Especial Mujeres 2009 – 2010
 
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La mujer como profesional
La feminización de la fuerza laboral


La Ley Orgánica de Igualdad habla de participación equilibrada de hombres y mujeres en todos los ámbitos sociales. Y aunque algunos trabajos se siguen considerando todavía típicamente masculinos, lo cierto es que las mujeres son las primeras en apostar por esa paridad.

Eva del Amo

En el pasado, la actividad profesional de la mujer se vio reducida al papel de ama de casa, pero hoy este papel se le ha quedado pequeño. Si hay algo en lo que las féminas parecen estar de acuerdo es que es necesario luchar por la igualdad laboral. El esfuerzo de integrarse en cualquier actividad del mercado laboral merece la pena y más en tiempos de crisis como el actual, que hace que las mujeres se planteen que no tienen por qué existir oficios típicamente masculinos, donde se les vete la entrada. Por ello, en los últimos 20 años el nivel de participación de la mujer en la fuerza de trabajo ha ido en aumento. El progreso que se ha realizado es tal que en muchos casos podemos hablar de un verdadero fenómeno de feminización de la fuerza laboral y el empleo.

Muchas son las áreas en las que hace unos años sólo había hombres y hoy comienzan a contar con la presencia de mujeres (ingenierías, política, economía, deportes, ciencia...), al igual que hay muchos estudios todavía hoy se consideran en algunos ámbitos propios de hombres, como la Informática, Agronomía, Telecomunicaciones, Ingenierías de Caminos y Montes, o las Arquitecturas (en el caso de formación universitaria) y los ciclos formativos de actividades marítimo pesqueras, electricidad y electrónica, fabricación mecánica, madera y mueble, mantenimiento de vehículos, mantenimiento y servicios a la producción, jardinería y trabajos forestales.

A pesar de ello, la mujer ha ido aumentado progresivamente su presencia en dichos estudios y, como consecuencia, en el mercado de trabajo. Y aunque el modelo sigue siendo muchas veces machista y la discriminación de género una realidad palpable, lo cierto es que las féminas son las primeras interesadas en desterrar los mitos y ponerse a trabajar.


En política



De acuerdo con la Ley Orgánica 3/2007 de 22 de marzo para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, se entiende por participación equilibrada aquella en la que el porcentaje de participación de cada uno de los dos sexos no es inferior al 40% ni superior al 60%. Sin embargo, y teniendo en cuenta estos datos, la plena incorporación de las mujeres a la vida política aún no está totalmente consolidada.

De acuerdo con los datos proporcionados por los principales partidos políticos, la afiliación femenina supone un 34% del total. Los partidos que cuentan con mayor participación femenina son el Partido Nacionalista Vasco (36,3%), Convergencia Democrática de Catalunya (34,7%), el Partido Popular (34,7%) y el Partido Socialista (33,3%).

En 2008, la participación de las mujeres en los órganos ejecutivos de los principales partidos políticos es un 31,7%, y aunque tras las últimas elecciones la participación femenina en el Congreso y Senado se ha visto incrementada respecto a la anterior legislatura en 0,3 y 3,1 puntos porcentuales respectivamente, en dicho incremento no han participado todos los grupos políticos. En el Congreso el porcentaje de mujeres es de 36,3%, mientras que la diferencia en el Senado es aún mayor.

Más equilibrada resulta, sin embargo, la participación de la mujer en las Asambleas legislativas de las Comunidades Autónomas, con un 41,7%. Andalucía es, con un 45,9%, la Comunidad Autónoma con más representación en el Parlamento. Y en el año pasado, la participación de mujeres en los parlamentos nacionales de los países de la UE era del 23,5%. España ocupa, tras los países nórdicos y los Países Bajos, el quinto lugar de los países de la UE con mayor participación femenina, 13 puntos porcentuales por encima de la media europea.

En el Gobierno, el gran número de ministras no impide que en otros ámbitos no se mantenga el índice de representación femenina. El porcentaje más alto de féminas lo encontramos en la representación interna más que en la externa. En la Administración Pública, las mujeres ocupan el 32% y pese a que el porcentaje de funcionarias alcanza un 53,2%, el grupo de auxiliares administrativos es el único grupo en el que las féminas (con un porcentaje del 72,2%) superan a los hombres.

En el Poder Judicial, el porcentaje de mujeres no llega al 30%. En 2007, el porcentaje de mujeres en la judicatura había aumentado un 0,8% respecto al año anterior. Pese a ello, la cifra disminuye según éstas ascienden en la carrera judicial. En el Tribunal Supremo, el  porcentaje de mujeres en la categoría de magistradas es del 7,9%.


Un ejército más femenino



Una situación que varía si observamos la lenta pero progresiva incorporación de la mujer en las Fuerzas Armadas, con un aumento del porcentaje de féminas en los efectivos de los tres ejércitos. En el cuadro de mandos, el porcentaje de mujeres aumentó un 0,2% con respecto al año anterior, y en la tropa y marinería este incremento fue algo mayor (0,3 puntos porcentuales).

España es el segundo país europeo con mayor presencia de personal femenino en el ejército, a pesar de que la incorporación de las mujeres en las Fuerzas Armadas se logró hace apenas 20 años. España ha conseguido superar a Holanda en tasa de mujeres en las Fuerzas Armadas, a pesar de que este país nos lleva una ventaja de 40 años a la hora de permitir que las féminas puedan acceder a sus filas. En España, las mujeres presentes en el Ejército español representan más del 12% de los alistados, mientras que la tasa holandesa es del 9%.

En nuestro país, la carrera profesional es igual para hombres y mujeres. Todos tienen las mismas tareas, reciben la misma formación, disfrutan de los mismos salarios y están sometidos a idéntico régimen disciplinario. Uno de cada ocho militares es mujer.

Otro dato a tener en cuenta es que en España las féminas pueden acceder a todos los destinos, mientras que en Holanda existe una limitación al trabajo en submarinos. Asimismo, las mujeres pertenecientes al Ejército español participan en misiones de paz y en sus órganos de toma de decisiones. En España las féminas pueden estar en presentes en todas las unidades, incluidas las de primera línea de combate. Tampoco se hacen diferencias a la hora de enviar a las mujeres a zonas de conflictos, al contrario de lo que ocurre en Israel o EE.UU.


Ámbito económico



Según la Encuesta de Población Activa, en el año 2008, del total de personas que desempeñaban puestos directivos o de gerencia, un 32,7% eran mujeres, un porcentaje que presentaba un ligero descenso respecto al mismo trimestre del año anterior. A pesar de ello, el número de mujeres en puestos de dirección o gerencia ha crecido un 1,4%.

En 2007, el porcentaje de mujeres en puestos directivos era de un 47,8% y un año más tarde apenas alcanza el 36,6%, lo que supone un descenso de 11,2 puntos porcentuales. En este mismo periodo, el mayor crecimiento de la participación femenina en puestos de dirección o gerencia ha tenido lugar en las empresas de hostelería de menos de 10 personas asalariadas. Por el contrario, en empresas de comercio y de hostelería, el porcentaje de mujeres se situó en 2008 en un 54% y un 50% respectivamente.

En entidades públicas empresariales, el porcentaje de mujeres en 2008 alcanza un 18,5% (un 13,9% cuando se trata de sociedades estatales). Y en las empresas del Ibex-35 el porcentaje de féminas es aún menor (6,4%). Sin embargo, la presencia de mujeres en los consejos de administración se ha duplicado en el último año.

También hay que reseñar la escasa participación de las mujeres en la presidencia de las Cámaras de Comercio (4,5%) y en las juntas gobierno o dirección de los colegios profesionales (con un 18,4%). En este sentido cabe destacar el bajo porcentaje de mujeres en las juntas de gobierno de los consejos superiores de profesiones claramente feminizadas, como enfermería (12,5%) y óptica (7,7%), mientras que la presencia femenina aumenta en la del Consejo General de Colegios de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos (23,1%), Ingenieros de Montes (30,8%) o la del Consejo Superior de Arquitectos (16,7%).


Cultura y Deporte



En las Reales Academias Españolas, el porcentaje de académicas numerarias en 2008 era del 6,4%, aunque el porcentaje casi se duplica en las Reales Academias de Doctores y Farmacia (con un 12,3% y un 11,4% respectivamente). La paridad se alcanza, sin embargo, en las personas que han sido premiadas en 2008 por la Administración General del Estado (48,7%).

También el deporte es otro de los sectores vetados para las mujeres, ya que para las féminas dedicarse profesionalmente a la competición es mucho más difícil que para ellos, si bien cada día aparecen más organismos que abogan por la igualdad del género en el deporte, como los Comités Olímpicos o el Ministerio de Educación.

Existe una gran diferencia de las ayudas públicas destinadas al fomento de la práctica deportiva para la mujer, sobre todo en deportes minoritarios. Además, la fémina que practica deporte de forma profesional se encuentra con numerosas barreras, como la poca presencia de medios, la inexistencia de incentivos económicos para empresas que inviertan en deporte femenino y el menor espectáculo que ofrecen sus competiciones. A pesar de ello, la presencia femenina se ha visto incrementada en los últimos años de manera espectacular. Sin embargo, esta mayor participación no ha tenido continuidad en puestos de decisión y dirección del deporte.

Organismos como el Comité Olímpico Internacional, el Grupo de Trabajo Internacional sobre las Mujeres y el Deporte, y el Instituto de la Mujer, así como la existencia de algunas becas, apoyan la presencia femenina en el mundo deportivo. Fruto de este apoyo en la cúspide deportiva han hecho que conozcamos nombres como Arancha Sánchez Vicario, Conchita Martínez o Niurka Montalvo, entre otras.


Estudios típicamente masculinos



Son muchas las mujeres que deciden meterse de lleno en estudios con predominancia masculina, con su posterior entrada en el mercado laboral. Son mujeres que deciden trabajar como bomberos, electricistas, constructoras, programadoras de redes informáticas, guardas de caza o capataces agrícolas o ganaderas.

Y para velar que puedan acceder al mercado laboral sin ningún tipo de complicaciones existen determinadas iniciativas, como el Proyecto Innovadoras de Canarias, en el que se tutela a las alumnas de FP con el fin de sensibilizar, animar y acompañar a estas mujeres para que accedan al mercado de trabajo en condiciones de igualdad, así como detectar las variables que puedan estar favoreciendo u obstaculizando su integración laboral, en un entorno que todavía se puede considerar "machista".

Sin embargo, la realidad se impone, y la discriminación de género se puede apreciar en el sector de agricultura y pesca (donde la contratación femenina fue del 27,38%), en la industria (22,61%) y en la construcción (17,67%). Además, las desigualdades retributivas son también evidentes. Las trabajadoras cualificadas en agricultura y pesca ganan un 8,1% menos que los hombres en el mismo puesto, mientras que en industria hay cerca de un 15% de diferencia, y en los especialistas en material eléctrico, electrónico y óptico la cifra puede aumentar hasta un 24,9% menos. En general, el salario medio de una mujer frente al de un hombre es un 21% menor.


Ámbito empresarial



El número de empresas creadas y lideradas por hombres sigue siendo superior al de mujeres, que sólo ocupan un 26% de la actividad empresarial en este país. En España, el porcentaje de mujeres empresarias sólo alcanza el 30%. La idea de que las mujeres no tienen capacidad para afrontar las tareas con la misma eficacia es una concepción cultural procedente de la idea de género como excusa para separar a hombres y mujeres en ámbitos irreconciliables. También influye una equivocada idea derivada del sexismo y el paternalismo, que evita que las mujeres asuman tareas consideradas poco adecuadas para ellas, como aquellas que necesitan de más fuerza física.

Por otra parte, se da la circunstancia de que tan sólo el 30% de las mujeres profesionales que trabajan en sectores considerados como masculinos (como electrónica, mecánica o fontanería) están casadas o viven en pareja.

Son las mujeres de menos de 30 años que acaban de comenzar su trayectoria profesional las que más se esfuerzan por cambiar esta situación ya establecida. Muchas se mantienen solteras y sin hijos hasta acabar su formación, con el fin de ser más competitivas en un mercado de trabajo precario y muy exigente, en el que una baja por maternidad puede dar al traste con sus aspiraciones. Son mujeres a las que no les asusta viajar, sino que consideran los viajes como un aliciente más de su vida profesional. Para ellas, su principal motivación es la satisfacción de un trabajo bien hecho, además de valorar mucho un buen ambiente laboral.


Mujer y ciencia



En cuanto al mundo científico, la paridad entre hombres y mujeres aún no es un hecho. Desde enero de 2006 está funcionando la Unidad de Mujeres y Ciencia, que desarrolla distintas iniciativas para las científicas de nuestro país. Además, el Estado ha establecido medidas en los últimos años para favorecer la participación de las mujeres en el ámbito científico, ayudando al aumento que ha vivido la participación femenina en los proyectos de investigación en los últimos años.

En la Reforma de ley Orgánica de Universidades, aprobada el 29 de marzo de 2007, se puede leer que "el reto de la sociedad actual para alcanzar una sociedad tolerante e igualitaria, en la que se respeten los derechos y libertades fundamentales y de igualdad entre hombres y mujeres, debe alcanzar, sin duda, a la universidad mediante el establecimiento de sistemas que permitan alcanzar la paridad en los órganos de representación y una mayor participación de la mujer en los grupos de investigación".

En un mundo globalizado y competitivo las empresas no pueden dejar escapar al 50% del talento, sobre todo si se trata de mujeres con competencias, aptitudes y potencial suficiente para convertirse en un valor añadido para las compañías. Probablemente el gran salto final tenga que ser impulsado por las propias mujeres, que llevan sobre sus espaldas el peso de tener que demostrar que la igualdad es un hecho definitivo.

 

 
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