Un estudio realizado por un profesor de la Universidad del Ulster afirma que los alemanes junto con los holandeses son los europeos con mayor coeficiente intelectual. Más concretamente, de 107, indica el profesor Richard Lynn, que en su peculiar lista sitúa a continuación a Polonia, Suecia, Italia, Austria, Suiza, seguidos de Reino Unido, con un coeficiente de 100, empatado con Noruega y en una posición anterior a Bélgica, que alcanza un coeficiente de 99. España aparece con un coeficiente de 98, mejor parada que nuestros vecinos franceses, que tan sólo alcanzan, según el informe, una media de 94. Los últimos en la lista han sido Bulgaria, Rumania, Turquía y Serbia.
Las razones que esgrime para justificar estas diferencias en los niveles de inteligencia tienen que ver con el clima, ya que según Lynn, los primeros seres humanos que vivieron en las zonas más frías, carentes de plantas comestibles, tuvieron que asegurar su supervivencia por medio de la caza y despiece de grandes animales, lo que les obligó a diseñar armas y utensilios, además de aprender a fabricar ropa, refugios y a encender fuego para protegerse del frío. Más aún, añade el estudio, en las zonas del sur, más abundantes en alimentos de origen vegetal, se habría dado un menor consumo de proteínas animales, básicas para el desarrollo cerebral. Este factor habría influido en el tamaño del cerebro, cuyo volumen medio en los países nórdicos es 1.320 centímetros cúbicos mientras que en los sureños sería de 1.312. Una curiosa teoría que sin embargo no explica porqué algunos países de las zonas más frías de Europa se sitúan a la cola de la lista mientras que Italia aparece en quinto lugar, por delante de Austria, Suiza, Noruega, Dinamarca o Finlandia.
Otra de las afirmaciones contenidas en el trabajo defiende que en las grandes capitales se da un nivel medio de coeficiente intelectual más elevado que en áreas rurales, debido a la migración en el pasado de los individuos más inteligentes a estas zonas, donde habrían tenido descendientes a los que transmitir estos privilegiados genes propicios para el discurrir intelectual.
No sin cierta mofa complaciente, algunos medios británicos se han hecho eco del trabajo realizado por Lynn, poniendo especial hincapié en la diferencia existente entre el Reino Unido y su tradicional rival, Francia, cuya derrota militar frente al primero en 1942 se atribuye en el estudio a la diferencia en los coeficientes medios de ambos países, una idea un tanto descabellada que parece no tomar en consideración otros múltiples factores de peso.
El tamaño del cerebro fue asimismo el argumento esgrimido el pasado año para afirmar que los hombres superan de medio a las féminas en cinco puntos en su coeficiente intelectual, ya que el menor volumen cerebral de estas últimas, en consonancia con su cuerpo también más reducido, determinaría una menor capacidad espacial y habilidad numérica. Aunque polémica, la idea de que el tamaño cerebral pudiera estar relacionado con el nivel de inteligencia ha sido objeto de varios estudios científicos. Así, pese a que ha llegado a constatarse la relación de las habilidades verbales en las mujeres con el tamaño de su órgano pensante no ha sucedido lo mismo en los hombres en lo que se refiere a la capacidad espacial.