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27/03/2007
Un índice de aprobados en torno a la mitad de los candidatos no es precisamente una cifra que anime al optimismo, particularmente si se compara con el índice que registra la vía convencional, situada por encima del 90%. Y es que, retomar los estudios tras años de inactividad requiere del interesado enfrentarse a barreras muy complicadas, tales son, fundamentalmente, la falta de hábito –sobre todo aquellas personas que no han desarrollado actividades que exijan esfuerzo intelectual-, la escasez de conocimientos, la poca disponibilidad por motivos de trabajo y familia, a lo que hay que unir el limitado número de plazas universitarias destinadas a este colectivo. No es extraño que muchos sucumban ante tesitura tan adversa.
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