El aprendizaje de los niños no debe “tomarse vacaciones” en verano

Según un estudio del Centro de Aprendizaje de Verano de la Universidad Johns Hopkins, cuando comienza el curso, los profesores pierden mucho tiempo volviendo a enseñar a los niños los conceptos que han olvidado durante el verano. Tras el periodo estival, la pérdida de conocimientos matemáticos puede valorarse en un retraso de 2,6 meses. En el caso de la lectura, existe una importante diferencia entre la pérdida de conocimientos de los niños en función de su situación económica.

Patricia Jiménez - Redacción Aprendemas - 29/07/2007

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La misi?n del Centro de Aprendizaje de Verano de la Universidad Johns Hopkins, situada en la ciudad estadounidense de Baltimore (Maryland), es crear oportunidades de aprendizaje de calidad para la gente joven en verano. El Centro pretende expandir estas oportunidades entre los ni?os y j?venes desfavorecidos para disminuir las ?diferencias de rendimiento?, un concepto que hace referencia a las diferencias desde el punto de vista acad?mico o educativo entre grupos de estudiantes, seg?n su raza, sexo, etnia o estatus socio-econ?mico.

El Centro anima a los padres a continuar la educaci?n de sus hijos durante este periodo simplemente cambiando peque?os h?bitos, como apagar la televisi?n para hacer una visita a la biblioteca p?blica, manteniendo as? sus mentes activas y ocupadas fuera del colegio.

Desde 1906, diferentes l?neas de investigaci?n han analizado los efectos de las vacaciones de verano en el aprendizaje. Un resultado com?n de estos estudios es que los estudiantes obtienen peores puntuaciones en tests estandarizados al final del verano que al principio, antes de comenzar las vacaciones.

Impacto en la diferencia de rendimiento

Una investigaci?n realizada en 1996 por los soci?logos Kart Alexander y Doris Antwisle de la Universidad Johns Hopkins muestra que mientras el ?xito de los estudiantes mejora de manera similar durante el a?o escolar, independientemente de su estatus socio-econ?mico, los que provienen de familias con escasos ingresos experimentan p?rdidas en verano durante los primeros cursos de la escuela que se van acumulando. M?s concretamente, un reciente estudio de la Universidad estadounidense considera que el 65% de la diferencia en el rendimiento de ni?os pobres y ricos se debe a las diferentes experiencias de aprendizaje que viven durante los veranos, especialmente en los primeros a?os de escolarizaci?n.

Siguiendo el sistema escolar americano, que se estructura en 12 niveles (los cuatro ?ltimos, por ejemplo, corresponden al segundo ciclo de la Ense?anza Secundaria Obligatoria y Bachillerato en Espa?a), al finalizar el quinto grado, los escolares con pocos ingresos pueden llegar a notar un retraso de m?s de dos a?os con respecto a sus compa?eros con ingresos medios en rendimiento verbal y de un a?o y medio en matem?ticas.

A pesar de todo, los estudios demuestran que, independientemente de cu?l sea su experiencia, todos los estudiantes registran una disminuci?n de sus conocimientos una vez terminado el verano. Lo importante es que la magnitud de esta p?rdida var?a significativamente seg?n el grado acad?mico que se cursa, las diferentes materias y los ingresos familiares.

Estos dos investigadores de la Universidad Johns Hopkins descubrieron que el aumento de la diferencia en las puntuaciones de los test entre ni?os de familias con alto y bajo estatus socio-econ?mico durante la escuela elemental se deb?a a los diferentes beneficios que los estudiantes obtuvieron mientras la escuela estaba cerrada.

Seg?n otro estudio de Harris Cooper, profesor de Ciencias Psicol?gicas de la Universidad  de Missouri, la p?rdida de conocimientos en verano para todos los estudiantes es el equivalente  a un mes en la escala de niveles de grado correspondiente. De media, todos los estudiantes sin distinci?n de estatus socio-econ?mico, pierden aproximadamente 2,6 meses de nivel de grado equivalente en c?lculo matem?tico durante los meses de verano, ya que ni los ni?os pobres ni los ricos son proclives a practicar sus habilidades matem?ticas fuera de las clases, explica Cooper.

Sin embargo, para Cooper los ingresos familiares s? que son un importante factor en la predicci?n de la magnitud de las p?rdidas de conocimiento relativos a la lectura en verano. Los estudiantes con bajos ingresos experimentan importantes p?rdidas (de unos 2 meses aproximadamente) en su capacidad de lectura durante esta estaci?n, tanto en comprensi?n como en reconocimiento de palabras. No obstante, los estudiantes de clase media experimentan incluso ligeras mejor?as en este campo.

La explicaci?n que dan los expertos a esta tendencia es que las familias pobres no disponen de los mismos recursos que la escuela para continuar con la labor pedag?gica, mientras que las familias de clase media pueden compensar de manera considerable los recursos de las escuelas y, aunque se reduzca el ritmo, al menos se mantiene el proceso de aprendizaje de sus hijos.

Por otro lado, el investigador Reginald Clark descubri? que ni?os con desventajas econ?micas que dedicaban entre 25 y 35 horas a la semana a ?actividades de aprendizaje de alto rendimiento? (tales como tener conversaciones con adultos o leer por placer) obtuvieron mejores notas en la escuela que los compa?eros que no realizaban este tipo de actividades.

Consejos para hacer el verano m?s educativo

Una de las opciones m?s interesantes es participar en un campamento de verano. Cada a?o los propios colegios, ayuntamientos o centros juveniles ponen en marcha actividades deportivas, educativas y de ocio que buscan entretener y educar a los ni?os.

Un an?lisis de los programas de verano realizado por Harris Cooper revel? que los programas que se centran en la ense?anza o en reforzar las deficiencias de aprendizaje tienen un efecto positivo en el conocimiento y habilidades de los participantes. Seg?n su an?lisis, este efecto es m?s patente en el rendimiento de los ni?os de clase media que en los de clase pobre.

Son los programas de verano que cuentan con clases individuales o peque?os grupos y los que requieren la participaci?n de los padres los que tienen el mayor efecto en los resultados de los estudiantes. Los programas de refuerzo tienen efectos positivos en todos los niveles, aunque ?stos son m?s pronunciados en los estudiantes de los primeros grados de primaria y secundaria que en los grados medios.

Otra alternativa educativa para los meses de est?o es visitar la biblioteca p?blica, los museos, parques naturales, etc. Los expertos recomiendan dedicar cada d?a algo de tiempo a la lectura. Para incentivarles a leer, es importante buscar un libro que se adapte a su capacidad de lectura e intereses. Es bueno preguntarles por los personajes y debatir sobre la trama. Adem?s, hay que dar ejemplo, es muy probable que si los ni?os ven a sus padres leer habitualmente, ellos tambi?n quieran hacerlo.

Igualmente es importante incentivar la capacidad matem?tica de los ni?os de una manera pr?ctica y  divertida, mientras se realiza la compra en el supermercado o se ponen en pr?ctica las proporciones de las recetas de cocina, por ejemplo.

Todas estas actividades pueden combinarse con la pr?ctica de diferentes deportes. Numerosos  estudios han comprobado que los programas de intensa actividad f?sica tienen efectos positivos en el rendimiento acad?mico, ya que se aumenta la concentraci?n, se mejoran los resultados de los test de matem?ticas, lectura y escritura, y contribuyen a que los ni?os se comporten mejor.

 

M?s informaci?n:

Centro de Aprendizaje de Verano

Universidad Johns Hopkins

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