, un neurotransmisor del cerebro que se cree juega un papel muy importante en la formación de la memoria. Diversos estudios muestran que pueden mejorar aspectos de la memoria en un 20%  en jóvenes sanos.


 


Gary Linch, investigador de la Universidad de California, realizó a principios de los años 90 diversos estudios sobre el efecto de los ampakines en ratas. Los resultados demostraron que los efectos de esta droga para reducir la pérdida de memoria relativa al proceso de envejecimiento siguen notándose incluso después de que la droga haya desaparecido del cuerpo. Esto se debe a que los ampakines estimulan la producción de una proteína natural en el cerebro, necesaria para la formación de la memoria a largo plazo.


 


DIETA


 


Una buena alimentación es básica para nuestro cerebro y sistema nervioso. El hierro, por ejemplo es imprescindible para que el cerebro lleve a cabo correctamente sus funciones. Los niños y adolescentes cuyas dietas son pobres en hierro obtienen peores resultados en matemáticas que el resto de niños, según un estudio realizado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Rochester, en Nueva York. Este mineral es el responsable de que la hemoglobina transporte, en los glóbulos rojos, el oxígeno a todos los tejidos del organismo. Para alcanzar el consumo mínimo de hierro recomendado, unos 15 gramos al día, nuestra dieta debe contener carnes, mariscos, frutos secos y legumbres. Se recomienda acompañar estos productos con frutas ricas en vitamina C, que  mejoran la absorción de hierro.

Los estudiantes que tienen por costumbre saltarse el desayuno rinden menos en la escuela. La primera comida del día proporciona la energía necesaria para afrontar las tareas matinales. Es recomendable evitar la bollería industrial, los refrescos o las bebidas estimulantes, como el café, y sustituirlos por pan, leche, cereales o frutas. Tomar algo dulce a media mañana ayuda a mantener los niveles de glucosa.


 


A la hora de la comida, huevos, carne roja o vísceras son la mejor elección para consumir colina, miembro de la vitamina B que aumenta los niveles de acetilcolina en el cerebro, un neurotransmisor del cerebro. La falta de colina puede producir desajustes en el cerebro que se manifiesten en forma de conductas no apropiadas, problemas emocionales y falta de memoria. La colina puede encontrarse también en la soja, coles, garbanzos, lentejas, arroz o lechuga. Otra forma de conseguir colina es a través de suplementos, o en forma de granos de lecitina de soja.   


 


Algunas teorías sugieren también que ácidos grasos omega-3 tienen efectos beneficiosos sobre el cerebro. Los omega-3 se encuentran en alta proporción en pescados azules, como la sardina, y en algunas fuentes vegetales (semillas de lino, cañamones y nueces).


 


Diferentes estudios han analizado la relación entre el consumo de una dieta rica en antioxidantes y ciertas enfermedades, algunas de ellas relacionadas con el proceso de envejecimiento. Muchos alimentos son ricos en antioxidantes, como las frutas, las legumbres, los cereales integrales y las hortalizas, por lo que con seguir una dieta equilibrada, como la mediterránea, no es necesario, ni recomendable, una suplantación diaria.


 


De postre, un yogurt es la mejor elección para ayudarnos a afrontar el estrés de la tarde. El yogur contiene un aminoácido llamado tirosina, necesario para la producción de los neurotransmisores dopamina y noradrenalina, entre otros. La dopamina aumenta la concentración y la noradrenalina produce un estado de alarma. Algunos estudios han demostrado que la tirosina puede mermarse en situaciones de mucho estrés, mientras que suplementar su ingesta mejora la alerta y la memoria.


 


Es importante evitar el consumo de azúcares refinados. El azúcar roba nutrientes al organismo, especialmente la vitamina B, que es indispensable para el correcto funcionamiento del sistema nervioso. La escasez de vitamina B en nuestro organismo puede provocar problemas físicos y mentales. 


 


FITOTERAPIA


 


La fitoterapia es la ciencia que estudia la utilización de las plantas con finalidad terapéutica. Muchas plantas y remedios que utilizaron los antiguos egipcios, griegos o romanos continúan utilizándose hoy en día.


 


Ginkgo Biloba es conocido por sus propiedades para mejorar las funciones cerebrales. De sus hojas se obtiene un extracto que posee flavonoides, y que al ingerirse aumentan la circulación sanguínea central y periférica. Esto supone una irrigación más eficiente de los tejidos orgánicos, lo que resulta muy beneficioso especialmente para las personas mayores, ya que sus organismos pierden la capacidad de irrigar adecuadamente los tejidos, principalmente los del cerebro. Como consecuencia de esta pérdida, las personas mayores comienzan a perder la memoria, se sienten más cansadas, confusas, con tendencia a la depresión y la ansiedad.


 


El consumo de Ginkgo Biloba reduce estos síntomas y, además, tiene una función oxigenadora a nivel cerebral, porque aumentan la utilización de la glucosa y la producción del Adenosín trifosfato. Actualmente, se está estudiando el uso del Ginkgo biloba como coadyuvante en el tratamiento del mal de Alzheimer, la demencia senil y la enfermedad de Parkinson.


 


El romero se indica en casos de agotamiento nervioso. Es una planta muy rica en principios activos y su acción se ejerce sobre casi todos los órganos. Su contenido en aceite esencial (pineno, canfeno, cineol, borneol, alcanfor), le confiere una acción tónica y estimulante sobre el sistema nervioso, circulatorio y corazón. Además es colerético, colagogo, antiespasmódico, diurético, emenagogo y antigonadotrópico.


 


También la planta herbácea Vincapervinca, de la familia de las apocináceas, se recomienda para estimular las capacidades cerebrales. Entre sus muchas propiedades, destaca su capacidad vasodilatadora cerebral y coronaria, analgésica e hipotensora. Está indicada para casos de insuficiencia circulatoria cerebral, ya que puede aumentar el riego sanguíneo cerebral hasta en un 20%.


 


El conocido Pharmaton Complex, que ayuda a acabar con el cansancio, es una fórmula de vitaminas, deanol, minerales y extracto estandarizado de ginseng. El ginseng estimula el sistema nervioso central, lo que se traduce en una mayor resistencia al cansancio y una mejora del tono cardiocirculatorio.


 


TRUCOS PARA MEJORAR LA CAPACIDAD INTELECTUAL


 


Aparte de las drogas, la dieta y los suplementos vitamínicos, existen otras muchas formas para impulsar tus habilidades intelectuales. Según un estudio realizado por Frances Rauscher, psicólogo de la Universidad de Wisconsin, en Oshkosh, escuchar a Mozart mejora la capacidad matemática y espacial de las personas. Los estudios que se han realizado con ratas han tenido unos efectos muy parecidos.


 


El problema es que al escuchar una sonata de Mozart no todas las personas obtienen los mismos resultados. Una opción más fiable es recibir lecciones de solfeo, ya que, según los estudios, mejora el razonamiento espacial. En un test de inteligencia realizado a niños de seis años, aquellos que asistían a clases de música sacaron entre 2 y 3 puntos más que el resto de sus compañeros.


 


Mucho más entretenido es, sin duda, jugar al videojuego ‘Braintraining del Dr. Kawashima: ¿Cuántos años tiene tu cerebro?’. En Japón, Nintendo ha vendido ya 1,4 millones de copias y, en Europa, ha sido uno de los regalos estrella estas Navidades. El juego incluye diferentes test que han sido diseñados con la ayuda del conocido neurólogo Prof. Kawashima. Los ejercicios, de aritmética, lectura y test de memoria, son rápidas tareas que estimulan el cerebro. Según Nintendo, jugar unos minutos al día de manera regular estimula partes del cerebro relacionadas con el razonamiento, la creatividad y la concentración.


 


Más baratas son las tradicionales, pero muy efectivas, reglas nemotécnicas. Las reglas nemotécnicas son una serie de trucos, casi siempre lingüísticos, que facilitan la memorización. Una de las más conocidas ha sido utilizada durante años por los profesores para enseñar la primera línea de la tabla periódica de los elementos químicos. Seguro que muchos recordarán que la frase “La BBC no funciona” es la regla nemotécnica para recordar Litio-Berilio-Boro-Carbono-Nitrógeno-Oxígeno-Fluor-Neón. Cuanto más se utilizan estas reglas, más fácil resulta tanto idearlas primero, como recordarlas después.


 


Adnan Mahendran, un joven superdotado marroquí, utiliza un curioso sistema para efectuar complejas operaciones de cálculo mental. Su secreto consiste en asociar un color a cada número del 0 al 9. Con tan sólo 11 años, Adnan es capaz de multiplicar hasta 15 cifras por 15 cifras y de efectuar divisiones con una extraordinaria rapidez. 


 


Si eres de los que no te olvidas la cabeza porque la tienes pegada al cuerpo, lo mejor es que introduzcas una serie de rutinas en tu día a día que te ayuden a poner un poco de orden en el caos. Dejar siempre las llaves en el mismo sitio o apuntar en una hoja las tareas pendientes aunque sólo sea para fijarlas mejor en tu mente puede ser un buen comienzo. Aunque parezca una tontería, el simple hecho de decidir prestar más atención a todo lo que te rodea puede suponer una importante diferencia.



Practicar un poco de deporte varios días en semana puede también mejorar el aprendizaje, el razonamiento abstracto o la concentración hasta en un 15%. El ejercicio proporciona oxígeno extra y promueve la creación de nuevas neuronas.


 


¿Imaginas el caso contrario, que mediante ejercicios mentales pudiéramos estimular nuestro cuerpo? En 2001, un grupo de investigadores de la Cleveland Clinic Foundation de Ohio pidió a los sujetos de su experimento que, durante 15 minutos al día, pensaran en ejercitar sus bíceps. Después de 12 semanas, los brazos de los participantes eran un 13% más fuertes.


 


Para terminar, destacar la importancia del sueño en el proceso de aprendizaje. Cuando llega la época de exámenes, una actitud muy común entre los estudiantes es aumentar las horas de estudio en detrimento del tiempo dedicado a dormir. Y, sin embargo, este es el peor error que podrían cometer. Al dormir, nuestro cerebro sigue trabajando, aumenta su rendimiento, la memoria mejora y hasta puede aumentarse la creatividad.


 


 


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