Smartphones: aprendizaje al alcance de la mano

Llamar, mandar mensajes, tomar fotografías y ahora también aprender. El teléfono móvil, nuestro compañero inseparable del día a día, cada vez nos ofrece más funcionalidades. Una de ellas es la posibilidad de aprender dónde y cuándo queramos, aprovechando cualquier rato libre para repasar una lección, escuchar una clase en inglés o realizar test matemáticos. Todo un mundo de conocimientos que cabe en nuestro bolsillo.

Patricia Jiménez Redacción Aprendemas - 18/07/2011

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Smartphones: aprendizaje al alcance de la mano

Se conoce al m-learning, o aprendizaje electrónico móvil, como la metodología de enseñanza y aprendizaje que se realiza a través de cualquier dispositivo móvil, ya sea teléfonos móviles, agendas electrónicas, reproductores MP3, tablets PC o, en general, cualquier aparato que disponga de conectividad inalámbrica. La interactividad elimina cualquier dependencia de lugar y espacio y permite una formación continua, sin límites.

El m-learning ha comenzado a desarrollarse a medida que el público se ha ido acostumbrando a acceder a Internet a través de su dispositivo móvil. En este proceso han jugado un papel crucial los smartphones, que es el término con el que se conoce a los teléfonos móviles que ofrecen más funciones que los móviles tradicionales. Según un estudio de la consultora Gartner, los smartphones superan al resto del mercado de teléfonos móviles y sus ventas, que se sitúan en torno al 23,6% de las ventas totales en el primer trimestre de 2011, suponen un aumento del 85% respecto al año anterior.

En cuanto a los tablets PC, otra de las piedras angulares en las que se basa el m-learning, las cifras indican que están en plena expansión. Decenas de fabricantes tratan de competir con Apple, hasta ahora la gran dominadora del mercado con casi 15 millones de unidades vendidas de su iPad en 2010. Y las previsiones apuntan a que podría llegar a vender 40 millones de unidades en 2011.

El uso cada vez más cotidiano de estas tecnologías móviles ha propiciado un desarrollo paralelo de sistemas de aprendizaje móvil. En cualquier momento una persona puede ver el vídeo de una clase de la universidad, escuchar una lección de idiomas o realizar ejercicios online. Pero la movilidad también tiene una serie de inconvenientes, ya que la concentración y la tranquilidad de la que normalmente dispones con el aprendizaje tradicional no es posible si te encuentras en una cafetería bulliciosa o pendiente de subirte a un tren abarrotado. Es por esto que el m-learning está considerado más como un complemento a la formación tradicional que como un medio de aprendizaje en sí mismo.

El aprendizaje móvil resulta, sin duda, muy atractivo tanto para los estudiantes como para los centros educativos. En primer lugar, supone la integración de las nuevas tecnologías en los métodos de enseñanza en una sociedad que cada vez está más acostumbrada a las innovaciones tecnológicas. Además, el reducido tamaño de estos dispositivos y su alta capacidad de almacenaje permiten disponer de más material en un aparato ligero y manejable. Por otro lado, las diferentes funciones que ofrecen estos dispositivos permiten que la oferta de formación sea más completa, integrando vídeos, imágenes, audio y texto para facilitar el aprendizaje.

El informe Horizon 2011, elaborado por New Media Consortium (NMC), EDUCASE Learning Initiative (ELI) y Consortium for School Networking (CoSN), identifica las nuevas tecnologías y su repercusión en la enseñanza universitaria. Según este informe, los dispositivos móviles como tecnología emergente para la enseñanza y el aprendizaje son a día de hoy una realidad en sí mismos, como demuestra la existencia de innumerables aplicaciones para el auto-estudio, referencias, ejercicios y prácticas, trabajo de campo e investigación en cientos de disciplinas. Además, destaca el estudio, la informática móvil permite que herramientas muy simples puedan ser fácilmente integradas en las actividades de clase sin necesidad de personal de apoyo en TIC, como con Twitter por ejemplo, cuyo uso es cada vez más común como herramienta de discusión en clase.

Algunos ejemplos de éxito

Son cientos los proyectos educativos que han demostrado el enorme potencial del m-learning en el aprendizaje y cada vez son más las escuelas, empresas, museos u organismos públicos que se han fijado en este novedoso sistema para desarrollar sus propias acciones formativas. La iniciativa europea m-Learning Projectya destacó hace casi una década la eficacia de los dispositivos móviles para fomentar el estudio. El proyecto, que comenzó en 2001, presentó a 250 jóvenes de varios países europeos dispositivos portátiles programados con juegos y materiales educativos. El 80% consideró que estas aplicaciones podían servirles para mejorar su nivel de lectura, ortografía y matemáticas. Además, el hecho de poder aprender de manera independiente y a su propio ritmo, favorecía su concentración y contribuyó a mejorar la confianza en sí mismos. El estudio destaca especialmente el efecto del m-learning entre aquellas personas que fracasaron con los métodos educativos tradicionales.

En un programa piloto del Colegio Comunitario Houston llevado a cabo en 2009 se comparaba los hábitos de estudio de dos grupos de estudiantes matriculados en el mismo curso de anatomía. El grupo al que se le distribuyó dispositivos móviles trabajaba en el curso durante los tiempos muertos antes de una reunión o de una clase, por lo que sumaron un total de horas de estudio superior al otro grupo. En este mismo sentido, la Universidad de Waterloo hizo pruebas de entrega de materiales para cursos online con la plataforma BlackBerry y detectó un aumento de tiempo de acceso a los materiales de curso y unos niveles más altos de colaboración con compañeros de clase.

Algunos centros han desarrollado sus propias aplicaciones, como la Universidad Purdue, que favorece que los estudiantes utilicen sus dispositivos móviles para contribuir a los debates, preguntar y responder preguntas y responder a comentarios del profesor por medio de su aplicación Hotseat, pero también a través de Facebook, Twitter o la mayoría de los dispositivos móviles. En la Universidad de Texas (Dallas), los alumnos de un curso de historia usaban Twitter para discutir temas de curso durante la clase y para estimular la participación de todo el grupo, los tweets (entradas a Twitter) se mostraban en una gran pantalla.

La red social Facebook también ha contribuido a fomentar el estudio entre sus usuarios con la “Schools App”, una herramienta para que los estudiantes puedan crear una comunidad de estudio con sus compañeros. Esta aplicación, que cuenta con apoyo de la Fundación Bill y Melinda Gates, está orientada a aquellos alumnos que cursan su primer año de carrera universitaria para facilitarles el proceso de adaptación y evitar así la deserción universitaria en Estados Unidos.

A nivel empresarial, son ya numerosas las empresas que han visto las posibilidades del m-learning en la formación de sus empleados. Telefónica Móviles España es una de las pioneras en este campo, a través de cursos desde terminales con tecnología i-mode o PDA. Este sistema está especialmente orientado para los empleados que no disponen de ordenador en casa o no desarrollen su actividad ante un PC. La formación desarrollada por la compañía a través de los dispositivos móviles está centrada principalmente en la llamada microformación, que consiste en cursos breves muy específicos orientados a dar respuesta rápida a unas necesidades concretas, y en servir de refuerzo a los cursos e-learning o presenciales, mediante resúmenes, ejercicios, cuestionarios y prácticas complementarias.

Ventajas y desventajas del aprendizaje móvil

Según un análisis sobre el potencial del m-learning realizado por ISEA S.Coop. las principales ventajas del m-learning desde un punto de vista funcional son la posibilidad de aprender en cualquier momento y en cualquier lugar (aprendizaje anytime & anywhere), la interacción instantánea entre alumno-profesor, una mayor penetración (la telefonía móvil está al alcance de muchos), una tecnología más barata (el coste de un dispositivo móvil es notablemente inferior al de un PC), una mayor accesibilidad (acceso cada vez más común a Internet), una mayor portabilidad y funcionalidad, la posibilidad de un aprendizaje más colaborativo (formando grupos, compartiendo respuestas, aportando información, etc.) así como exploratorio (aprender sobre el terreno, explorando, experimentando y aplicando a la vez que se aprende la lección).

Desde un punto de vista pedagógico, el m-learning puede ser utilizado para incentivar experiencias de aprendizaje independientes o grupales, permite a los docentes que envíen recordatorios a sus estudiantes sobre plazos de actividades o tareas a los alumnos así como mensajes de apoyo y estímulo, hace que el aprendizaje sea algo menos formal, permite que los estudiantes permanezcan enfocados y calmados durante las sesiones de clases por períodos más largos, enriquece y proporciona variedad a las lecciones o cursos convencionales, etc.

En la otra cara de la moneda encontramos que las limitaciones del m-learning son las mismas que las inherentes a los propios dispositivos móviles: duración de la batería, tamaño del dispositivo, resolución de la pantalla, coste de las tarifas de acceso a datos o baja velocidad de procesamiento, por citar los más comunes. Asimismo, hay que tener en cuenta la dificultad de adaptar los contenidos educativos a este tipo de aparatos.

La oferta de aplicaciones móviles para aprender es cada vez más amplia y variada. Idiomas, matemáticas, ciencias, música, arte… sea cual sea nuestra afición no es difícil encontrar la aplicación adecuada para desarrollarla. Podemos acudir directamente a los centros educativos para ver qué aplicaciones ofrecen, o buscar por temas en las tiendas de dispositivos para móviles, como la App Store de Apple, el Marketplace de Windows, Android Market de Google,  el App World de Blackberry o Ovy de Nokia. Incluso Yahoo ha incluido una pestaña dedicada únicamente a la búsqueda de aplicaciones para iPhone y Android, y pretende ampliar este índice de aplicaciones móviles con las de tablets como el iPad o de otras tiendas móviles como las de Samsung o Nokia.

A principios de año Apple anunció que su tienda de aplicaciones había superado los 10.000 millones de apps descargadas por los más de 160 millones de usuarios de iPhone, iPod touch e iPad de todo el mundo. Y aunque Apple lidera por el momento el mercado de las aplicaciones móviles, el Marketplace de Windows Phone 7 le pisa los talones y ha alcanzado la cifra de 20.000 aplicaciones prácticamente al mismo ritmo que lo alcanzó la Apple Store en su momento (8 meses), mientras que Android tardó en conseguirlo más de un año con el Android Market y Blackberry App World tardó prácticamente dos años.

 

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